Masturbarse más y 9 propósitos más para un hombre mejor 2020

Masturbarse más y 9 propósitos más para un hombre mejor 2020

Diciembre es el mes de las listas y los presupuestos, pero hay uno que sobre todo alimenta la ansiedad ya puesta a prueba por la Navidad: la de buenas intenciones.

Cambiar de calendario nos da la idea de que está a punto de producirse una renovación forzada, casi de forma automática, como si no tuviéramos que hacer ningún esfuerzo. Y así, tomados de un golpe optimista, elaboramos listas con promesas que no llegarán a Epifanía. Por qué, año tras año, todavía no hemos aprendido a desconfiar de esta efímera esperanza sigue siendo un misterio.

Será la magia de la Navidad, quizás, la misma que ahora debo invocar para estas 10 buenas intenciones para un 2020 como un hombre mejor. No es una lista personal, puedes hacerla tuya, aunque seas mujer; no es una lista cerrada, puedes integrarla con lo que quieras; y ni siquiera cansa: no hay pases de gimnasio para completar ni dietas estrictas de las que lidiar.

Sin embargo, esto no significa que sean resoluciones fáciles. De hecho, a menudo son los pequeños gestos los más complicados de poner en práctica.

1. Dar peso a las palabras

Las palabras son todas importantes. Incluso los chismes sobre el clima tienen una dignidad propia que es útil reconocer. Incluso las palabras no dichas lo son. De hecho, quizás sean precisamente los que más pesan. Por lo tanto hablar cuando sea importante hacerlo. "Ayuadame", "¿cómo estás?", "estás cometiendo un error", "Estaba equivocado" son frases que pueden cambiar el día, para nosotros y para los demás. Al mismo tiempo, incluso palabras como "P *** ana", "Lo buscó", "Mongoloide" mi "Muere t *** a" pueden arruinar no solo el día, sino toda la vida de quienes las reciben.

Y si las palabras son importantes, ciertamente no hay que despilfarrarlas en quienes no las aprecian, por tanto, en esta era en la que la libertad de expresión ha legitimado ahora lo que Eco llamó "La invasión social de los imbéciles" Quizás sea apropiado en ocasiones detenerse y guardar silencio. El estruendo del silencio puede sorprenderte.

2. Menos galantería y más cortesía

Símbolos sexuales como Argentero hablan de galantería a partir de un derecho que pertenece a las mujeres, de la que los hombres debemos hacernos cargo, pero a la tradicional galantería del actor respondo con un concepto menos fascinante, pero más igualitario: cortesía. Abrir la puerta de una mujer (o pagar su cuenta) no es de mala educación, ni tendría sentido ofenderse si la recibe.

Sin embargo, abrirle la puerta a una mujer porque es mujer y porque esta es la forma de hacerlo no será grosero todavía, pero seguro que es estúpido (y potencialmente ofensivo). Este mundo necesita "Actos de bondad al azar" que se hacen porque pensamos que el otro las merece, no por un derecho divino adquirido a partir de los genitales. Ya sea novia, amiga, tía, vecina o cartero, no importa.

3. Llora sin culpar a la alergia

Lo cual es una excusa creíble solo en primavera. Nosotros los hombres tenemos problemas obvios a la hora de expresar emociones. No es solo culpa nuestra, ni en términos de generaciones (nos criaron de esa manera) ni en términos de sexo (incluso muchas mujeres se apresuran a juzgar mal a un hombre que llora), sino que ciertamente es nuestra responsabilidad cambiar las cosas.

Por tanto, si la escena en la que Mufasa muere en Re leone todavía te aplasta el corazón haciéndote sollozar como una fuente, bueno… hazlo. Si alguien es un problema, al diablo con ellos.

4. Hágase la prueba de enfermedades de transmisión sexual

Es gratis, es confidencial y puede guardarle vidas a usted y a otras personas. ¿Necesitas algo más para agregar? Bueno si, porque cuando se trata de prevención, los hombres tenemos estadísticamente más probabilidades de considerarnos invencibles, con la consecuencia obvia de que dejamos nuestras plumas antes que las mujeres.

Si luego agregamos a esta estúpida propensión el estigma que acarrean ciertas enfermedades, entonces someterse a un simple análisis de sangre se vuelve súper difícil. Repítelo conmigo: el SIDA no es una cosa "gay", el VPH no es una cosa "pervertida", la sífilis no es una cosa de "prostitutas del siglo XIX". Todas estas son enfermedades que le pueden pasar a cualquiera, incluidos los hombres invencibles.

5. Entrena la empatía

Aparte de las deficiencias de vitaminas, el flagelo social que permea nuestra sociedad (hombres y mujeres) es el falta de empatía que encuentra su máxima representación en los medios de las redes sociales. Ponerse en el lugar de la otra persona no significa casarse con sus opiniones, solo significa tratar de entender por qué piensa de manera tan diferente a nosotros. Y confíe en que el efecto inmediato es una bajada repentina de tonos.

Y si, a pesar de este esfuerzo, su interlocutor resulta ser un completo idiota, consulte el tema 1.

6. Masturbarse más

El más malicioso de ustedes podría pensar con asombro "¡¿más?!" pero la verdad es que aunque los hombres ciertamente no somos frugales en darnos placer, a juzgar por despecho circulando hay mucha gente reprimida e insatisfecha. Entonces, si lo que necesita es una inyección de endorfinas, masturbatevi.

Es quizás uno de los pocos placeres que no tiene efectos secundarios. Por supuesto: incluso el sexo es igual de efectivo (y más divertido) pero los "solitarios" tienen la gran ventaja de no exigir nada más que a sí mismos y, por tanto, es más fácil de conseguir. El mismo consejo también es muy recomendable para las damiselas, para todos los adultos y personas conscientes en la realidad.

A veces nos olvidamos de que somos cuerpos hechos de carne, sangre y hormonas y si recordarlo ciertamente no justifica dejarnos llevar por completo al instinto, en cambio debe hacernos conscientes de lo agradable que puede influir en nuestro estado de ánimo un buen orgasmo.

7. Considere ir a un psicólogo

En nuestro pais es psicólogo sigue siendo el "psiquiatra" que se ocupa de los locos o del chic radical que tiene dinero para gastar. Aunque las sesiones tienen un coste que no todo el mundo se puede permitir, es hora de cambiar esta mentalidad. Confrontarse con un psicólogo sería útil para cualquiera, incluso para los que están bien, porque ayuda mucho conocerse mejor. Y conocerse los hace más libres, ante todo de nosotros mismos.

Los hombres tenemos una tasa de suicidios mucho más alta que las mujeres y es un hecho que debería hacernos reflexionar. Estamos blindados por fuera como búnkeres y frágiles por dentro como cristalería. El problema es que a menudo tenemos la misma gracia que un elefante cuando se trata de manejar nuestra mente (ver Propósito 3).

8. Casarse con causas que no nos pertenecen

Blanco o negro, bueno o malo, nosotros o ellos: cada vez es más difícil ver el mundo tal como es, es decir, un matiz continuo de colores. La tendencia es trazar límites claros en los que uno está de un lado o del otro, lo que lleva a consecuencias nefastas, como poner en práctica lo odioso. benaltrismo. Para los que no saben de lo que estoy hablando, es por ejemplo para comentar "¿Qué pasa con las víctimas del terremoto?", "¿Y el PD?" ,"¿Y los sumideros?" cuando alguien se enfrenta a otro problema. Es la creencia que arroja luz sobre un drama sin gravedad otros dramas. Es un comportamiento estúpido y no ayuda a nadie.

Otra consecuencia molesta de esta mentalidad bicolor es encontrar impensable la idea de que alguien perteneciente a una categoría pueda apoyar otras categorías: heterosexuales que se enorgullecen, hombres que profesan ser feministas, alemanas adineradas que ayudan a los migrantes ...

Así que para el año que viene intentamos añadir algunos matices y ampliar nuestros horizontes.

9. Sal de nuestro campanario

Que en nuestro país sufrimos casos graves de mentalidad localista es bién sabido. Tenemos serias dificultades para pensar a nivel nacional (norte contra sur, suburbio contra ciudades, mi provincia contra la tuya, yo contra mi vecino) que llegar a pensar a nivel global parece verdaderamente utópico.

Sin embargo, la realidad es que somos unos pocos miles de millones de seres humanos, todos concentrados en el mismo punto azul que flota en el universo. Señalan que estamos maltratando, mientras estamos ocupados haciendo guerras, construyendo muros, insultando a chicas de 16 años por el camino con lo que nos dicen una verdad que no queremos escuchar. Aquí, incluso en este caso, ampliar nuestros horizontes no estaría mal, también porque no tenemos un punto azul de repuesto.

10. Aguanta menos la respiración

Se piensa que la estandarización de la belleza y la presión social afecta solo a las mujeres, pero lo cierto es que aunque sean el target más afectado, los chicos también tenemos nuestra dosis de ansiedades cuando se trata de mostrar el físico. Aguantar la respiración es el deporte más popular en las playas, todos están estúpidamente convencidos de que el buceo en apnea puede compensar las cervezas que se ingieren durante el año.

Además, los humanos también aguantamos la respiración en otro nivel más metafórico. Constantemente en falta de aire, obligado a respetar un canon masculino que necesitamos fuertes, valientes, musculosos, deportistas, viriles… Siempre. Y no es que haya nada de malo en estas características, pero quizás ha llegado el momento de gritar un gran y universal grito de "esticazzi! " y empieza a disfrutar del innovador sabor de la libertad. Quién sabe qué nos deparará un año como éste.

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