Morir por rodar historias a una velocidad loca: lo que podemos hacer en lugar de mirar

Morir por rodar historias a una velocidad loca: lo que podemos hacer en lugar de mirar

La exaltación del momento, la adrenalina de los caballos en el coche corriendo todos juntos en una loca carrera contra la muerte. Todo filmado y documentado con esa dosis de loca imprudencia para crecer con amigos en las redes sociales, para recibir me gusta y comentarios y para mostrar lo imprudente que es tu vida.

Hasta el terrible y mortal choque, del que no hay vuelta atr√°s. Lo que nos hace entender cu√°nto es realmente esa vida vivida "despreciando el peligro" lejos de ser invencible.

Así terminó la vida de Luigi Visconti y Fausto Dal Moro, los dos chicos de Reggio Emilia que fallecieron la noche del sábado 18 de mayo por la recta del kilómetro 162 de la A1 entre los peajes de Modena Nord y Modena Sud.

Fueron a Rovigo para una velada que se supon√≠a que iba a ser una fiesta, el cumplea√Īos de un amigo para ir a la discoteca; fueron asesinados despu√©s de que el BMW de Luigi, conducido a una velocidad absurda, golpeara la barandilla, primero la central, luego la lateral, arroj√°ndolos al centro de la calzada de cuatro carriles. Todav√≠a estaban vivos cuando se encontraron fuera del auto, fueron asesinados y atropellados por los autos que pasaban por la carretera, sin poder verlos bajo la lluvia torrencial que ca√≠a.

'Vamos a mostrarle lo lejos que llegamos ... Solo estamos a 200 por hora, muéstrale lo lejos que llegamos'. 'Siempre opta por la canela, este coche es un monstruo. Estamos haciendo 220 por hora '.

Estos son los intercambios entre los dos amigos en el Facebook directo que una de las dos víctimas, el peluquero Fausto, publicado en su propio perfil. Los chistes de dos tipos que, como desconocidos de los peligros de correr demasiado, de quedarse en el teléfono inteligente mientras conducen, se embriagaron con la idea de ir a 220 km por hora. Y luego de nuevo frases como

¬ŅNos detenemos en el restaurante de la autopista?

'No, las drogas y el resto nos est√°n esperando'.

El video se detiene poco antes del fatal accidente, pero ciertamente la angustia, el pensamiento de lo que hubiera pasado poco después, permanece imborrable en cualquiera que haya visto las imágenes de esa tontería que terminó de la manera más trágica.

¬ŅC√≥mo se te ocurre exponer tu vida a peligro para un pu√Īado de seguidores m√°s, leer los comentarios de amigos o recibir el aprecio de personas que muchas veces, en el extra√Īo mundo de las amistades virtuales, ni siquiera conocemos?

No era la primera vez que los dos amigos demostraban que les encantaba la idea de recuperarse en acciones emocionantes; hay otros videos, otros fotogramas de carreras imprudentes entre Correggio y Budrio, en caminos rurales donde "vas a 180 por hora" con "adelantamientos que me marean", derrapando en la se√Īal de stop, locura que nadie deber√≠a imitar jam√°s . Y debajo de los videos, una interminable lista de insultos, el menos pesado de los cuales es "loco al volante".

No es correcto dirigir esas palabras a dos ni√Īos que han perdido la vida, pero tampoco es correcto pensar que siempre puede salir bien. Y que ir a buscarlo, y mostrarlo en las redes sociales, es un acierto, o un ejemplo edificante para exhibir. Tanto es as√≠ que hoy un amigo de Luigi suplica, seg√ļn informa el Corriere:

Elimina este video. Luigi estaba equivocado pero no se merece esta maldad.

Ni siquiera merecía la muerte, pero las causas de esta tragedia no pueden ignorarse.

Despu√©s de todo, a pesar de las numerosas campa√Īas de concientizaci√≥n e informaci√≥n, cada vez m√°s j√≥venes arriesgan su vida por un video para publicar en las redes sociales mientras conducen, para que una historia se publique en Instagram, como si Date cuenta de que en esos pocos segundos puede suceder cualquier cosa. Incluso lo peor.

En 2018, y solo en nuestro país, las víctimas de accidentes viales provocados por el uso excesivo del teléfono han aumentado en 7,1% - que, traducido, equivalen a 1710 personas -. Una tendencia absurda.

¬ŅQu√© podemos hacer, entonces, para prevenir otras masacres, otros accidentes fatales? Educarnos - y educarnos - para un gu√≠a m√°s consciente y desligarnos de esos modelos ‚Äúlocos‚ÄĚ que perseveran en acciones desesperadas e imprudentes porque est√°n convencidos, de esta manera, de ganarse la fama a la que aspiran.

Como sugiere Camihawke, en una de sus historias. Tu, en la oficina de registro Camilla BoniardiSin duda, es alguien que conoce las redes sociales, dado que sus videos en Facebook siempre recogen muchos comentarios y compartidos, y su cuenta de Instagram tiene m√°s de 800 mil seguidores en Instagram. Por lo general, ir√≥nica e ingeniosa, ha lanzado durante mucho tiempo una campa√Īa recopilada con el hashtag #nostorieswhiledriving, precisamente para una conducci√≥n consciente, y el uso del tel√©fono inteligente est√° prohibido en el autom√≥vil.

Fuente: Camihawke

Dejemos de seguir a los que proponen tales conductas, que se den cuenta de que este tipo de ejemplo es incorrecto, loco, absurdo. Y, en el caso extremo, apaguemos el teléfono.

Hagámoslo especialmente en el coche. Perderíamos algunos seguidores, pero ciertamente ganaríamos algunos en la vida. En todos los sentidos.

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