'Nuestro bebé se ha ido', el dolor de Francesca Barra y Claudio Santamaria

'Nuestro bebé se ha ido', el dolor de Francesca Barra y Claudio Santamaria

Una p√°gina negra y una leyenda, larga, dolorosa, llena de dolor palpable.

El eligió contar así Francesca Barra, la pérdida del hijo que esperaban ella y su esposo Claudio Santamaria. Eligió esas palabras para hacer que el momento desgarrador que atraviesa su familia llegue a la audiencia de las redes sociales, incluso si no tuviera que hacerlo, incluso si podía guardar su dolor para sí mismo sin dárselo a nadie.

Y pensar que no hacía mucho que, como invitado de Barbara D'Urso, anunció su cuarto embarazo; la alegría, la anticipación, la agitación, de repente despejadas por la más terrible de las noticias.

El latido que se ha ido, el m√©dico que pronuncia esa frase que a ninguna embarazada le gustar√≠a escuchar: "Se√Īora, algo anda mal".

A muchos les ha pasado, porque el aborto espont√°neo es algo que no perdona a nadie ni a nadie, simplemente viene a destruir la felicidad muchas veces construida con esmero, sin previo aviso, sin dar tiempo a prepararse.

“Claudio y yo estamos viviendo uno de los momentos más dolorosos de nuestra vida - escribe en el post - Sabemos que muchos de ustedes nos han animado a nosotros, a nuestro amor, a nuestro hijo y por esto les agradecemos con palabras sinceras que trato de compartir por eso 'tarde o temprano se descubrirá' que tenía que llegar, y es más justo que llegue. de nosotros.

Porque la calidez de los familiares, los amigos discretos, los extra√Īos que se han visto envueltos en tantas alegr√≠as, y tantas dificultades, nunca se da por sentado o debido. Y lo usaremos como ung√ľento en estas horas en las que estamos ante una p√©rdida muy dolorosa.

Nuestro hijo, tan buscado, tan deseado, que finalmente estaba dentro de m√≠ contagi√©ndonos de alegr√≠as y proyectos y con quien luego luchamos aferr√°ndonos a la m√°s peque√Īa e improbable esperanza, interrumpi√≥ prematuramente su viaje, dejando un vac√≠o que no podemos llenar. nada. Mi vientre todav√≠a parece ser el lugar m√°s seguro para protegerlo. Sin embargo, ya no est√° all√≠.

A menudo he creído y compartido contigo la descarada certeza de que el amor salvó, fue suficiente, se hizo invulnerable y heroico. Que mi fuerza, estar dispuesta a todo, la fuerza de una madre, podría incluso refutar la ciencia y convertirse en un milagro.

Hoy descubro que soy fr√°gil, que no tengo armas, que no he podido producir ese milagro, que soy peque√Īo, que no tengo explicaciones sabias porque lo que sabes, eres y sientes no siempre es suficiente para guardar a los que ya amabas con todo. usted mismo.

Encuentro que no puedo compensar una p√©rdida con otras fortunas recibidas anteriormente, porque cada proyecto es un proyecto √ļnico y le da un significado a la vida que no se puede reemplazar con ning√ļn alivio. Y por eso, por eso mismo, har√° falta mucho tiempo y un silencio respetuoso.

No para cancelar, sino para dejar que este trozo de vida cortado y este dolor encuentren el lugar adecuado en nuestro corazón y descansen, sin la obsesión de los millones de porqués que por ahora nos persiguen aun sabiendo que nunca llegarán. la respuesta que merece nuestro corazón“.

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Claudio y yo vivimos uno de los momentos m√°s dolorosos de nuestra vida. Sabemos que muchos de ustedes nos alegraron a nosotros, a nuestro amor, a nuestro beb√© y por esto les agradecemos con palabras sinceras que trato de compartir por que "tarde o temprano se descubrir√°" que estaba por llegar, y es m√°s justo que llegue. de nosotros. Porque la calidez de los familiares, los amigos discretos, los extra√Īos que, sin embargo, se han visto envueltos en tantas alegr√≠as, y tantas penurias, nunca se da por sentado o debido. Y lo usaremos como ung√ľento en estas horas en las que estamos ante una p√©rdida muy dolorosa. Nuestro hijo, tan buscado, tan deseado, que finalmente estaba dentro de m√≠ contagi√©ndonos de alegr√≠as y proyectos y con quien luego luchamos aferr√°ndonos a la m√°s peque√Īa e improbable esperanza, interrumpi√≥ prematuramente su viaje, dejando un vac√≠o que no podemos llenar. nada. Mi vientre todav√≠a parece ser el lugar m√°s seguro para protegerlo. Sin embargo, ya no est√° all√≠. A menudo he cre√≠do y compartido contigo la descarada certeza de que el amor salv√≥, fue suficiente, se hizo invulnerable y heroico. Que mi fuerza, estar dispuesta a todo, la fuerza de una madre, podr√≠a incluso refutar la ciencia y convertirse en un milagro. Hoy descubro que soy fr√°gil, que no tengo armas, que no he podido producir ese milagro, que soy peque√Īo, que no tengo explicaciones sabias porque lo que sabes, eres y sientes no siempre es suficiente para guardar a los que ya amabas con todo. usted mismo. Encuentro que no puedo compensar una p√©rdida con otras fortunas recibidas anteriormente, porque cada proyecto es un proyecto √ļnico y le da un significado a la vida que no se puede reemplazar con ning√ļn alivio. Y para esto, precisamente para esto, se necesitar√° mucho tiempo y un silencio respetuoso. No para cancelar, sino para dejar que este trozo de vida cortado y este dolor encuentren el lugar adecuado en nuestro coraz√≥n y descansen, sin la obsesi√≥n de los millones de porqu√©s que por ahora nos persiguen aun sabiendo que nunca llegar√°n. la respuesta que nuestro coraz√≥n merece.

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Cualquier otra palabra, por supuesto, parece superflua. Claudio y Francesca merecen ese respetuoso silencio que piden irse cuando est√©n listos, pero hasta entonces es justo que tengan tiempo para fortalecerse mutuamente, impulsados ‚Äč‚Äčpor ese inmenso amor que los une y que les hemos contado en la galer√≠a.

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