Urano y Neptuno, el amor lésbico censurado de Sailor

Urano y Neptuno, el amor lésbico censurado de Sailor

Los niños de hoy no pueden saber lo bueno que fue crecer con dibujos animados más desinhibidos, como los de los años ochenta. Cuando las camisetas volaban, la desnudez no era tabú y mucho menos amor. Por ejemplo, si Sailor Moon se hubiera emitido en su totalidad, tal vez se habría sabido más sobre el amor sáfico entre Urano y Neptuno, ampliamente dividido en la versión oficial italiana.

Cualquier joven de 30 años recuerda hoy la dramática declaración de amor de André un Señora oscar, el obvio enamoramiento de Rosalie (y de todas las mujeres de la corte de Francia) siempre por Señora oscar o el rescate de Georgie por su hermano Arturo, ya que lograron salir en televisión antes de ser removidos de la censura. Sí, porque en Japón el anime estaba destinado a un público más amplio y por tanto las tramas eran más complejas, ciertamente no encajaban con la lógica de la televisión comercial destinada a los niños.

Otros detalles de las tramas ni siquiera llegaron a nuestra televisión, talados de manera preventiva e injusta por la censura. Como, por ejemplo, el enlace entre Urano y Neptuno, también oscurecido en la nueva versión del anime por miedo a provocar polémica entre los padres. ¿Amor entre mujeres? Vade retro satanás, deben haber pensado los moralizadores. A pesar de los recortes, sin embargo, muchos ya se dieron cuenta de que entre los dos marineros había algo más que una simple amistad.

Urano y Neptuno, cuyos nombres "reales" son Haruka Ten'ou mi Michiru Kaiou (cambiado a Heles y Milena en la versión italiana), estuvieron entre los protagonistas de las cinco series de Sailor Moon emitidas en Italia por Mediaset entre 1995 y 1999 (200 episodios en total) y también están en la nueva adaptación del manga original, Sailor Moon Crystal.

Urano mucho más andrógino y Neptuno más femenino, el primero apasionado por los motores y el segundo por el arte y la música, representan prácticamente la pareja perfecta, tanto es así que se han convertido en verdaderos iconos lésbicos. Entonces, ¿por qué no hablar de su relación? Habría sido una buena oportunidad para explicar a los chicos y chicas de los noventa que el amor no es de un solo tipo y que no solo hay historias entre príncipes y princesas.

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