Policarpa Salavarrieta, la Pola: muerta (ejecutada a los 22) por ideas

Policarpa Salavarrieta, la Pola: muerta (ejecutada a los 22) por ideas

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"Morimos por ideas, vale, pero muerte lenta / vale, muerte lenta": las palabras de Fabrizio De Andrè, traducción de la canción pacifista Morir por ideas de Georges Brassens, son la columna perfecta para contar la historia de Policarpa Salavarrieta.

Heroína, costurera y espía colombiana del siglo XIX, fue ejecutada cuando tenía poco más de veinte años por sus ideales. Su vida, recordada en las páginas de la biblioteca virtual colombiana, fue muy corta, pero intensa.

Sin duda alguna es la heroína más querida y conocida del país sudamericano, símbolo de una idea más moderna de la figura femenina. Valiente, independiente y combativa, fue la única mujer que destacó por su actividad revolucionaria durante el llamado período de Independencia.

Su vida está parcialmente envuelta en misterio, un detalle que ha contribuido a crear su mito. Según documentos de la aldea de Guaduas, en la región de Cundinamarca, Policarpa Salavarrieta nació entre 1790 y 1796, pero nunca se encontró su partida de nacimiento.

Por testamento de su padre, redactado el 13 de diciembre de 1802, sabemos que la llamaba Polonia, de ahí la abreviatura La Pola. Su hermano la llamaba Policarpa Bibiano, al que estaba muy apegada: un nombre de origen griego, que significa "Rico en fruta".

La familia de Policarpa Salavarrieta era muy respetada en el pueblo de Guadas y disfrutaba de una buena fortuna económica. Todo cambió con el traslado a Bogotá, en una zona pobre de la ciudad: tras una terrible epidemia, ambos padres y dos hermanos fallecieron en 1802.

Diezmada, la familia Salavarrieta se dispersó por diversas zonas de Colombia. Al permanecer con su hermano Bibiano, parece que La Pola empezó a trabajar como costurera desde muy temprano, una actividad bastante común para las mujeres de su época.

Desde pequeña había compartido el espíritu patriota de su familia, que se oponía a la Reconquista española. Contrariamente al sistema colonial, tenemos ciertas noticias de su compromiso político solo después de 1810. El pasaporte que usaba para entrar y salir de Bogotá, donde conoció a los patriotas con su hermano, data de 1817.

Llamándose a sí mismo Gregoria Apolinaria, La Pola se movía tranquila en la capital, a pesar de ser un bastión de los más leales al rey español. Utilizando su trabajo como costurera, Policarpa Salavarrieta se infiltró en las casas de los españoles, capturando información crucial para la guerrilla revolucionaria.

Su situación se vino abajo de repente, tras la captura de unos compatriotas relacionados con ella, los hermanos Almeyda. De los papeles que transportaban fuera de Bogotá se desprende la implicación de la joven, por lo que fue encarcelada por haber entregado armas e información a los alborotadores.

Policarpa Salavarrieta fue trasladada al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, que fue transformado en prisión. El 10 de noviembre de 1817, ella, su amante Alejo Sabaraín y otros seis hombres fueron condenados a muerte por disparos.

Cuatro días después, en la mañana del 14 de noviembre de 1817, La Pola caminaba hacia su destino con las manos atadas, junto a dos sacerdotes y un guardia. Se negó a rezar y maldijo a los españoles. Al llegar a la horca, en la plaza que hoy se conoce como plaza Bolívar, le dijeron que se volviera, porque los traidores estaban muertos.

Se le permitió morir de rodillas, una posición más digna para una mujer, y también se salvó de la humillación de ser exhibida, ahora cadáver, en las calles de la ciudad. Desde 1967, su vida es recordada y celebrada cada 14 de noviembre en Colombia.

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