"Porque no me importa en absoluto si mis hijas juegan con cosas de niño"

"Porque no me importa en absoluto si mis hijas juegan con cosas de niño"

"Abbey primero encontró un brillo de labios súper brillante y decidió que todos teníamos que usarlo. A las dos les encantó y decidieron que también querían pintarse las uñas. Thomas entra y se queja de que las niñas son "demasiado princesas".

Sí, a mis chicas les encantan las muñecas, los vestidos y el rosa.
También les encanta el barro, los coches y sus bicicletas.

Esta cosa me hizo pensar; ¿Influí inconscientemente en ellas porque soy 'una niña' y me gustan las cosas 'de niña'? Probablemente lo hice ...

Pero, ¿se sienten también intrínsecamente atraídos por cosas consideradas estereotipadas como "femeninas"? Creo que sí…

Pero, ¿esto realmente importa? No podría importarme menos cómo se visten mis chicas o con qué juegan. No quiero que sientan que tienen que hacer ciertas cosas o actuar de cierta manera debido a su género.

¿Qué piensas? ¿Que los niños deben jugar con lo que quieran, sin importar si el juguete es para 'niñas' o 'niños'? ¿O que sienten la presión de ajustarse a ciertos estereotipos de género, incluso a una edad temprana?"

La pregunta planteada por Emma, madre de dos niñas, en este post es sin duda muy actual, en momentos en los que intentamos con todas nuestras fuerzas despejar muchos de los estereotipos de carácter sexual que aún afectan varios aspectos de la vida de cada una de nosotras.

Ella que, como dice en su biografía, es "Madre de dos chicas exigentes, increíbles y locas" (que es el acrónimo que también da vida a su nombre irónico en las redes sociales, Mamá de pollas) en muchos de sus posts se ocupa de la maternidad, de la aceptación del cuerpo cambiado por el embarazo, del cuerpo positivo, pero también de todas las dificultades que puede encontrar una madre en la vida cotidiana, de los malos momentos que atraviesa y de la frecuencia con la que se puede. sentirse abrumado.

En esta ocasión, sin embargo, decidió centrarse en otro aspecto de la realidad, que se refiere a enseñar a sus hijos la libertad de elección y no dejarse influir por los estereotipos culturales que la sociedad quisiera inculcarnos.

Porqué el sexismo no solo concierne a sus manifestaciones más evidentes, como ciertas palabras dirigidas a hombres y mujeres con intención burlona u ofensiva (y de las cuales frases como "¿Tienes tu periodo? Te veo nervioso","¡No llores, eres un niño, llorar es como una niña!") O para resaltar un discriminante a favor de un género o una supuesta" superioridad "(ver"Las damas no hacen eso", Hasta lo más clásico"Eres una mujer con pelotas“).

La mentalidad sexista se inculca incluso cuando intentamos educar a los niños en una diversidad, social y cultural, basada precisamente en el sexo al que pertenecen.

Una diversidad que se manifiesta en el propio deseo de seguir distinguiendo entre juegos, o libros, “para niños y niñas”. O en la preocupación de ver a un niño jugando con una aspiradora de juguete, o un niño jugando al fútbol.

En definitiva, no es algo que pertenezca solo al mundo de los adultos, aunque suele empezar por ellos. Porque, seamos honestos, a los niños no les importa en absoluto jugar con muñecas o trenes de juguete, y no ven nada de malo en eso.

Este, después de todo, es el mensaje de Emma: a ningún padre le debería importar qué tipo de juguetes disfrutan sus hijosy debería dejar de considerar ciertas cosas como pertenecientes categóricamente a un sexo. Menos que nunca, debería estar preocupado por eso.

Dejamos que los niños jueguen libremente con lo que prefieran; se convertirán en adultos libres de elegir.

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