"Soy la chica que no se suicidó"

"Soy la chica que no se suicidó"

Reproducimos fielmente el siguiente texto, tal como lo recibimos vía WhatsApp en el número 347 5411671 que Roba da Donne dedicó a quienes quieren contar su historia de bullying, recibir ayuda, compartir su experiencia dando apoyo a quienes sufren, a la red.
Respondiendo a estos mensajes, en la columna no puedo decirte - Levantemos la voz VS bullying, generalmente es la escritora Nadia Busato. Pero en este caso la reflexión de este lector merece tener un espacio propio.
Este nació como un mensaje privado y, aunque nuestra lectora a la que llamaremos Lisa, nombre inventado, nos ha dado el consentimiento para publicarlo, hemos modificado algunos datos para evitar el reconocimiento. Todo lo demás, palabras como dolor y renacimiento, son reales.

Esta noche, una mujer intentó suicidarse.
Soy de (una ciudad italiana).
Creo que el pensamiento fijo de querer acabar con ella es una de esas empresas que a menudo ha visitado mi vida desde la adolescencia hasta la conciencia de que estamos rodeados de gente mala, que al vernos más vulnerables, tiene ese sadismo hacia nosotros, que nos lleva haznos sentir no amados en este mundo.
Soy "la chica que no se suicidó".

Tenía mil razones para hacerlo, planeé mil veces cómo terminarlo ... Entonces sucedió algo.
Me miraba a mí mismo desde fuera. Y vi que la gente que me amaba sufriría.
Que para los demás yo habría quedado noticia en el diario y algo de qué hablar, si tuvieran la "suerte" de conocerme.
Muchas veces quise ser invisible y pensar "déjame en paz".

Con el tiempo me convertí en la persona que más amaba a ese adolescente que quería acabar con eso porque se sentía incomprendido.
He aprendido a amarme a mí mismo. Con mis faltas y con mi pesimismo que a menudo protegía las decepciones en las que ya no quería volver a caer.
Pedí ayuda. Nunca me ha avergonzado pedir ayuda. Poco a poco fui justificando la versión frágil y demasiado sensible de mí mismo.

Fui al psicólogo y luego, después de otro pensamiento suicida, fui a la psiquiatra.
Tuve que curarme. Porque al crecer quería una familia e hijos.
Mantener a raya a ese adolescente eternamente insatisfecho que ocasionalmente emergía de las profundidades de mi alma fue y sigue siendo el examen más difícil de aprobar.
Yo no era el equivocado, eran los demás.

Los que disfrutaban burlándose de mí cuando era niño y esos amigos que me usaban como blanco durante la adolescencia para hacerme sentir inadecuado y darles la seguridad de comandar a los más débiles.
Luego estaba mi padre ...

Un hombre desprovisto de moral y decididamente afectivo. A él le gusta esto despiadadamente machista fue el primero en remar contra mí. Luego, al crecer, se distanció de mí. Ya no era de su propiedad. Pero todavía quería preguntarme cuándo murió mi madre, que ocupara su lugar.
Nunca me consideró su hija. Yo era una mujer de 34 años y él, como sus amigos viscosos, me encontraba agradable. Lo había perdido ... ya no tenía padre.

Él también había socavado mi felicidad de una manera diferente. Entonces el yo pensamientos suicidas.
Pero ahora era madre. Esa vez también habría involucrado a mi hijo. Entonces mi padre habría entendido que su actitud equivocada hacia mí me había vuelto loco.
No hice.
Pero conduje toda la noche con mi hijo.

Yo era una mujer soltera y separada. Yo amaba a mi padre como una hija ama al primer hombre de su vida. En cambio, quería algo más de mí, yo era solo un trozo de carne. Era el mismo hombre que despreciaba a las mujeres pero las necesitaba para satisfacer sus bajas necesidades.

Lloré y me atraganté con los sollozos. Llegué a casa con las primeras luces del día. Mi hijo se estaba despertando y lo llevé de regreso a su catre. Me lavé la cara y me fui a la cama. Afortunadamente tenía el turno de la tarde.
Llevé a mi hijo al jardín de infancia y luego me fui a casa a dormir.

Yo había ganado y mi padre había perdido. Agradecí a mi mamá que seguramente nos había protegido a ambos del cielo.
Nadie sabe de este episodio. Nadie.
Después de unos años murió mi padre.

Ahora entiendo de dónde vienen mis inseguridades. De ese hombre que desde pequeño mientras veíamos las noticias en la mesa, respondió a la noticia de una mujer golpeada por su esposo, comentando con una sonrisa "Puedes ver que debe haber sido un dolor de cabeza".
Fuera de la casa, reprimió todos sus comentarios amargos, pero en la casa era diabólico.

Ahora soy mayor y Me gustaría abrazar a ese adolescente inseguro que era. Ya no he tenido pensamientos suicidas y cuando conozco a alguna mujer que se confía en mí, diciéndome en voz baja, que quiere terminarlo, respondo que ella no es la única y les digo que yo soy "La chica que no se suicidó" a pesar de todo y de todos.

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Si eres víctima de bullying, sigue nuestra columna "No puedo decirte, alcemos la voz VS bullying" o cuéntanos tu historia escribiendo a este número a través de WhatsApp (anonimato garantizado):
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