"Me hizo su esclavo con puñetazos y amenazas, y fui yo quien se sintió mal"

"Me hizo su esclavo con puñetazos y amenazas, y fui yo quien se sintió mal"

Cuando te pedimos a través de una publicación de Instagram que compartieras tus historias de violencia, acoso o abuso con nosotros, no podríamos haber sabido que los testimonios que recibiríamos serían tantos y tan significativos.

Lo hicimos para dar voz a millones de mujeres que cada día son víctimas de padres, novios, exparejas, desconocidos, porque desde hace algún tiempo venimos realizando un proyecto importante, el de ¿Cuánto vale la vida de una mujer?, donde recopilamos historias que son tan dramáticas como cotidianas. Como el de esta niña, que valientemente quiso compartir su experiencia con nosotros:

Yo soy clara [nome fittizio, ndr.], Tengo 22 años; Yo soy parte de ese 60%.

Todavía está todo grabado en mi mente a pesar de que han pasado 3 años, pero toda esa violencia sufrida no me deja ir, estoy atrapado en su interior. Tenía 18 años cuando conocí al monstruo (Sí, un monstruo). Los primeros amores, los primeros enamoramientos, crees que todo es perfecto como en las películas de Moccia; pero, por desgracia, no sucedió. Los primeros períodos siempre fue dulce, me llenó de atenciones, obsequios y cumplidos, después de lo cual los celos incontrolables se hicieron cargo.

Estos celos no me permitían ponerme guapa, ponerme un vestido, salir con amigos, no publicar una foto.

Una foto equivale a ser una puta, un vestido con tacones equivale a ser una puta. Estos celos se volvieron cada vez más imposibles, hasta el punto de la manipulación. Me violaban psicológicamente todos los días y no me di cuenta.

Todos los días era su esclava, todos los días siempre hacía lo que él decía. No me di cuenta, porque en este momento piensas que todo es normal. Me manipuló tanto que cuando me dejó Pensé que lo había hecho todo mal, me sentí culpable por no ser perfecto.

Cuando me equivoqué con él por responderle a un amigo mío, por maquillarse, por salir con amigos, tuvo consecuencias. O bofetadas y puñetazos, o amenazas. No pude deshacerme de este monstruo que me devoraba todos los días. Me dejó porque no me amaba, pero en el fondo había otras chicas con las que salía. Cuando me enteré, no le gustó.

Pedí hablar de eso porque quería entender dónde no había sido perfecto, y ese maldito día hace 3 años nunca lo volveré a olvidar. Ese día me pegó, porque no debería haberme enterado, debería haberme ocupado de mis propios asuntos, porque era una puta. Así comenzó el período más oscuro de mi vida. Un año y medio de depresión, noches en las que ya no dormía, días sin comer y no había días, horas, en que no me amenazara. Todo esto se repitió hasta el año pasado, hasta que se escucharon las palabras

"Si no haces lo que te digo, ya sabes a dónde vas".

Obviamente nunca hice lo que dijo, porque nadie me quita la vida; pero no tuve el valor de denunciarlo, de hablar de ello con alguien, porque siempre creí que el equivocado era realmente yo. Todo el mundo se habría puesto en mi contra sin comprender mi situación, sin saber que si no lo hubiera dejado no estaría aquí escribiendo ahora. Lamento todo esto, pero nunca es demasiado tarde para deshacerme de él. ¡Así que gracias! Gracias por darme la oportunidad de hablar y escuchar.“.

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Artículo original publicado el 10 de febrero de 2020

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