¿Qué heridas dejará en nuestra mente el coronavirus?

¿Qué heridas dejará en nuestra mente el coronavirus?

Una situación surrealista y en curso como la impuesta por la pandemia de Covid-19 sin duda nos dejará heridas. Heridas que con el tiempo sanarán para convertirse en cicatrices que serán parte de nosotros para siempre, como lo fueron los recuerdos de la guerra para nuestros abuelos.

De hecho, estamos en medio de una "Trauma" colectivo, en el sentido más amplio del término.

Las consecuencias a corto, medio y largo plazo son muy personales, diferentes de persona a persona: hay quienes tienen una excelente capacidad de adaptación y por tanto afrontan la emergencia con una flexibilidad increíble, no solo sobreviviendo psicológicamente al evento, sino incluso encontrando una forma de transformarlo en un acto creativo; otros, en cambio, están más "obsesionados" con los aspectos traumáticos de los mismos, mostrando secuelas más evidentes tanto durante como después; otros aún salen ilesos, habiendo negado o eliminado el drama real de la situación.

No se puede olvidar que existe una tendencia natural en los seres humanos a integrar información del entorno interno y externo para encontrar significado, por lo que la reacción también se verá afectada por lo que sucedió a nuestro alrededor, cómo reaccionaron nuestros familiares, parientes, amigos.

A pesar del componente subjetivo y la gran capacidad humana de supervivencia y adaptación, puede suceder que el procesamiento psicológico de lo sucedido se vea obstaculizado significativamente hasta que surjan todos los mecanismos más complejos: evitación, disociación, remoción, represión, alteraciones bioquímicas y neurológicas. , amnesia ...
Entonces pudimos presenciar el aparición de trastornos depresivos, relacionados con el estrés, ansiosos o, en menor medida, incluso más graves.

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    Trastornos relacionados con el estrés

    Entre los trastornos por estrés, muy común es el DPTS (trastorno de estrés postraumático), una forma de malestar que resulta de la exposición a experiencias altamente traumáticas tanto propias como de personas consideradas cercanas como familiares o conocidos, pero también vecinos, habitantes del mismo barrio, ciudad o país.

    Inicialmente se teorizó a través del análisis de los síntomas psicológicos de los veteranos de la guerra de Vietnam, pero luego adquirió un significado general que incluía cualquier evento traumático que uno se encuentre viviendo o como testigos, rescatadores ... condición de estrés agudo que sólo puede definirse si está relacionado con las características de personalidad, sociales, familiares y ambientales del paciente.

    Los síntomas que experimentaremos mañana están conectados con nuestro hoy: trauma del aislamiento forzado, comunicados de prensa monotemáticos de los medios de comunicación, restricciones, barricadas, datos sobre personas infectadas, sobre muertes, sobre hospitales colapsados. Los síntomas pueden incluir:

    • Episodios de intrusión: imágenes, sueños, recuerdos repentinos de lo visto y vivido en cuarentena, con emociones y sentimientos negativos relativos que llevan a revivir esos momentos;
    • Tendencia aevitación: evitas la exposición a cualquier estímulo que recuerdes esos días como hospitales, lugares cerrados, permanecer en casa más tiempo del necesario, contenidos y servicios sobre el virus
    • Hipersensibilidad mi hipervigilancia: nos comportamos como si la amenaza del aislamiento, el virus y las restricciones aún estuvieran vigentes y en consecuencia se incrementan las reacciones violentas y repentinas por motivos incluso triviales, falta de concentración y memoria ...

    En resumen: incluso cuando la emergencia del coronavirus sea solo un recuerdo, nuestra mente puede continuar durante unos meses más para enviarnos mensajes de advertencia como si nunca terminara.
    Los síntomas pueden presentarse de 4 formas distintas: física, conductual, emocional, cognitiva.

    Entre Síntomas físicos puede haber: tensión en los músculos y articulaciones, alteraciones cardíacas, problemas de sueño (insomnio, pesadillas, hipersomnia), trastornos de la alimentación (dificultades digestivas, inapetencia, hambre excesiva, gastritis…), fatiga física, mareos.

    yo síntomas conductuales en cambio, no son más que las consecuencias que implementamos, consciente o inconscientemente, para hacer frente al estrés: crítica excesiva, abuso de sustancias (alcohol, comida, drogas, tabaquismo), compulsiones (hambre nerviosa, necesidad excesiva de ordenar, de limpiar). , hacer deporte), irritabilidad, arrogancia.

    Entre síntomas emocionales nos encontramos con todos aquellos fenómenos que nos permiten descargar el exceso de emociones: lágrimas, enfado, nerviosismo, tensión, infelicidad, agitación, sensación de desamparo, inquietud ...

    Finalmente también nuestro mente Mostrará signos de fatiga con síntomas cognitivos: dificultad para concentrarse y memorizar, apatía, melancolía, pensamientos intrusivos recurrentes, preocupación constante, confusión, falta de creatividad.

    Covid-19, y todas sus consecuencias, representa y ha representado un evento grave, excepcional e inesperado para todo el mundo. Por tanto, no podemos pensar que no dejará rastro en nosotros, permitiéndonos empezar a vivir de nuevo como si nada hubiera pasado.

    De manera más general, me gusta pensar que, después de la emergencia, también nuestras vidas cambiarán pero para mejor:

    • Viviremos el día disfrutando y concentrándonos en los detalles porque somos conscientes de que todo puede acabar en cualquier momento;
    • Nos sentiremos afortunados por la vida que vivimos o por el contrario tendremos la fuerza para mejorarla porque somos conscientes de que de repente puede cambiar a peor;
    • Nos abrazaremos y tocaremos con más frecuencia porque somos conscientes de que algo puede impedirnos volver a hacerlo;
    • Nos diremos más a menudo "te amo" porque ahora sabemos lo preciosos que son los que nos rodean y que, en situaciones de peligro y miedo, son los "otros" los que necesitamos más que nunca;
    • Disfrutaremos del aire libre, los prados, el sol, los paseos y el deporte porque algún día nos veremos obligados a prescindir de ellos.

    ¡Ánimo, todos juntos podemos superar esto también!

    Artículo original publicado el 27 de marzo de 2020

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