Mujeres desfiguradas por el √°cido olvidadas por la comunidad.

Mujeres desfiguradas por el √°cido olvidadas por la comunidad.

Las v√≠ctimas son mayoritariamente mujeres, a veces ni√Īos. Quien lo usa apunta a la cabeza y al rostro, para desfigurar y cegar a la v√≠ctima. El √°cido tiene un efecto devastador en el cuerpo humano. y como resultado, muchas actividades diarias como el trabajo o la maternidad se vuelven dif√≠ciles, si no imposibles.

Usar √°cido como violencia rara vez mata, pero causa graves da√Īos f√≠sicos, psicol√≥gicos y sociales, y a todo esto se suma el hecho de que las v√≠ctimas se quedan sin recurso legal, ellos tienen un acceso limitado a asistencia m√©dica y psicol√≥gica (que ser√≠a esencial despu√©s de tal experiencia), y sin medios de sustento.

Este tipo de violencia es un fen√≥meno mundial que no se limita a una raza, religi√≥n o ubicaci√≥n geogr√°fica en particular.. Ocurre en muchos pa√≠ses del sudeste asi√°tico, √Āfrica subsahariana, las Antillas y Medio Oriente, pero este triste r√©cord lo gana Colombia, que solo en 2011 vio a 42 mujeres desfiguradas denunciar este fen√≥meno.

Pero, ¬Ņpor qu√© est√° pasando todo esto?

No hay una respuesta √ļnica, ya que depende de un pa√≠s a otro. Por ejemplo, en la India (y m√°s concretamente en Bangladesh) suele deberse a solicitudes de dote que la familia de origen de la mujer no cumple. En otras √°reas es violencia de g√©nero, es decir, porque una ni√Īa rechaz√≥ un avance sexual o una propuesta de matrimonio.

Son muchos los testimonios que se pueden leer, como el de Sabra, paquistan√≠, que llega a los 15 a√Īos desfigurada por su marido porque era demasiado hermosa, o Kuldeep quien a los 16 a√Īos fue v√≠ctima de esta atrocidad cuando su esposo lleg√≥ a casa borracho y se cans√≥ de golpearla. Y nuevamente, Viviana, de 28 a√Īos de Colombia, fue desfigurada por su esposo, el padre de sus tres hijos, incapaz de aceptar el inminente divorcio. Pero tambi√©n podemos encontrar el testimonio de Asma Akhtar que ten√≠a 12 a√Īos cuando un chico de su aldea le pidi√≥ que se casara con √©l: una oferta rechazada por su familia porque en la escala social estaba por debajo y por lo tanto solo el rostro de esta peque√Īa ni√Īa. Pero tambi√©n la historia de Monjla que, a pesar de haberse casado por amor, a los 19 a√Īos, en la noche de bodas no recibi√≥ de su marido (decepcionado con la dote) nada m√°s que una buena dosis de √°cido en la cara.

Es barato y abundante: por eso se usa el √°cido, pero tambi√©n por qu√© su uso no est√° dise√Īado para matar a la v√≠ctima, sino para hacerla sobrevivir, conden√°ndola a una existencia de dolor f√≠sico y psicol√≥gico, humillaci√≥n y marginaci√≥n.

Las mujeres desfiguradas ya no tienen la oportunidad de encontrar marido o trabajo, e son consideradoscuotas de toda la comunidad, y tambi√©n de la familia de origen, ¬°los √ļnicos responsables de su condici√≥n!

Seg√ļn datos difundidos por la organizaci√≥n Acid Survivors Trust International (ASTI) en el mundo hay 500.000 personas desfiguradas por √°cido cada a√Īo, de estas el 80% son mujeres, mientras que entre las que usan √°cido contra otra persona 90% son hombres.

Muchas organizaciones internacionales han tomado acciones para dar visibilidad al problema a nivel mundial pero sobre todo para ser de apoyo a estas mujeres: en primer lugar Fundaci√≥n l'Acid Supervivientes (ASF) fundada por mujeres que han sufrido personalmente esta violencia, y que ha obtenido el apoyo del Fondo de la ONU para la Infancia, pero tambi√©n del Naripokkho, una asociaci√≥n fundada en Bangladesh, que tiene como objetivo crear conciencia p√ļblica en el pa√≠s. Italia tambi√©n se traslad√≥ con Coopi, que es una asociaci√≥n formada por voluntarios que trabaja en todos los pa√≠ses en desarrollo.

Gotas en el océano, eso es seguro, pero esperamos que al menos puedan ayudar a estas pobres mujeres las mujeres vuelven a ser las primeras víctimas de la ignorancia y de una mentalidad que considera esta práctica un castigo "justo", un gesto cruel y loco que frena la libertad, la emancipación y el progreso.

Artículo original publicado el 21 de diciembre de 2012

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