Yo, Daniel Blake, la historia del hombre común

Yo, Daniel Blake, la historia del hombre común

Yo, Daniel Blake, la historia del hombre común

¿Qué sucede cuando nos quedamos atrás en este sistema? ¿Cómo afecta el desempleo a determinadas edades o determinados sectores de la población? ¿Los gobiernos protegen a los más necesitados? "Yo, Daniel Blake" narra la asfixiante realidad del hombre común, nos envuelve en un callejón sin salida del que será sumamente difícil salir.

YO, Daniel Blake (2016) es una película británica del director Ken Loach, protagonizada por los actores principales Dave Johns y Hayley Squires. El director Loach se distingue por una filmografía caracterizada por dramas sociales, un realismo crudo con matices ideológicos.

El cine de Loach se alimenta de la realidad y utiliza los medios audiovisuales con una finalidad muy concreta: denunciar las desigualdades, la sociedad contemporánea y las consecuencias del progreso que los medios de comunicación no muestran.

A principios del siglo XX, las guerras, las revoluciones, la Gran Depresión, etc., han dibujado escenarios que han conquistado todas las portadas de los periódicos. Los directores así comenzaron centrar su atención en la realidad, para inspirarse en los periódicos.

El cine realista se compone de diferentes matices, se ha acercado al cine documental y en cada país ha adquirido connotaciones distintas. En Francia, por ejemplo, destaca Jean Renoir y en Italia, con el neorrealismo, el cine tendrá sus raíces en la posguerra, en un país devastado, que nos ha regalado uno de los movimientos más interesantes de la historia del cine.

Mostrar la realidad tal como es, sin maquillaje, sin adornos, simplemente pintando la sociedad de una determinada época y determinados lugares. Loach sigue los pasos de otros autores realistas y utiliza su cine para lanzar un aporte ideológico e invitar a la reflexión sobre el mundo que nos rodea.

Un cine naturalista británico que nos ha regalado títulos como Rifi-rafe (1990), El viento que sacude la cebada (2006) o de qué trata este artículo Io, Daniel Blake.

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    Yo, Daniel Blake: el otro lado de Europa

    Europa, el viejo continente, un espacio que alberga una gran variedad de países, multitud de identidades y culturas. Un lugar de conquistadores, de historia, de riquezas, pero también de guerra y sufrimiento. Un lugar idealizado, en el que el eurocentrismo a veces nos impide ver más allá de nuestras fronteras e incluso llegar a las realidades que se configuran dentro de esas fronteras.

    Europa es sinónimo de cultura, progreso, viejo y nuevo; un continente lleno de oportunidades ... o eso parece. El Reino Unido es un gran icono del continente europeo, pero también del mundo. Uno de esos lugares que admiramos desde abajo, cuya belleza nos pone en las sombras, con su cultura… En definitiva, es la tierra de Shakespeare, los Beatles y hasta Harry Potter. ¿Qué puede salir mal allí?

    Io, Daniel Blake es la historia del hombre común, del que no destaca, del vecino, del hombre que va a ganarse la vida todos los días. En esencia, el hombre europeo, o el niño del mundo, de cualquier rincón o lugar sobrevive al progreso lo mejor que puede.

    Y detrás del hombre común está la protesta, las duras críticas dirigidas a los gobiernos, a la administración, a quienes deberían protegernos y que, lamentablemente, no lo hacen. Ser productivos y consumidores: esto es lo que se necesita; de personas dispuestas a hacer cualquier cosa por la empresa, que nunca se enferman, que no tienen vínculos.

    ¿Qué pasa cuando el mundo cambia tanto en poco tiempo? ¿Qué pasa con los que tienen más de 50 años y se encuentran sin trabajo y sin salud? Daniel Blake es un carpintero viudo que, tras un infarto, el médico le aconseja que no vuelva a trabajar.

    Sin embargo, para el estado, su enfermedad no es lo suficientemente grave como para que no pueda trabajar, por lo que se encuentra buscando trabajo. En medio de la espesa red de sutilezas burocráticas, Blake conoce a Katie, una joven madre desempleada que apenas puede alimentar a sus hijos. El progreso tecnológico y un estado extremadamente rígido volverán a complicar la vida a los personajes.

    La realidad es lo común

    La situación de Daniel y Katie no es la más común, pero tampoco son casos aislados. Loach tiene como objetivo mostrar el lado peor de la sociedad por el que el hombre de hoy, con un trabajo y una casa, a menudo se encuentra en una condición de pobreza. Y aquí radica la magia de la película, en pensar que nos puede pasar a cualquiera, que todos somos, en cierto sentido, Daniel Blake.

    Trabajar y pagar impuestos, comprar una casa, tener la nevera llena: cuando seamos viejos recibiremos una pensión a cambio. Todo esto es normal, lo damos por hecho, al menos mientras tengamos un trabajo. Como ciudadanos, tenemos deberes específicos hacia el estado, que a cambio nos ofrece tranquilidad y estabilidad.

    El estado nos necesita y nosotros necesitamos al estado. Hasta ahora todo esto parece un intercambio más que justo. Pero, ¿qué sucede cuando perdemos nuestros trabajos y nos vemos obligados a cumplir con nuestros deberes como ciudadanos de todos modos? ¿Cómo podemos pagar una casa si no podemos conseguir una nevera llena? Una situación asfixiante que empuja a Loach a denunciar.

    Daniel Blake se verá obligado a hacer frente a la amarga burocracia, tendrá que luchar para poder salir de esa situación de la que se vio abrumado.. Se encuentra en un verdadero callejón sin salida, en una calle sin salida de la que es casi imposible salir; su salud le impide trabajar, pero sin trabajo no podrá sobrevivir en una sociedad donde todo, realmente todo, se compra con dinero.

    La película narra el infierno de la ciudad moderna, los suburbios, los comedores populares y la marginación en la que se encuentran algunas personas. Y, en este caso, lejos de querer pintar el estereotipo de las minorías, el director retrata al hombre medio, al británico cuya suerte parece haberle abandonado.

    Aquí, partiendo de la normalidad, del nombre de la persona a la que se refiere el título de la película, nos hace partícipes del sufrimientoy nos lleva a reflexionar sobre nuestro propio papel en la sociedad.

    Daniel Blake, un personaje real

    Su nombre, ese nombre que ya descubrimos por el título, ese nombre tan real y tan común, Daniel Blake, es el punto clave de la denuncia., es víctima del gobierno. Una víctima que podría ser nuestro padre, nuestro abuelo, nuestro tío o incluso nosotros mismos. Daniel Blake es un hombre de unos 50 años, nacido en el siglo XX, cuando aún no existían los teléfonos inteligentes y se desconocía la palabra "internet".

    El mundo ha hecho grandes avances, ha eliminado el papel y lo ha reemplazado por monitores. Daniel se queda atrás, no puede usar la computadora y nadie puede guardarlo. Si no llena los formularios, no podrá salir de su prisión, pero la brecha digital no conoce la desesperación. El mal está encarnado por el gobierno, las víctimas son los ciudadanos que no pudo (ni quiso) proteger.

    Un panorama conocido por todos será el eje de la denuncia, las ciudades contemporáneas son el es increíble en el que los ciudadanos de a pie sufren la crueldad de sus gobiernos. El retrato del funcionario impasible que hace su trabajo porque no tiene alternativa; el hombre atrapado en el mundo del desempleo, la enfermedad y la pobreza. Todo esto le valió a la película la aprobación de la opinión pública y la crítica, así como la Palma de Oro en el prestigioso Festival de Cine de Cannes.

    En definitiva, la reflexión a la que nos lleva nunca toca la indiferencia: todos podemos ser Daniel Blake. Todos somos, involuntariamente, parte de un sistema ciego y sordo a nuestras necesidades, y que no dudará en abandonarnos en el momento en que ya no seamos necesarios, sea cual sea el motivo.

    No hay interés en los hombres de mediana edad con una enfermedad, en las madres solteras, en los obstáculos personales o en la vida privada. Lo único que importa es ser productivo. Si no se mantiene a flote, está perdido; si te quedas atrás, empezar de nuevo será difícil.

    Una situación angustiosa, quizás demasiado descorazonadora, pero real; hecho de un nombre real y una identidad real. Este es el retrato que hace Loach en Io, Daniel Blake.

    Yo, Daniel Blake, exijo una fecha para mi apelación antes de morir de hambre.

    -Daniel Blake-

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