Vladimir Luxuria y el derecho de una trans a no ser "menos mujer"

Vladimir Luxuria y el derecho de una trans a no ser "menos mujer"

Vladimir Luxuria es una que nunca ha tenido problemas para hablar de sí misma, de su historia, de todas las dificultades encontradas para finalmente poder ser reconocida con la identidad sexual con la que siempre ha conocido y sentido que nació, la femenina.

Y, al hacerlo, nunca se avergonzó de siquiera contar los muchos episodios de discriminación de los que fue víctima de mala gana, las excavaciones, las palabras no exactamente amables que escuchó.

Como cuando, por ejemplo, escondido por el espejo de partición en la sala de maquillaje de un camerino de Rai, esperando participar como invitado en el espectáculo. Esas buenas chicas, escuchó a una de las maquilladoras dirigirse a sus colegas de esta manera, hablando de ella.

Oh Dios, también está Luxuria, la que se cree mujer, la que dice que quiere representar a la mujer. Ahò pero no puedo sentirme representado por ese frocione.

Porque así son las cosas, básicamente y lamentablemente. Hoy de nuevo.

Porque por alguna extra√Īa raz√≥n alguien ha decidido que en el mundo s√≥lo las mujeres y los hombres nacidos anat√≥micamente como tales tienen derecho a ser apelados con el g√©nero que los distingue; para todos los dem√°s -y son m√°s de lo que insisten en pensar- hay, a lo sumo, clasificaciones discriminatorias o solo insultos, que van desde "antinatural", en el mejor de los casos (eufemismo) a "Monstruo", "p√©simo" o "frocione" y toda esa serie de ep√≠tetos del verdadero Paleol√≠tico versi√≥n 2.0.

Sin embargo, no se necesitaría ni una sensibilidad demasiado fuerte ni una cercanía moral que requiera demasiado esfuerzo para comprender que, en realidad, la situación de quienes nacen en un cuerpo que no reconocen como propio es demasiado compleja y delicada para ser tachada solo como uno. "Fenómeno de la naturaleza"; que quien nace mujer sin sentimiento --o todo lo contrario-- no lo hace por capricho o exhibicionismo ostentoso, sino porque, a menudo, está literalmente atrapada en una fisicalidad que simplemente no le pertenece y en la que su verdadera personalidad no se expresa en absoluto.

Muchas veces hemos hablado del camino muy duro, f√≠sico y psicol√≥gico, que los transexuales deben afrontar para recuperar finalmente la posesi√≥n de esa naturaleza que han sentido tener dentro de s√≠ durante toda su vida, pero que los documentos oficiales no reconocen por culpa de los √≥rganos genitales. de la que nacen, de la que otros, no ellos, hacen depender entonces todo crecimiento, desarrollo y educaci√≥n posterior; porque si naces mujer tienes que vestirte de rosa y jugar con mu√Īecas, mientras que si naces hombre tu color es el azul y tus juguetes son soldaditos y carros de juguete. Y a quien le importa lo que quieras.

Hablamos de las operaciones muy complicadas a las que tienen que someterse estas personas, la terapia psicol√≥gica y hormonal y, no hace falta decirlo, c√≥mo todo su viaje est√° siempre plagado de prejuicios, bromas, sonrisas sarc√°sticas y no aceptaci√≥n. El social, en primer lugar, que te ve como un ser h√≠brido solo porque quiz√°s, mientras esperas la operaci√≥n, te ves como una mujer y todav√≠a tienes un nombre masculino en tu c√©dula de identidad, y te etiqueta irracionalmente como un "sujeto que no debe ser visto por ni√Īos ‚ÄĚ, incluso si fueras un asesino en serie. La personal, en segundo lugar, que muchas veces depende de la primera y que impide que estas personas se amen de verdad, a pesar de tener todo el derecho a hacerlo.

La verdad es esa no eres mujer solo porque naciste en ella; que la cuestión de la intersexualidad, o de la transexualidad, no se puede aplanar y simplificar como "errores de la naturaleza" para descartar, temer, eliminar como propagadores de plagas. Aquellos que, como Vladimir Luxuria, eligen ser mujer simplemente porque han sentido que lo han sido toda su vida. ella no puede y no debe ser considerada menos mujer solo porque no es proporcionada por el nacimiento de una vagina, un requisito que solo importa para establecer un sexo en un documento, no para establecer quiénes somos.

En 2006, el entonces Honorable Elisabetta GardiniEl diputado de Forza Italia casi orden√≥ a las mujeres de la limpieza de los ba√Īos de Montecitorio que prohibieran el uso del ba√Īo femenino en Luxuria. "Aqu√≠ es una cosa fisiol√≥gica, no una cuesti√≥n psicol√≥gica", dijo Gardini, amenazando con llamar a los cuestores.

Luxuria, en esa ocasión, respondió "Me reconozco en el género femenino". Porque así es. Les guste o no a algunos amantes "quisquillosos" del género. No, no eres mujer solo porque naciste así y no, nadie tiene derecho a hacer que quien se convierte en uno se sienta menos mujer, después de haber afrontado con valentía, con paciencia, un camino introspectivo y luego físico ante el que muchos se desanimarían.

Nadie tiene derecho a llamar a Luxuria "frocione", ella como nadie más que ha hecho este difícil camino y hoy, después de tanto sufrimiento, solo le gustaría tener el derecho a ser considerada, en primer lugar, una persona.

Vladimir Luxuria y el derecho de una trans a no ser "menos mujer"

Fuente: web

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