Objeto de transición: que es, beneficios y problemas

Objeto de transición: que es, beneficios y problemas

Desde la manta al osito de peluche al chupete, los niños siempre están rodeados de uno o más objetos que les resultan especialmente relevantes y que van mucho más allá de su valor económico, pues representan sus primeros intentos de acercarse y comprender el mundo. Gracias a la llamada objeto de transición el pequeño experimenta la realidad circundante, supera sus miedos, toma conciencia de lo que lo rodea.

Son estrategias que en los primeros, muy delicados meses de vida de un niño, son fundamentales para que aprenda a distinguirse de su madre, la madre del mundo y que acepte la figura materna como una figura que no le pertenece.

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    Objeto de transición: ¿qué significa?

    El objeto de transición es casi siempre un objeto del que el niño se rodea habitualmente. Le ayuda a afrontar la vida cotidiana y a comprenderse a sí mismo y al mundo. En ella ve un figura de referencia (una referencia al materno), de ayuda en superar miedos (por ejemplo el de dormir solo en la oscuridad).

    La expresión fue acuñada por el psiquiatra y psicoanalista Donald Winnicott en 1951. Según el estudioso, la fase del objeto transicional corresponde a la del desarrollo del yo y de la diferenciación, que coincide con el nacimiento de la conciencia de no ser una especie de extensión de la madre, sino un individuo separado de ella. Entonces aquí viene el objeto. Primero se percibe como uno con la propia persona, luego se convierte en algo externo sobre lo cual ejercer poder y control. Finalmente, actúa como un puente para descubrir la realidad objetiva externa, fuera de nuestro control.

    Objeto transitorio: beneficios

    objeto de transición
    Fuente: Pixabay

    Dada la importancia del objeto transicional no debemos olvidarnos de llévelo en viajes, durante un examen médico, en los primeros días en la guardería o jardín de infantes, que puede ser traumático. Perder el objeto significa poner al pequeño frente a un drama real. Depende del padre no minimizar, sino comprender el dolor y ese pequeño dolor, compartirlo y, si es necesario, ayudarlo a elegir un nuevo objeto, si no pudo manejar el desapego y sintió la necesidad.

    Ya sea un animal de peluche o una muñeca, tiene un efecto calmante, tranquilizador y reconfortante para el bebé, como chuparse el dedo y tocarse el pelo. Representa algo que le pertenece y que puede tocar cuando lo necesite, porque a lo mejor tiene miedo o se siente desorientado.

    Problemas relacionados con el objeto transicional

    El mayor temor de los padres es que los niños puedan desarrollar algún tipo de Dependencia del objeto, como para evitar la construcción de relaciones "verdaderas" en el futuro.. Sin embargo, la del objeto transicional es una etapa fundamental en el desarrollo psicológico y social. El que tiene el objeto en cuestión representa precisamente la primera transición entre la única relación con la madre y la relación con la otra y con el mundo.

    El abandono se produce de forma espontánea, cuando el pequeño se siente preparado y seguro para poder afrontar nuevos entornos y personas solo, cuando aumenta el interés por los estímulos externos.

    Claro, según Winnicot la experiencia del objeto transicional puede prolongarse a lo largo de la vida. De hecho no es algo que solo tenga que ver con la infancia. También se refiere a la edad adulta: algunos objetos se desprenden de su funcionalidad objetiva y adquieren tal valor emocional que pueden considerarse nuevos objetos transicionales. Son formas de superar la soledad, el miedo, el desconcierto, la angustia.

    Ejemplos de objeto de transición

    objeto de transición
    Fuente: Pixabay

    El objeto de transición puede ser un peluche, un muñeco, una manta: con este objeto el niño experimenta su primera relación afectiva. Y a partir de aquí, se convierte en un "sustituto" de la figura materna, para hacer frente a la angustia que genera su alejamiento momentáneo. Gracias a él, la madre puede alejarse mientras el niño se lo lleva simbólicamente.

    El objeto representa la transición del bebé del estado de fusión con la madre a un estado de relación más evolucionado, en el que la madre comienza a ser percibida como una entidad externa., por separado. De esta conciencia surge el descubrimiento de otras figuras y la existencia de un mundo fuera de sí mismo.

    En cuanto al adulto, sin embargo, el control obsesivo del celular es un ejemplo: se convierte en una forma de sentir virtualmente a alguien cercano y sentir su presencia. El simple hecho de saber que puede llamar a un ser querido tiene un efecto calmante, incluso si el teléfono está apagado. Por eso se convierte en un objeto transicional: representa a la persona que intentamos reemplazar y de la que no queremos separarnos. Esto se debe a que es precisamente la seguridad de que el otro existe incluso cuando no está físicamente presente lo que hace soportable su ausencia.

    Abandono del objeto transicional

    Generalmente el abandono del objeto transitorio comienza alrededor de los 36 meses, cuando la relación con él se vuelve menos obsesiva. El niño necesita saber que lo tiene consigo y que nadie más puede tomarlo, pero no siente la necesidad de interactuar con él todo el tiempo. Sin embargo, no está listo para dejarlo ir por completo, lo que ocurre progresivamente después de los cuatro años, cuando el niño comienza a estar listo para manejar sus emociones solo, para construir su propia identidad, su memoria, sus relaciones.

    Por lo tanto, El abandono o la modificación de objetos transitorios no debe forzarse en modo alguno. de los padres. De hecho, el uso de este objeto también puede repetirse después de su abandono, en momentos particulares de cambio, abatimiento o criticidad.

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