"Por qué nos comimos la placenta y a qué sabe": la historia de 6 madres

"Por qué nos comimos la placenta y a qué sabe": la historia de 6 madres

Desde hace algunos años, la práctica de, para las nuevas madres, se ha generalizado cada vez más mantén tu placenta para comer, en su estado natural o en forma de pastillas.

Ciertamente la discusión al respecto es bastante acalorada, entre quienes consideran esta práctica absolutamente repugnante y quienes, por otro lado, apoyan firmemente sus efectos beneficiosos.

El supuesto, muy simple, del que partimos es uno: todos los mamíferos se alimentan de su propia placenta, a excepción del hombre. Entonces, ¿por qué no tomar un ejemplo del reino animal? Después de todo, los partidarios presentaron varios órdenes de razones para justificar la idoneidad de la práctica: en primer lugar, habría un impacto muy fuerte a nivel psicológico, fortaleciendo la relación entre madre e hijo. Algunos están absolutamente convencidos de que comerse la placenta ayudaría a prevenirla. depresión post-parto, sin considerar que la placenta, rico en vitaminas y nutrientes, proporcionaría un excelente apoyo energético, incluso yendo tan lejos como para mejorar amamantamiento. Para respaldar la bondad de la práctica en los Estados Unidos, incluso se ha publicado un libro de recetas, 25 recetas de placenta, donde tienes la oportunidad de aprender a sacar la placenta, ya sea en forma de batido, cocido o crudo.

Los detractores de esta nueva costumbre que se ha extendido entre las madres, sin embargo, enfatizan sobre todo la falta de evidencia científica dirigida a demostrar los supuestos beneficios enumerados, y la refutación de la teoría invita sobre todo a una cierta cautela. Como se señaló en un artículo de CosmopolitaEn junio de 2017, los CDC publicaron un informe que mostraba que un bebé contrajo estreptococo del grupo B dos veces a través de la leche materna después de que la madre consumiera píldoras de placenta contaminadas.

En definitiva, como suele suceder, el debate parece destinado a permanecer abierto ya destacar posiciones distintas y difícilmente compatibles; Para dejar claro qué empuja a las madres a consumir su placenta, un artículo de Cosmopolitan recogió la experiencia de seis de ellas, quienes también explicaron a qué sabe. Hemos recopilado sus historias en la galería.

"Por qué nos comimos la placenta y a qué sabe": la historia de 6 madres

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