"Tiene tantos cuernos como pecas": si el único argumento que tenemos es el insulto

"Tiene tantos cuernos como pecas": si el único argumento que tenemos es el insulto

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Se Sonia Avolio, concejala de Desarrollo e Igualdad de Oportunidades de Cascina, provincia de Pisa (ex, para ser sincero, después de dimitir por este hecho), decide contrarrestar a una mujer - Cristina Parodi - con el ingenioso argumento

Ignorante significa sin conocimiento. Pero es ella quien ya no sabe cuántos cuernos tiene.
Pero le diré: una por cada peca si las puede contar.
Y que va con su hermana, junto con las cacerolas.

Bien entonces, no hay posibilidad de desarrollo y no hay igualdad de oportunidades.

Poco tiene que ver si el ex consejero en cuestión es de derecha (de los Hermanos de Italia en este caso) o si para usar estas palabras también era representante de la izquierda más roja. Aquí no se trata de banderas y colores políticos, sino de la violencia contra las mujeres (y no solo por el interés directo del fuerte insulto).

Porque es sin exageración violento - y es también el pensamiento que subyace a la violencia de género que se da todos los días a diferentes niveles - definir el valor de una mujer, también era un rival o una persona que nos ha ofendido mucho, sobre la base de su relación con un hombre (sin entrar en la bajeza y mérito de los títulos de dama para sustentar esta tesis).

Así como es violento asumir que su lugar es "Entre las sartenes", en ese sentido arcaico y misógino de una mujer relegada a los deberes de una buena guardiana del hogar.

Es violento repetir los estereotipos de una mujer para que la pongan "en su lugar" y que sepa mantener un marido; y es aún más violento, si cabe, si es una mujer quien lo hace, a quien estos no-valores podrían ser aplicados justamente por otros si asumieran el razonamiento.

Si el argumento de un legítimo disenso por parte de una figura política (más de uno en estos tiempos) se convierte en un insulto, por la incapacidad dialéctica o intelectual del mismo para mantener el discurso en otros niveles, tenemos una problema de competencia y meritocracia.

Porque si el ingeniero debe saber calcular la carga de colapso de una presa que está construyendo sin ninguna posibilidad de error, el médico debe operar la apendicitis del paciente sin opción de superficialidad, el electricista construye un sistema eléctrico seguro y el panadero deja que el pan, mientras cualquier otra persona que no haga estos trabajos no está obligado a tener estas habilidades; Asimismo, el político debe manejar el arte de la dialéctica aplicada al pensamiento político.

Es su obligacion saber argumentar y representar la realidad a un nivel diferente al trivial de la barra. De otra manera el no es un politico y su participación política, como mero entusiasta, es contraproducente para la comunidad y tan peligrosa como sería la presencia de un entusiasta de la ingeniería hidráulica sin título en el sitio de construcción de una presa en construcción.

En uno de los episodios anteriores de su columna muy personal. "¡Vaya, qué explosión!", la exconsejera Sonia Avolio, además, habló precisamente de competencia y meritocracia.

Agregue a esto el necesidad de dominar la comprensión de un texto, oral o escrito, fundamento de la dialéctica política.
Porque una cosa es decir

Los que votaron por Salvini son ignorantes.

Resumen arbitrario de las palabras de Cristina Parodi.

Otro es decir:

¿A qué se debe el ascenso de Salvini? Para la ira de la gente. Al hecho de que probablemente no se haya hecho mucho de lo que se prometió hacer. Se debe al miedo y también a la ignorancia. Me da miedo ver una política que se basa en la división, en los muros que se levantan. Me gustaría una política que encontrara a los más débiles y ayudara a este país a recuperarse de otra manera.
(Cristina Parodi en "I Lunatici", emitido por Radio2)

Si alguien no tiene clara la diferencia entre la primera y la segunda afirmación, no importa, incluso si la comprensión del texto es un tema para el programa escolar, siempre y cuando no trabaje como periodista o político.

En este sentido, la petición de la Liga de disculpas a Cristina Parodi es bastante pretexto y parece más una desviación infantil de las propias responsabilidades. Como cuando los niños dicen sí me equivoqué, pero también fue su culpa que ...

Dicho esto, el disgusto de quienes, bajo las excusas del exconsejero que dimitió, no pueden argumentar su legítima disidencia salvo insultos, agresiones personales y siniestras referencias sexuales es inaceptable.
Porque si el dialéctica y sintaxis política son habilidades necesarias para una persona que ocupa un rol institucional, respeto y sentido cívico no son una opción para nadie, sino una responsabilidad de que es hora de que todos asuman las consecuencias.

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