Noe Itō, el horror de una niña asesinada a los 28 años con su nieto de 6 años

Noe Itō, el horror de una niña asesinada a los 28 años con su nieto de 6 años

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Septiembre de 1923: la región japonesa de Kantō es devastada por un terrible terremoto, en el que mueren más de cien mil personas. En la confusión generada por el terremoto, la policía militar detiene a dos importantes intelectuales, la escritora feminista Noe Itō y el anarquista Sakae Ōsugi.

El autor Francisco Soriano reconstruyó la historia en el ensayo Noe Itō. Vida y muerte de un anarquista japonés, centrada en una figura femenina poco conocida, que ayudó a llamar la atención sobre el papel de la mujer en Japón.

Por la sórdida retórica del régimen, los anarquistas habían sido etiquetados como saboteadores de ideas positivas culpables de socavar el optimismo nacionalista, de ser irrespetuosos a la fe y obediencia al emperador, de conspirar contra instituciones a favor de fuerzas extranjeras.

El país se encontraba en ese momento en el último período de la Era Taishō (1912-1926), que había transformado a Japón en una potencia industrial. E incluso la sociedad ya no era la misma: la nueva clase proletaria empezó a cuestionar el poder imperial. En respuesta, se intentó silenciar las voces de quienes buscan luchar por un sistema más equitativo.

La represión fue sin límites justo en el momento en que el terremoto había devastado y frágil la conciencia humana. Una lógica perversa puesta en marcha para aniquilar a los hijos ilegítimos como corderos de sacrificio.

Entre los rumores en contra, también estaba el de Noe Itō. Nacida el 21 de enero de 1895 en Fukuoka, pertenecía a una familia muy pobre. Su madre trabajaba en el campo y su padre trabajaba en cerámica en una fábrica local.

A los ocho años pudo asistir a la escuela primaria en su pueblo, demostrando ser una buena estudiante. Sin embargo, tras el deterioro de las condiciones económicas de la familia, la enviaron a vivir con su tío a Nagasaki.

En la ciudad, sin embargo, se abrió una nueva dimensión para la pequeña Noe Itō: podía acceder a mejores escuelas y bibliotecas, demostrando sus extraordinarias habilidades de aprendizaje. No duró mucho: a los catorce años regresó al país de sus padres y comenzó a trabajar en una oficina de correos para contribuir al presupuesto familiar.

Abatida y frustrada, Noe decidió escribirle a su tío, que mientras tanto se había mudado a Tokio, y le suplicó que la llevara con él. El hombre decidió complacerla y la joven se lanzó de lleno a las oportunidades de estudio que le ofrecía la capital.

Después de la graduación, su padre y su madre se hicieron oír nuevamente: era hora de casarse. La persuadieron de que se casara con un hombre rico, veinte años mayor, que le había prometido seguir estudiando y traerla a vivir a Estados Unidos.

No fue así y pronto Noe decidió escapar de la casa de su marido, refugiarse primero de su tío y luego de la profesora de inglés. Jun Tsuji. Fue este último quien acercó a la niña a un estilo de vida inconformista y moderno, ayudándola a graduarse. Escribió artículos para la revista feminista Seitō y tradujo los escritos de Emma Goldman con la ayuda de su pareja.

Los dos se enamoraron y de la relación nacieron dos hijos. El escándalo provocado por esta unión provocó el despido del profesor y la marginación de Noe Itō. En ese difícil momento conoció al anarquista Sakae Ōsugi y me enamoré de ella. El hombre, ya casado, tenía una relación turbulenta con sus amantes, pero se sentía unido a ella por una relación intelectual y más profunda.

Habiendo sido padres de dos hijos, siempre estuvieron a la vanguardia de las protestas contra la injerencia imperial y atrajeron la atención de la policía. El terremoto de 1923 representó la oportunidad perfecta para deshacerse de dos exponentes de Japón que querían cambiar de ritmo.

Noe Itō, Sakae Ōsugi y el nieto de seis años que estaba con ellos fueron arrestados y brutalmente asesinados. El hecho, sin embargo, no pasó desapercibido a los ojos de la opinión pública: una ola de indignación por la brutal acción del gobierno estalló en todo Japón, transformando a la joven en una campeona feminista.

Noe Itō representó para su país el alma rebelde de una nueva generación de mujeres. Su lucha es el testimonio de que la inspiración libertaria también ha invadido comunidades de pueblos geográfica y culturalmente distantes pero no marginales de las realidades europeas y occidentales.

Artículo original publicado el 8 de enero de 2020

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