"Me moriré heroína, tú un perro": Mala Zimetbaum la mujer que abofeteó a las SS

"Me moriré heroína, tú un perro": Mala Zimetbaum la mujer que abofeteó a las SS

Fue llamado Pequeño Zimetbaum y ninguna mujer judía antes que ella había logrado escapar del campo de concentración de Auschwitz. Era una mujer fuerte, inteligente y valiente, pero eso no impidió que el destino siguiera su trágico curso. Según informó el Archivo de Mujeres Judías, trabajó para ayudar a los otros prisioneros del campo, convirtiéndose en una verdadera heroína.

Nacida el 16 de enero de 1918 en Brzesko, Polonia, fue la quinta y última hija de Pinhas y Chaya Zimetbaum. En 1928, cuando solo tenía diez años, su familia se mudó a Amberes, Bélgica. Debido a las condiciones económicas de sus padres, Mala se vio obligada a dejar la escuela e ir a trabajar en una fábrica de diamantes, a pesar de ser una estudiante brillante y talentosa.

En julio de 1942, Mala Zimetbaum y su familia fueron arrestados por los alemanes y posteriormente enviados a Auschwitz. De los 1.048 judíos que llegaron con ellos, solo 230 hombres y 100 mujeres pasaron la selección: entre ellos también Mala, a quien se le asignó el número 19880. Como hablaba siete idiomas diferentes (flamenco, francés, alemán, inglés y polaco), fue elegido como traductor de las SS, convirtiéndose en un preso "privilegiado", con más libertad de movimiento. Entonces el sobreviviente lo describió Giza Weisblum:

Una de las responsabilidades de Mala era asignar una asignación de trabajo a los enfermos cuando salían del hospital. Siempre trató de enviar mujeres débiles a realizar tareas ligeras. Y luego siempre advirtió a los pacientes antes de las selecciones, tratando de sacarlos del hospital rápidamente. De esta manera salvó la vida de muchas mujeres.

Dentro del campo de concentración, Mala Zimetbaum se reunió Edward Galinski, un preso político polaco. Los dos se enamoraron, como se cuenta en el libro. Un amor en Auschwitz. Juntos, los dos jóvenes comenzaron a planear su escape. El 24 de junio de 1944, Mala y Edward, a quienes todos llamaban Edek, lograron escapar. Llevaba un uniforme que le había dado Edward Lubusch, un SS que ya había ayudado a otros presos. En cambio, fingió ser una prisionera para ser trasladada a trabajos forzados.

Llegaron a la frontera con Eslovaquia, pero el 6 de julio algo salió mal. Detenidos por una patrulla, los llevaron de regreso a Auschwitz y los separaron. Tras un largo interrogatorio y una cruel tortura, el 15 de septiembre de 1944 fueron llevados a Birkenau para ser ejecutados en público.

Mientras se leía la sentencia, Mala logró cortarse las muñecas con una navaja que había escondido y abofeteó al SS que intentaba detenerla. Según algunos testigos, parece que gritó "¡Moriré de heroína, mientras tú morirás como un perro!". La llevaron a la enfermería del campamento para detener la hemorragia y nunca regresó. Según alguien, murió antes de llegar al crematorio, mientras que otros le dispararon.

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