Ser p *** ane: como 27 películas nos mostraron la prostitución en el cine

Ser p *** ane: como 27 películas nos mostraron la prostitución en el cine

Treccani explica el término prostitución como "actuación sexual con fines de lucro, con carácter de habilidad y profesionalismo"; queriendo encontrar consuelo y confirmación en otras definiciones, aterrizamos en Wikipedia que, además de lo que se describe, especifica que "actividad, proporcionada por personas de cualquier tipo mi orientación sexual, puede tener un carácter autónomo, subordinado, profesional, habitual u ocasional. "

En concreto, destacamos que el pasaje que nos interesa en este caso es la universalidad de la profesión que, al menos en la cultura enciclopédica, no distingue entre género y sexo.

Neto de todos los temas serios y dramáticamente reales relacionados con la explotación de las personas, el hampa, los episodios de violencia y las historias de redención para los que nos remitimos a los análisis en profundidad adecuados en los contextos relevantes, lo que queremos reflexionar hoy es como la prostitución. ha sido abordado a lo largo del tiempo por la industria del cine y la televisión.

Lo que llama la atención de inmediato es que cuando se trata de personajes que practican lo que comúnmente se llama "una de las profesiones más antiguas del mundo", casi siempre hay las mujeres como protagonistas, a pesar de las definiciones didácticas.

Rara vez hemos visto películas u otras producciones centradas en un trabajador sexual masculino y, cuando esto ha sucedido, claramente no se menciona putas los putas -concédeme la declinación inversa de género- pero de gigolós o compañeros. Eliminada la terminología utilizada para definir ambos para lo que os remitimos al monólogo de una exhaustiva, directa e inmensa Paola Cortellesi durante el David di Donatello de 2018, lo que une a ambos en la representación cinematográfica es siempre un tópico muy alejado de la realidad y también bastante ofensivo.

Para comprender cómo en el cine las prostitutas son numéricamente más considerables que los hombres, se puede citar el trabajo de Pier Paolo Pasolini. Como escritor, el intelectual friulano habló de los niños menores de edad que se prostituyeron en Chicos de la vida, pero en el cine las cosas han cambiado un poco: las mujeres se prostituyen en dos de sus películas más representativas: Mendigo mi Mamma Roma.

Evidentemente, no nos referimos a toda esa vena que representaba la prostitución como acto de denuncia ni a la industria del porno, sino a esas producciones mainstream dirigidas más o menos a todo el mundo donde la prostituta suele representar un límite entre mujeres respetables y no; generalmente, en estos casos, toda la trama se estira hacia uno de los suyos redención final, como si la prostitución y el crimen fueran un axioma indisoluble, o se tratara con los ingredientes de una inquietante historia de Cenicienta de nuestros días donde, además de redimirse, la protagonista del momento también encuentra el Amor. En ambos casos, por tanto, representaciones extremas que en la economía de la historia sirven para legitimar los finales al distorsionar la realidad de los hechos.

El cine o la televisión rara vez representan la prostitución como nosotros elección voluntaria profesional y de la vida, desafiando la moral común y la censura que, libre de cualquier moralismo, incluso el basado en las mejores intenciones, debe considerar libre a una trabajadora sexual. Por otro lado, sin embargo, ya hemos visto en otras ocasiones cómo el séptimo arte es ultraconservador y extremadamente cauteloso en determinadas cuestiones aunque, en ocasiones, alguna pequeña joya lo saque a relucir.

Entre estas golosinas hay por supuesto El diablo, una serie de televisión que acaba de finalizar su tercera temporada, en la que las prostitutas son las protagonistas. Y eso nos abre el universo: cada una de estas mujeres es diferente a la otra: sus motivaciones y su acercamiento al tema son diferentes. Debería hacerse una discusión separada para el cine de Woody Allen, en el que suele estar presente el carácter de una prostituta. Por lo general, es un personaje agudo, divertido, fuera de la caja y estereotipado.

Como siempre, dejamos la palabra a los títulos que hemos seleccionado para ti y que resumen las distintas aproximaciones sobre un tema que sigue siendo tan candente y turbulento como el de la prostitución.

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