Xenofeminismo, que es y cuales son los principios

Xenofeminismo, que es y cuales son los principios

Ser - estar feministas en el siglo XXI significa cosas diferentes a las del pasado. Hablamos cada vez más de feminismo interseccional -aunque esto tiene sus raíces en los años 70 del siglo XX- y estamos cada vez más orientados hacia la conciencia de que el veterinario fue teorizado por mujeres educadas, caucásicas y cisgénero, a veces incluso ricas, hoy cada vez más a menudo. No basta con romper el techo de cristal, pero es necesario estar del lado de todas las minorías. El lo sabe bien Helen Hester, quien compiló el ensayo llamado precisamente Xenofemminismo, un texto filosófico que responde a la pregunta fundamental que todas nos hemos encontrado al menos una vez en la vida: ¿qué significa el feminismo hoy?

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    Xenofeminismo: ¿que es?

    Xenofemminismo
    Fuente: Pixabay

    El xenofeminismo es un concepto que combina dos términos. El primero es el feminismo, un movimiento que de diversas formas ha defendido i derechos de la mujer (y que esto solo es bastante malentendido) Luego está ese prefijo, xeno-, que proviene del griego y literalmente significa "extranjeroPrecisamente porque el feminismo debe ser ajeno al pasado y más inclusivo, tanto es así que desde la década de 1970, con el ejemplo de Angela Davis, se habla de feminismo interseccional.

    El xenofeminismo es ecológico, porque tiene como objetivo salve el planeta, pero esta salvación está dirigida a nosotros mismos y no a las generaciones futuras generadas por las mujeres, porque de lo contrario se supondría que la mujer nació básicamente para ser madre. Al mismo tiempo, las xenofeministas no buscan espasmódicamente todo lo que es natural, abriéndose así a comunidad trans, a los tratamientos hormonales más accesibles, apoyando la difusión generalizada de sistemas médicos de autoayuda en el ámbito ginecológico. En otras palabras, es un movimiento para todos los géneros y para ningún género.

    Historia y manifiesto del xenofeminismo

    Más que con el libro de Helen Hester solo, todo comenzó con otro volumen, Xenofeminismo: una política de alienación, por un colectivo del que la propia Hester forma parte, que toma el nombre de Laboria Cuboniks y que incluye a otros académicos como Amy Ireland, Diann Bauer, Katrina Burch, Lucca Fraser y Patricia Reed. Todas estas mujeres partieron del "legado" de Angela Davis - lo escribimos entre comillas, ya que afortunadamente ella todavía está viva y luchando con nosotros - y han mostrado el feminismo interseccional como la única vía.

    Piénselo solo por un momento: muchos de nosotros somos blancos, heterosexuales, sanos, empapados de la cultura occidental, sin embargo, estamos luchando constantemente para obtener salarios justos e iguales para los hombres. Basta pensar en mujeres con discapacidad, lesbianas o bisexuales, trans, de origen africano, que también tienen que luchar por temas que nos parecen casi pasados ​​de moda. No solo eso, en este manifiesto de xenofeminismo la naturalismo cueste lo que cueste: la naturaleza y la biología no pueden ser la forma convencional en la que desafiamos las convenciones. En otras palabras, solo para dar un ejemplo común, no podemos seguir diciendo que está bien ser homosexual porque la homosexualidad está presente en los animales: una pareja gay - pero también una soltera - no se puede comparar con una manada de monos bonobo, con el debido respeto a los lindos primates.

    Los principios del xenofeminismo

    Xenofemminismo
    Fuente: Pixabay

    Hay cuatro principios de este movimiento: evitando a los guardianes, reutilización, escalabilidad e interseccionalidad. En la práctica, se toman prestadas palabras de ingeniería, tipografía y otros temas para explicar cómo el movimiento feminista debería ser más abierto (interseccionalidad), hablar con voz propia y sin intermediarios (sin pasar por el guardián), recalibrado según la nuevas instancias y nuevas aperturas del movimiento (escalabilidad y reutilización). Y en todo esto hay que evitar recurrir continuamente a figura del niño, para justificar todos nuestros movimientos y todos nuestros propósitos: si todo se hace en función del Niño, significa que se privilegia una sociedad binaria heterosexual dedicada a la procreación.

    El resultado - escribe Hester - es un feminismo tecnológicamente alfabetizado y rea (proactivo) que aborda las necesidades de salud específicas de las personas, en lugar de una idea naturalizada y dicotómica del género.

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