'Tú que señalas con el dedo a la madre que mató a su hija recién nacida'

'Tú que señalas con el dedo a la madre que mató a su hija recién nacida'

La depresión post-parto es una herida que no todo el mundo está dispuesto a comprender, pero que corre el riesgo de dejar un terrible estigma social en quienes la padecen y, además, conducir a horribles tragedias, en las que la vida de los recién nacidos se rompe y las madres se convierten en asesinas.

Los datos del Ministerio de Salud informan que lo están padeciendo, solo en nuestro país entre el 7 y el 12% de las nuevas madres. Un porcentaje más que suficiente para razonar sobre el hecho de que DPP no puede ser solo una excepción, en el complejo mundo de la nueva maternidad que no es todo oro y feliz, sino una verdadera plaga que merece más atención.

Por eso queremos compartir la publicación que Gloriana Lori, fundador del blog Supermamma.net, publicada en la página de Facebook del mismo nombre sobre la historia de la madre que, el domingo 20 de enero, en la zona de Vicenza, arrojó a su hija al suelo, matándola, apenas cuatro días antes, antes de intentar degollar con un cuchillo que le habían quitado el cocina.

Hacemos esto para que la gente comprenda lo grave que puede ser la depresión posparto, sin quitar el foco de atención a la primera víctima de la historia, esa niña de pocos días, envuelta en los efectos de una terrible enfermedad, capaz de transformar a una mujer. que había soñado con ese embarazo durante mucho tiempo, en un asesino. Hacemos esto para que todos entiendan que el juicio predominante que rodea a cualquier nueva madre solo enfatiza la posible depresión posparto. Hacemos esto porque aprendemos a respetar estas tragedias, y guardar silencio es a menudo una excelente manera de hacerlo.

Rompiste.
Tú con el dedo acusador.
Estás listo para juzgar.
Tú que no haces una mierda y hablas de ser una 'buena mamá'.
Las nuevas madres se desgastan después de dar a luz. Las nuevas madres lloran por la tormenta hormonal.
Las nuevas madres esperan que su hijo tenga una diatriba nocturna única para poder descansar.
Las nuevas madres sufren durante el embarazo, el parto y después del parto.
¿Alguna vez ha pegado a un bebé a su pecho día y noche?
No es agradable de inmediato.
Sin duda es tierno ...
¿Pero cuánto duele?
¿Cuánto duelen los pezones, cuánto duele el útero que se contrae, cuánto duele ver a su hijo tirando, tirando y saliendo poco o nada, cuándo duele oírle llorar y sentirse impotente?

[…]

Empiece por evitar decirles a las nuevas madres que se sienten como una mierda que 'en un año o así volverá, tal vez, como antes', evite decirles 'amamanté durante un año y no tuve problemas', evite decirles 'se nota que estás cansado pero querías la bicicleta? Ahora pedalea '.
Porque las nuevas mamás no te caen al suelo tú que dices tonterías, ellos caen al suelo por desesperación lo primero que tienes en las manos. Hijo.
La mente se aclara, el cerebro ya no piensa, el dolor no desaparece y todo está negro.
Y quíteles este dedo de la cara.
Apareció en el periódico en primera plana con foto, nombre y apellido.
Me haces vomitar.
La culpa no es suya.
Es tuyo.

"Fue un arrebato dictado por un profundo enfado al haber visto la foto con el nombre y apellido de la madre puesta a merced de la red.”Gloriana nos dijo, explicando el motivo de este post tan lleno de rabia. Porque lo cierto es que esas historias son tan íntimas y dolorosas que conviene evitar hasta el más mínimo espectáculo; y en cambio, en el mundo de las noticias consumidas en bocados rápidos y casi nunca asimiladas correctamente, actualizaciones a través de las redes sociales, fake news que se convierten en tendencia, muchas veces terminamos ofreciendo no solo a la merced del público ni siquiera el detalle más macabro de la tragedia. , pero incluso poner el nombre y apellido de "ella" en el centro de la página, para que la gente pueda indignarse mejor y de forma más focalizada, pensando que lo saben.

El hecho, sin embargo, es que no sabes nada en absoluto. Ninguno de nosotros lo sabe y puede fingir saberlo. Y cuando se alcanza esta conciencia, siempre asumiendo que tarde o temprano alguien llega, solo queda una sabia elección: estar en silencio. Y respeto.

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