Psicomotricidad: los beneficios sobre el carácter de los niños

Psicomotricidad: los beneficios sobre el carácter de los niños

Se sabe que el desarrollo de los niños no solo se evalúa desde el lado físico, sino también desde el psicológico; el carácter, de hecho, debe formarse en la infancia, y no es raro que los niños sean tímidos o torpes, especialmente con su vecino. En estos casos, el habilidades psicomotoras educativas puede representar una herramienta realmente valiosa para mejorar la confianza en sí mismos y en los demás en los más pequeños, haciendo que adquieran también otras habilidades comunicativas. Sin embargo, esta disciplina también es adecuada para niños con algunos trastornos como autismo, retraso mental u otras patologías neuromotoras y neuropsiquiátricas, en cuyo caso hablamos de psicomotricidad terapéutica.

Índice()

    Que es la psicomotricidad

    habilidades psicomotoras
    Fuente: web

    Nacida en Francia en los años 60, la psicomotricidad en nuestro país no empezó a extenderse realmente hasta los 80; es una disciplina que ayuda a los niños a armonizar el cuerpo, las emociones y los aspectos cognitivos, ayudándose a sí mismos con el movimiento y el juego. Esto se debe a que el lenguaje corporal de los pequeños es mucho más importante que lo que dicen a través de las palabras.

    Practica, como dijimos, ayuda a los niños a ganar más confianza en sí mismos, a mejorar la concentración y a estar más serenos.

    Pero vale la pena distinguir entre habilidades psicomotoras educativas y habilidades psicomotoras del desarrollo: este último pertenece al área de rehabilitación y se prescribe a niños con discapacidades, retrasos y trastornos del desarrollo, incluido el autismo; en este caso el terapeuta trabaja en equipo en estructuras públicas, privadas u hospitalarias. En este trabajo, que es bastante complejo, se requiere la participación de toda la familia.
    En el caso de un niño con autismo, por ejemplo, el terapeuta trata de conocerlo, descubrir sus fortalezas y buscar formas alternativas de comunicación al lenguaje, y luego explicarlo todo a los padres, quienes así pueden aprender a relacionarse adecuadamente con el pequeño.
    La psicomotricidad educativa, por otro lado, es apta para todos, pero especialmente para niños tímidos, inseguros o difíciles de concentrar; sus cursos se desarrollan en escuelas o centros de psicomotricidad, pero también en algunos polideportivos. A través de esta práctica, los niños adquieren confianza en sí mismos, en los demás, pero también concentración, seguridad y tranquilidad, efectos beneficiosos que se sienten incluso a nivel escolar.

    No hay edad para abordar la psicomotricidad, pero sin duda iniciarla temprano puede representar una ventaja preciosa para el niño.

    Psicomotricidad en la guardería

    guardería psicomotriz
    Fuente: web

    El desarrollo psicomotor en el grupo de edad de 0 a 3 años está estrictamente correlacionado con las experiencias relacionales que el niño establece con los adultos de referencia. Naturalmente, el primer acercamiento a las percepciones y emociones se da por el contacto con la madre, y el niño, cuando es recién nacido, las expresa con los típicos "gritos" de alegría. Sin embargo, los niños de esta edad también desarrollan el instinto de agarrar objetos conocidos con las manos o de seguir los ruidos que escuchan y de los que se sienten atraídos, especialmente si el ruido les remite a experiencias agradables ya vividas. Explorar el propio cuerpo y el de los demás es un síntoma evidente del deseo del niño de actuar. En la escuela infantil, por tanto, es de suma importancia involucrar a los niños en los ejercicios psicomotores educativos, para que desarrollen en ellos una conciencia del espacio, del propio cuerpo, pero también del otro.

    Ejercicios y juegos psicomotores

    juegos psicomotores
    Fuente: web

    Los niños pueden participar en muchos ejercicios y juegos psicomotores a través de los cuales pueden refinar las percepciones y el lenguaje, el cuerpo y otros. Un primer ejercicio-juego a proponer es el de "¿Dónde te tocaron?", útil para promover el conocimiento del cuerpo y la atención.

    Véndele los ojos al niño e invítalo a acostarse cómodamente sobre una alfombra o, si estás al aire libre, en un prado o en la playa. Tan pronto como esté listo, toque su hombro, por ejemplo, y pregúntele si ha sentido algo y en qué parte de su cuerpo. Poco a poco, cambie el toque, haciéndolo más y más ligero, lo que necesariamente requerirá que el niño desarrolle la atención. Por supuesto, si se hace en grupo, el ejercicio puede convertirse en un desafío para quienes adivinen varias veces dónde se tocó.

    Para refinar la orientación espacial, la atención y la flexibilidad, puedes jugar con "¿A dónde vas?". Los niños tienen que formar un círculo, por lo que un adulto tiene que dar una serie de indicaciones como caminar, correr despacio o saltar.
    De repente, y de vez en cuando de forma más rápida, pida a los niños que cambien de dirección o que se detengan, eliminando -siempre para convertirlo en un lindo desafío- quien comete tres errores.

    Finalmente, para desarrollar la coordinación terrestre y la orientación espacial está el juego de "Como hacen los leones": solo o en grupo, el niño debe caminar, saltar, trepar pequeños obstáculos como cajas o cojines, a cuatro patas, como un león, sin levantarse nunca. Si juegas en grupo, puedes lanzar bolas que representarán a la "presa" a capturar, permaneciendo siempre a cuatro patas. Obviamente, el que gane más botín será el rey de la sabana.

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Subir

    Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. Más Información