¿Quién le teme a un beso? Cubrir con Kiss Gay para SportWeek

¿Quién le teme a un beso? Cubrir con Kiss Gay para SportWeek

¿Quién le teme a un beso? ¿Nadie? Ni siquiera si el beso es entre dos jugadores de rugby - emblema por excelencia del hombre viril en el mundo del deporte - ¿gay?

"¿Quién tiene miedo de un beso?" encabeza la portada de SportWeek, la revista semanal de La Gazzetta dello Sport, en los quioscos mañana sábado 11 de julio de 2015, pero que ya está dividiendo la web. Sí, porque debajo está la foto de Giacomo y Stefano, dos jugadores de rugby homosexuales, compañeros y en la vida, que se besan con ternura (y una pizca de ironía). El beso prohibido marcaría un momento histórico en la editorial italiana que, al parecer, dedica por primera vez una portada a un beso homosexual entre deportistas.

La fotografía fue tomada de fotógrafo Francesco Anselmi el pasado 13 de junio, con motivo del evento celebrado en la Arena Civica, "Las leyendas del rugby en Milán" y, para que conste, Stefano es, más precisamente, Stefano Iezzi, jugador de rugby, presidente y fundador de Rugby libre de Roma, que se llama primer equipo de rugby gay friendly, nacido precisamente para acercar a los chicos homosexuales a este deporte que, en el imaginario común, es quizás uno de los más ligados a los cánones de la virilidad.

La campaña -porque en esto parece que ya se ha transformado para la Red- lanzada por SportWeek, el semanario de la principal revista deportiva nacional, se dispara en el mundo del deporte, destinados a deportistas, pero también aficionados, un claro mensaje de rechazo a la homofobia y toda discriminación sexual, rompiendo el estereotipo del deportista masculino como macho. En el interior, de hecho, la revista ha recogido una serie de testimonios de deportistas homosexuales de diversos deportes.

Lo que entonces puede verse como una especie de colección de salidas o, en una perspectiva más amplia, como una forma de hacer del deporte una oportunidad -como siempre debería ser, pero lamentablemente a menudo no lo es- de transmitir valores, incluida la tolerancia.
Poseedor "¿Quién tiene miedo de un beso?" es como decir "¿Quién le teme al negro o al lobo feroz?" En definitiva, ¿quién, ya mayor de edad, teme a ese personaje de la imaginación de nuestros hijos o al animal más maltratado de los cuentos de hadas?

Las reacciones, como era de esperar, además de probablemente deseable por parte del propio diario, son muchas y controvertidas: en la web hay quien se burla de que La Gazzetta dello Sport se haya vuelto un poco demasiado "rosa" (la referencia es obviamente , al color característico del papel en el que se imprime el periódico), los que aplauden esta iniciativa como una nueva conquista hacia un deporte y, en general, una sociedad más abierta, solidaria y tolerante, aquellos que el truco publicitario habitual, inútil provocación o, peor aún, un acto discriminatorio frente a la intención.
Las cosas —provocación, un truco publicitario para vender más copias y un mensaje social—, hay que decirlo, no son necesariamente excluyentes entre sí.

Y no creas que las críticas vienen solo de la "gente heterosexual", incluso en el homosexual no faltan los que han mirado el beso gay entre los dos jugadores de rugby como una provocación inútil. Por no hablar de los gays que impugnan la iniciativa de uno equipo deportivo gay, como si se tratara de garantizar "cuotas rosadas" que, si las discutimos en profundidad, no está claro si protegen a los gays (como las mujeres, en esta ronda) o son, si cabe, más discriminantes.

Por su parte Fabrizio Marrazzo, portavoz del Centro gay define la iniciativa SportWeek: "Una elección revolucionaria para el deporte italiano y de gran importancia por el mensaje que quiere transmitir, el de acabar con los prejuicios también en el deporte y a través del deporte". Y plantea en el lado político:

Sería un mensaje aún más fuerte si Renzi decidiera proponer a los dos jugadores que sean los protagonistas de una campaña institucional contra la homofobia, dentro y fuera del deporte. Rompería el silencio de este gobierno al tomar iniciativas de comunicación antihomofóbicas.

Uno se pregunta si vale la pena lanzarlo a la política. Pero incluso en este caso, podemos apostar, el debate sería, más que acalorado, acalorado.

Artículo original publicado el 10 de julio de 2015

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