Rosa Parks y esas mujeres negras que, afortunadamente, no están "en su lugar"

Rosa Parks y esas mujeres negras que, afortunadamente, no están "en su lugar"

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1 de diciembre de 1955 Rosa Parks, una costurera de Montgomery, Alabama, abordó el autobús como de costumbre para ir a casa. No había vacantes y decidió hacer un gesto que cambiaría la historia para siempre. En esa parte aún segregada de América, donde los negros se vieron obligados a ceder siempre sus asientos a los pasajeros blancos, ella optó por no levantarse. Manteniendo una actitud serena y digna, se negó a acoger a una persona que no tenía ningún derecho a reclamar ese asiento, salvo el de "ser blanco". Ni siquiera obedeció al conductor, quien luego detuvo el autobús y llamó a la policía. Rosa Parks fue detenida y en ese instante se convirtió en el símbolo de la lucha contra la segregación racial. Se había convertido oficialmente en la madre del movimiento de derechos civiles estadounidense.

Unas horas después, el pastor protestante Martin Luther King se reunió con otros miembros de la comunidad afroamericana para dar una señal. Se decidió así un boicot al transporte público de Montgomery, que duró 381 días, además de otras iniciativas de disidencia pacífica en todo el país. En 1956, la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó que la segregación en los autobuses públicos de Alabama era inconstitucional. Convertida en símbolo, Rosa Parks fue objeto de intimidación y amenazas de muerte. Decidió trasladarse a Michigan, pero hasta su muerte (en 2005) se dedicó a casos civiles.

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Artículo original publicado el 4 de febrero de 2019

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