Vera: "Mi abuelo murió en Auschwitz, mi hija en un vuelo de la muerte a Argentina"

Vera: "Mi abuelo murió en Auschwitz, mi hija en un vuelo de la muerte a Argentina"

"Mi nombre es Vera Vigevani Jarach y tengo dos historias: soy judía italiana y llegué a Argentina en 1939 por las leyes raciales; mi abuelo se quedó y terminó deportado a Auschwitz. No hay tumba.
Después de muchos años, otro lugar, en Argentina, otra historia: mi hija de dieciocho años es secuestrada, llevada a un campo de concentración y asesinada con vuelos de muerte. No hay tumba.
Estas dos historias indican un destino común y me hacen testigo y militante de la memoria".

La vida de Vera Vigevani Jarach tiene dos historias dentro de ella: la de una nieta que perdió a su abuelo en el campo de exterminio nazi, y la de la madre de Plaza de Mayo, quien durante los años de la dictadura de Jorge Rafael Videla perdió a una hija, Franca.

Dos dolores que han marcado, y no podía ser de otra forma, la vida de esta mujer, periodista, escritora, que, tras el punto de inflexión de noventa años, ha podido seguir adelante, a pesar del dolor. Fue, a su pesar, protagonista de dos de las mayores tragedias del siglo XX, el horror nazi y la igualmente terrible de la dictadura militar en Argentina, que aterrorizó al país desde 1976 hasta 1981.

Nacida en una familia de origen judío, Vera se ve obligada, junto con sus padres, a abandonar el país tras la promulgación de leyes raciales por Benito Mussolini en 1938. Se refugia en Sudamérica, en Buenos Aires, pero su abuelo, Ettore Felice Camerino se niega a irse. Detenido en 1943, el hombre, ahora de 72 años, morirá en las cámaras de gas de Auschwitz el 6 de febrero de 1944, pocas horas después de su llegada, ya que no pasará la selección inicial prevista para los deportados.

El dolor de la pérdida de su abuelo materno representará un primer golpe muy duro para Vera, quien también, en Argentina, logra reconstruir una vida en el tiempo, para encontrar el amor en Trieste. Giorgio Jarach, quien estudia ingeniería en Buenos Aires. Él es la base de la elección, para la niña, de quedarse en el país sudamericano una vez finalizada la guerra y la persecución a los judíos: Vera les dice a sus padres que se quedaría con ellos hasta los dieciocho años, después de lo cual se casaría con él. Esto también empuja a Lidia y Vittorio, la mamá y el papá de Vera, a renunciar a regresar a Italia, que ya estaba planeado, para quedarse en Argentina, para no dividir a la familia.

El 19 de diciembre de 1957 nace Franca, hija de Giorgio y Vera, una niña que, creciendo en un ambiente sereno rico en afecto y cultura, demostrará ser brillante, interesada en tener un papel activo en la vida de la escuela, así como participar en actividades políticas y sociales.

Franca, el 25 de junio de 1976, a los dieciocho años, fue capturada y llevada a la ESMA., la Escuela de Mecánica de la Armada, utilizada como centro de detención y tortura para rebeldes; a mediados de julio del mismo año, la niña es víctima de una "huida de la muerte", uno de los métodos más despiadados y brutales a través de los cuales la dictadura militar instauró tras el golpe de Videla, Massera y Agosti decidieron hacer desaparecer a los opositores políticos, generalmente muy jóvenes, estudiantes que tenían la única culpa de tomar un interés activo e involucrarse activamente en la vida política de la propio país. Franca es arrojada desde un avión a gran altura, y Vera solo puede esperar recuperar al menos los restos de su única hija.

Si bien Giorgio Jarach, fallecido en 1991, nunca conocerá el destino de Franca, su esposa lo conoce en 2000, cuando un antropólogo francés la pone en contacto con una sobreviviente de los campos de concentración del régimen, Marta Álvarez, secuestrada al día siguiente. arresto de Franca. La niña había puesto voluntariamente un muro entre ella y el horror por el que se vio obligada a asistir a la ESMA, por lo que el académico se toma un tiempo para hacerla hablar y revelar la verdad sobre la muerte de su hija a Vera: cuando está convencida, Marta le explica a la mujer que hasta el último momento Franca estaba entera, estaba entero, como informa Wikipedia, es decir, se había quedado, había mantenido su personalidad y su fuerza de lucha.

Marta le confiesa a Vera que los internos no tenían miedo, porque no tenían la más mínima sospecha del terrible destino que les esperaba, y creían que serían sometidos a un juicio legal. Marta no responde cuando Vera le pregunta si Franca ha sufrido torturas, y la mujer ha vivido con esta duda hasta el día de hoy.

Vera forma parte del grupo desde 1986 Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora, y es miembro de la Fundación Memoria Histórica y Social Argentina, la asociación de familiares de judíos desaparecidos y otras asociaciones menores; desde 1976, año de la muerte de su Franca, se ha dedicado sobre todo a recuperar la verdad y mantener una memoria histórica colectiva, y difundir su testimonio Vera participa en encuentros con alumnos de primaria y se adhiere a iniciativas culturales que no permiten, para no perder nunca la conciencia y la memoria de dos de las mayores tragedias de nuestro tiempo.

En la galería conocemos mejor a esta extraordinaria mujer valiente.

Vera: "Mi abuelo murió en Auschwitz, mi hija en un vuelo de muerte a Argentina"

Fuente: web

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