Porque Suzy Solidor fue la mujer más pintada por artistas

Porque Suzy Solidor fue la mujer más pintada por artistas

Bob rubia, ropa elegante que enfatizaba las curvas de su cuerpo y voz ronca: gracias a su encanto fuerte y andrógino, Suzy Solidor fue un verdadero icono de la primera mitad del siglo XX. Estrella del cabaret francés, fue una famosa cantante en los años treinta, interpretando principalmente canciones que alababan el amor entre mujeres. Conocida como "la mujer más pintada del mundo", ha sido inmortalizada por alrededor de 225 artistas, entre ellos Tamara de Lempicka, Jean Cocteau, Francis Bacon, Man Ray mi Francis Picabia.

Aunque su nombre es recordado por pocos hoy en día, durante su brillante vida fue una personalidad destacada de su tiempo. Independiente y consciente de su imagen pública, fue la primera mujer en abrir una discoteca en París, llamada Vida parisina, en el que expuso todos los cuadros que la retrataron. Para arriesgar una comparación quizás sacrílega, podría definirla como una Kim Kardashian de su época, excepto que en lugar de selfies, tenía obras de arte.

Su verdadero nombre era Suzanne Louise Marie Marion y nació en 1900 en Saint-Servan-sur-Mer, Francia. Dejó su casa a los 17 años para conducir una ambulancia como voluntaria durante la Primera Guerra Mundial. Después del final de la guerra decidió mudarse a París y tomó el nombre artístico de allí. Suzy Solidor. Después de trabajar un tiempo como dependienta de una tienda de antigüedades y como modelo de vestuario, en 1932 logró abrir su propio restaurante.

La Vie Parisienne se convirtió inmediatamente en un lugar de encuentro tanto para empresarios como para artistas y lesbianas. Suzy Solidor actuó, cantando y hechizando tanto a hombres como a mujeres. Los cuadros que la retrataron fueron una verdadera forma de publicidad, tanto para ella como para los pintores que la inmortalizaron. Gracias a su fama, logró mantenerse a flote incluso durante la Segunda Guerra Mundial. Se inclinó ante los nazis, quienes le permitieron mantener abierta su discoteca, pero este "trato con el diablo" le costó caro.

Al final del conflicto fue acusada de colaborar y obligada a abandonar Francia. Según la BBC, que relató su vida en un artículo, hay documentos que podrían haberla exonerado. De hecho, parece que, en realidad, utilizó las confidencias de los alemanes borrachos de su club para ayudar a la Resistencia. También habría ayudado a algunos judíos a escapar.

Exiliada de su país, Solidor comenzó a recorrer los Estados Unidos, llevándose sus pinturas favoritas y actuando como cantante. Cuando se le permitió regresar a Francia en 1960, se instaló en el sur, en Haut de Cagnes, y abrió otro pequeño cabaret. Había reinventado su imagen y se presentó como elAlmirante, vistiendo un uniforme de hombre. Fue en esos años que comenzó su declive: el abuso del alcohol la llevó a subir de peso y perder todo su encanto. Sintiéndose ya no deseada, como había sucedido a lo largo de su vida en París, decidió retirarse a la vida privada y murió en 1983, olvidada por todos. Su rostro, sin embargo, aún vive en los muchos retratos que cuelgan en algunos de los museos más famosos del mundo.

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