Obsesión por el fitness: cómo reconocerlo y por qué nos duele

Obsesión por el fitness: cómo reconocerlo y por qué nos duele

Precaución.
No estamos aquí para decirte que el deporte es malo para ti.
El ejercicio diario es una auténtica panacea: mejora el estado de ánimo, reduce la depresión y la ansiedad, alivia el dolor físico y, al mismo tiempo, protege el corazón.
Sin embargo, cuando la actividad física y el mantenimiento del cuerpo se convierten en una obsesión, un pensamiento constante que se apodera de todo lo demás, pueden surgir problemas.
En primer lugar es bueno recordar que incluso después de correr, del gimnasio, está bien tomarse un día libre.
Si todo se arregla, también corre el riesgo de perder el sueño, ya que la mente está constantemente ocupada planificando entrenamientos y las relaciones sociales también sufren traumas.

Un estudio reciente de la "Universidad del Sur de Dinamarca" encontraron que la adicción al ejercicio se caracteriza por aumentar la actividad a lo largo del día y luego durante la semana. El deporte tiene prioridad sobre todo lo demás.
El estudio involucró a 274 hombres entre 16 y 39 años. Quienes practican deportes individuales tienen una verdadera adicción, mientras que los juegos de equipo se juegan con placer y no por competición.

Esta investigación subraya las alarmas para aquellos obsesionados con el fitness.
Aquí están cuáles:

[…]

  1. Superar regularmente el límite previsto en tiempo y esfuerzo sin poder controlarlo.
  2. No tomar suficientes períodos de descanso, cuidado o recuperación en caso de tendinitis, daño por sobrecarga o trauma.
  3. Sentirse culpable cuando no hace ejercicio.
  4. Aumenta progresivamente la frecuencia y duración de los ejercicios día tras día.
  5. Desarrollar una “tolerancia”, es decir, necesitar cada vez más actividad para sentir los primeros beneficios, como ocurre en las adicciones reales (de sustancias, juegos de azar, videojuegos, alcohol).
  6. Síntomas de abstinencia con agitación, fatiga y tensión al no hacer ejercicio.
  7. Sobredosis o ejercicio más de lo esperado incluso en presencia de dolores físicos y dolores por sobrecarga.
  8. Pérdida de control con dificultad para evaluar la correcta duración e intensidad del ejercicio.
  9. Dedique suficiente tiempo al deporte, tanto de día como de noche, que interfiera con todas las demás actividades.
  10. Reducir todos los compromisos sociales que no estén relacionados con la actividad física: cambiar de proyecto (incluyendo vacaciones), entrar tarde o salir temprano del trabajo, universidad, escuela.
  11. Tener una dieta dirigida exclusivamente al entrenamiento, con el uso de suplementos y en ocasiones medicamentos sin supervisión médica, en nombre de un peligroso bricolaje.

No es casualidad que la adicción al fitness también se haya incluido en Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la PAA.
El gimnasio se convierte en un sustituto de las relaciones, los resultados dan confianza en uno mismo y te hacen sentir en el centro de atención, tanto tú como los demás, despertando envidia y admiración.

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