Sofrología: 3 ejercicios de relajación y memoria

Sofrología: 3 ejercicios de relajación y memoria

La sofrología es esa disciplina orientada a la relajación, basada en el uso combinado de la palabra y la música, que incluye ejercicios que muchos de nosotros ya hemos hecho algunas veces, pero no sabíamos el nombre. Por ejemplo, se usa mucho durante cursos prenatales: cuando las hormonas provocan insoportables cambios de humor, esta disciplina es muy útil para recuperar el control del cuerpo y la mente de uno. La sofrología nació en los años 60 y mezcla filosofías orientales, como lo yoga a las necesidades occidentales como la lucha contra el estrés. De hecho, se trata de verdaderas técnicas de relajación, que involucran al ser humano en su totalidad. Pero, ¿cómo funcionan y cómo pueden ser útiles en la vida diaria?

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    Sofrología, los beneficios

    Sofrología
    Fuente: Pixabay

    En primer lugar, uno de los beneficios más inmediatos de la sofrología es la relajación, precisamente porque también hace uso de era filosofia Y varios técnicas de meditación. Además, como explica Vanity Fair, la disciplina también se utiliza con fines educativos, porque ayuda desarrollar la memoria, mediante la implementación de la atención. Al igual que en los deportes, se puede utilizar para aumentar la concentración de los deportistas. Y por último, pero no menos importante, la sofrología puede ayudar a prevenir o afrontar el estrés. Pero en este caso, necesariamente se necesita una figura médica que pueda acompañar al paciente en un determinado camino.

    Sofrología Caycediana

    La sofrología nació de la mente de un médico colombiano, un neuropsiquiatra para ser precisos, que se llamaba Alfonso Caycedo. Fue alumno de Joan Josep López Ibor, considerado uno de los padres de la psiquiatría española. Fue él quien concibió esta disciplina, partiendo precisamente del yoga y el zen, y luego mezclando también loshipnosis y meditación budista tibetana. Y así fundó lo que llamó la "pedagogía de la felicidad", para reafirmar precisamente el carácter educativo de esta disciplina.

    Que por cierto proporciona dos métodos, uno estático y otro dinámico. En el primero (algunos ejercicios de los que explicaremos brevemente), te quedas quieto, con los ojos cerrados, mientras te guían en un proceso de conciencia. Con el método dinámico, en cambio, se deben realizar ejercicios muy similares a los del yoga tradicional. Pero, como siempre, concentración y la relajación están en primer plano.

    Sofrología, ejercicio 1: la sensación

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    Fuente: Pixabay

    Se acomoda en una silla, como se explica en los ejercicios ilustrados sobre Vivir en paz, cierra los ojos y se concentra en percepción del yo en el espacio físico a nuestro alrededor. En otras palabras, debes sentir tus manos descansando sobre tus piernas, tus pies en el piso y respirar lentamente. Junto con la conciencia del cuerpo, este ejercicio también debería ayudar en la conciencia del pensamiento, ayudando a ahuyentar los pensamientos negativos. Dejar que la mente fluya, como debe ser.

    Sofrología, ejercicio 2: la respiración

    Te acomodas en tu silla y comienzas a respirar, probando los conceptos básicos de respiración diafragmática: inhalar con la nariz, exhalar con la boca. Con cada inhalación y exhalación, intentas concentrarte en una determinada parte del cuerpo, porque, básicamente, todo está conectado con la respiración. Este ejercicio funciona igual que el entrenamiento autógeno y, por lo tanto, ayuda a controlar mejor el emociones y conocer la mente y el cuerpo de una manera más profunda, para dominarlos con mayor precisión. Es recomendable practicarlo al menos tres veces al día, aunque sea por unos momentos.

    Sofrología, ejercicio 3: los hombros

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    Fuente: Pixabay

    Con este ejercicio, debe aflojar el voltaje en los hombros pero también en la nuca. Comienza sentado y comienza con una respiración lenta, que debe realizarse durante toda la duración del ejercicio. Empiece mirando al frente, luego levante lentamente la barbilla y regrese a la posición inicial. Y nuevamente se baja la barbilla y se regresa a la posición inicial. Se cree que este ejercicio también puede ser útil para relajar los pensamientos y recuperar la concentración perdida.

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