Porque ninguno de nosotros sabe realmente guardar un secreto

Porque ninguno de nosotros sabe realmente guardar un secreto

¿En cuántas personas confías ciegamente? ¿A qué le cuentas cada pequeño detalle de nuestra vida? Pocos, muy pocos. Y lo haces bien. Ahora incluso la ciencia confirma esto: mantener un secreto es una tarea difícil para cualquiera y detrás de esta dificultad parecen esconderse razones psicológicas y sociales.

Asim shah, según relata La Repubblica, profesora y vicepresidenta ejecutiva del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento del Baylor College of Medicine de Texas, EE. UU., sostiene que existen varias razones que llevan a una persona a revelar la confianza recibida. La primera de todas es, sin duda, la idea de que confiar un secreto a una tercera persona, hacer que este último se sienta importante; la opinión de que de alguna manera revelar un secreto nutre y fortalece una tercera relación.

Otra razn puede ser la sentimiento de culpa que surge en el depositario cuando decide no trasladar la confianza a las personas más significativas de su vida, como la pareja. Este sentimiento de alejarse, de no ser 100% sincero, afecta activamente a guardar el secreto.

La dificultad aumenta cuanto más el secreto es engorroso: cuanto más personal es, más impropio es, más estrés y obsesión por tener que contárselo a alguien aumenta en el destinatario.

Otro detalle que nos señala el experto es que, a diferencia del pensamiento común, la confidencialidad de personas no siempre es sinónimo de garantía de confianza. Elegir a una persona habladora o reservada como custodio de su secreto no hará ninguna diferencia: nadie se salva de la presión psicológica de tener que guardar una confesión.

La solución, a pesar de todas estas dificultades, el segundo Asim Shah reside en la sinceridad: tenga la honestidad de admitir que no quiere asumir la responsabilidad, en caso de que esté en el partido del receptor y el sentido común para sopesar su secreto antes de contarlo. Cuanto más difícil le resulte hablar de ello, más difícil será para el conserje mantenerlo.

Si accidentalmente compartes un secreto con otra persona, lo ideal es ser honesto y hacerle saber que su confianza ha sido revelada.

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