Pareja gay adopta un niño rechazado por tres parejas heterosexuales: "Demasiado negro y feo"

Pareja gay adopta un niño rechazado por tres parejas heterosexuales: "Demasiado negro y feo"

Una historia hermosa y conmovedora, lo que debería hacer pensar a todos que una pareja gay no es apta para tener hijos.

Gilberto y Rodrigo Soy una pareja gay brasileña que decidió adoptar a un niño, el pequeño Paolo, después de haber sido rechazado por otras parejas heterosexuales por razones completamente refutables y estériles.

Paolo es demasiado "negro" y demasiado "feo y retrasado" según las otras familias.

Impactante. ¿Cómo comentar estas palabras?
"Negro, feo y retrasado" son "problemas" que Gilberto y Rodrigo no se han planteado en lo más mínimo, al contrario, cuando hablan de su encuentro y de los primeros momentos con el pequeño Paolo se emocionan:

“Después de tres meses de presentarnos ante el Tribunal de Familia de Río en octubre, recibimos una llamada que nos advirtió que un niño que encajaba con nuestro perfil había sido encontrado en un refugio en un pequeño pueblo del valle de Jequitinhonha. Durante el largo viaje para recogerlo, mi pareja y yo estábamos muy emocionados.
Cuando llegamos a este humilde orfanato vimos a este niño de cuatro años que se acercaba con sospecha, pero a los 15 minutos ya estaba jugando feliz con nosotros. Nuestros corazones estaban llenos de esperanza, era demasiada emoción, demasiada falta de ambos lados, el impulso repentino de estallar en lágrimas de alegría era demasiado fuerte. El pequeño terminó en un orfanato a los 2 años, sus padres eran alcohólicos, su madre murió y su padre no tenía ganas de criarlo. Seis meses después una mujer adoptó a Paolo, pero el hermano de esta señora y los vecinos la denunciaron por maltrato y el bebé regresó al refugio. Posteriormente otras 3 parejas habían visitado el orfanato, enviadas por el tribunal para adoptar a Paolo, los dos primeros lo habían rechazado porque era demasiado negro, el último porque era feo y retrasado. "

Hoy son 4 meses que Paul está en su vida. Asiste a clases de natación y fitness y siempre está feliz y sonriente.
Gilberto y Rodrigo están extasiados aunque, siempre con la cabeza sobre los hombros, un poco preocupados por el futuro del pequeño que quiere crecer con una buena educación, incluyendo sonrisas, caricias pero también algunas no.

"Necesitamos amar y enseñar lo que es el amor".

declaran.

"Somos una familia muy normal, dos padres con su hijo, dos gatos y nuestro perro".

Y su historia es el ejemplo más auténtico de que la discriminación siempre parte de los demás, de los considerados "normales" por la sociedad.
¿Qué es entonces la normalidad?
¡El amor es lo único que importa y Gilberto y Rodrigo saben otorgarlo!

Una lección que todos los homófobos deberían aprender.

Artículo original publicado el 2 de marzo de 2015

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