Masculino no es el equivalente masculino del feminismo

Masculino no es el equivalente masculino del feminismo

La batalla de los sexos no es solo uno de los partidos de tenis m√°s memorables jam√°s disputados en la historia de este deporte, sino tambi√©n una situaci√≥n que se viene dando desde tiempos inmemoriales y que forma parte integrante de nuestro tejido social, aunque se han realizado muchos esfuerzos desde hace a√Īos. hecho para eliminar el tema de g√©nero y dejar claro que hombres y mujeres est√°n en una relaci√≥n de igualdad desde todos los puntos de vista.

En definitiva, a pesar de las temidas aperturas mentales y las consignas progresistas, la dicotomía hombre / mujer está lejos de superarse, con toda la serie de anexos y conexiones que van desde el sexismo a la misoginia, hasta el dualismo. machismo vs feminismo, a menudo considerados antitéticos pero, a su manera, conceptualmente sinónimos.

Nada podría estar más equivocado, porque el feminismo, aunque alguien insista en creerlo (o hacernos creer) no es el equivalente del machismo "femenino", como se comprende fácilmente leyendo las definiciones del mismo.

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    Chovinismo masculino: la definición

    Leemos de Wikipedia:

    El chovinismo masculino es una actitud o mentalidad, basada en la supuesta superioridad del hombre sobre la mujer. Este t√©rmino se hizo com√ļn en los a√Īos sesenta para indicar una actitud sociocultural basada en la idea de la supremac√≠a masculina y en la continuidad del sistema patriarcal. El neologismo se obtuvo de las palabras masculino o masculino y del t√©rmino feminismo, significando err√≥neamente una especie de oposici√≥n al feminismo. [‚Ķ]

    Seg√ļn el vocabulario Treccani

    T√©rmino, acu√Īado en el modelo del feminismo, utilizado para indicar pol√©micamente la adherencia a aquellas conductas y actitudes (personales, sociales, culturales) con las que los varones en general, o algunos de ellos, expresar√≠an la convicci√≥n de su propia superioridad sobre las mujeres. a nivel intelectual, psicol√≥gico, biol√≥gico, etc. y as√≠ pretender√≠an justificar la posici√≥n de privilegio que ocupan en la sociedad y en la historia.

    Por otro lado, el significado del feminismo es de un rango completamente diferente, que de ninguna manera quiere resaltar una supuesta superioridad de la esfera femenina sobre la masculina, sino su igualdad. Treccani recita nuevamente explicando la etimolog√≠a del √ļltimo t√©rmino:

    Movimiento de mujeres, cuyas primeras manifestaciones se encuentran en la Ilustración tardía y la Revolución Francesa; nacida para lograr la emancipación total de la mujer en el nivel económico (admisión a todas las ocupaciones), jurídico (plena igualdad de derechos civiles) y político (admisión al electorado y elegibilidad), actualmente espera un cambio radical en la sociedad y en la relación hombre-mujer mediante la liberación sexual y la abolición de los roles tradicionalmente atribuidos a la mujer.

    Por lo tanto, parece claro que los dos conceptos se encuentran en planos diametralmente opuestos que, considerablemente trivializantes, podr√≠an resumirse de la siguiente manera: uno se sit√ļa como movimiento de defensa de una especie - el femenino - reclamando derechos hist√≥ricamente impopulares entre las mujeres y ganados solo despu√©s de a√Īos de luchas sociales y culturales; el otro es bastante Actitud dirigida a manifestar una supuesta superioridad de la esfera masculina sobre la femenina lo que justificar√≠a una cierta disparidad en la distribuci√≥n, por ejemplo, de roles sociales o en el acceso a determinados derechos.

    No es casualidad que el feminismo pueda "presumir" de un curso histórico compuesto por diferentes etapas que, a partir del siglo XIX, llega a las batallas por divorcio, aborto o igual salario, por así decirlo, mientras El chovinismo masculino no debe considerarse en modo alguno un movimiento social.

    Este √ļltimo, en definitiva, no tiene fundamento hist√≥rico y, sobre todo, no est√° vinculado a necesidades espec√≠ficas, como la adquisici√≥n de determinadas protecciones sociales y culturales pero, por qu√© no, tambi√©n legales. Es y sigue siendo exclusivamente un pensamiento o forma de actuar subjetivo, del que, adem√°s, ni siquiera las mujeres quedan excluidas. En resumen, no es necesario ser un hombre para ser un machista.

    Chovinismo masculino y psicología

    machismo
    Fuente: web

    Seg√ļn algunas corrientes de pensamiento, el chovinismo masculino tiene sus ra√≠ces incluso en las Teor√≠as de la Evoluci√≥n de Darwin, en las que se rastrea el supuesto pensamiento del cient√≠fico sobre la inferioridad mental de la mujer. Sin embargo, adem√°s de considerar el hecho no despreciable de que no hay evidencia cient√≠fica capaz de confirmar esta hip√≥tesis, cabe destacar tambi√©n que se avanza (o se debe hacer) tambi√©n y sobre todo para cambiar de perspectiva y mentalidad, liber√°ndose de algunos conceptos "justificables" prejuiciosos s√≥lo a la luz de que pertenecen a una √©poca en la que, por decirlo as√≠, se la esclavitud todav√≠a se admite.

    Para algunos sociólogos, el chovinismo masculino representó la "solución predominante" en muchas de las llamadas familias tradicionales; pero, como en el caso anterior, no está claro por qué con tanta evolución en tantas áreas de la vida es tan difícil deshacerse incluso de esta forma de en la privacidad de sus hogares.

    Pero tambi√©n hay estudios, como el de 2011 publicado en la revista Neuroimagen y dirigido porUniversidad de Mil√°n-Bicocca, seg√ļn el cual hay un √°rea del cerebro capaz de frenar las tendencias masculinas dominadas por los hombres o, por el contrario, de agudizarlas, a pesar de la educaci√≥n y el nivel de cultura.

    Liderado por Zaira Cattaneo, investigadora del Departamento de Psicología, Costanza Papagno, profesora de Psicobiología y Psicología Fisiológica, Giulia Mattavelli, estudiante de doctorado del mismo Departamento y Elisa Platania, recién licenciada en psicología, el estudio utilizó una prueba que mide las creencias implícitas de personas por géneroPrueba de asociación implícita de género, IAT) remitiéndolo, vía informática, a 62 estudiantes de la Facultad de Psicología (31 hombres y 31 mujeres). Durante la prueba, el nombre de una persona apareció en el centro del monitor que los participantes deberían haber clasificado como hombre o mujer usando un botón izquierdo o derecho.

    Entonces, el siguiente paso fue clasificar algunas palabras como indicadoras de "fuerza" o "debilidad". Cuando se les pidió que usaran la misma clave de respuesta para clasificar "femenino" y "fuerza", los participantes masculinos cometieron más errores que cuando se usó la misma clave para clasificar "femenino" y "debilidad".

    Las conclusiones a las que ha conducido la investigación, por tanto, resaltan que, en los participantes masculinos, existe una fuerte tendencia a asociar el género masculino con nociones como poder, autoridad, fuerza, prestigio, mientras que por otro lado el sexo femenino se cataloga asociado a adjetivos como débil, pasivo, indeciso, sumiso.
    Las mujeres participantes, por otro lado, no mostraron ninguna tendencia específica.

    Los participantes masculinos luego fueron sometidos a Estimulaci√≥n magn√©tica transcraneal (TMS), una t√©cnica de estimulaci√≥n cerebral no invasiva que le permite interferir selectivamente con la actividad de un √°rea espec√≠fica del cerebro, estudiando su papel en un proceso cognitivo espec√≠fico. Al hacerlo, los investigadores milaneses descubrieron que la corteza prefrontal dorsolateral y la corteza prefrontal dorsomedial juegan un papel clave en el control de los estereotipos: cuando estas √°reas fueron inhibidas temporalmente por la estimulaci√≥n, los hombres asociaron a√ļn m√°s fuertemente las palabras relacionadas con la fuerza con el sexo masculino y las relacionadas con la debilidad con el sexo femenino. Esto significa que los hombres, aunque de manera consciente, asocian elementos positivos, como el √©xito y el prestigio, con el g√©nero masculino, y solo el agradecimiento. a medida que crece la corteza prefrontal, estos impulsos se ralentizan y no conducen a episodios discriminatorios.

    Las √°reas prefrontales son las √ļltimas en madurar en el cerebro, y sus funciones son muy importantes, siendo cognitivas y tienen que ver con el razonamiento, la planificaci√≥n, la inhibici√≥n de respuestas inapropiadas, los procesos de toma de decisiones. El estudio demostr√≥ que el control de los estereotipos se puede modular interfiriendo con la actividad de los l√≥bulos prefrontales.

    Chovinismo masculino en Italia

    Aunque a menudo uno se hace pensar que ser machista significa "negarle un derecho" a las mujeres - votar, conducir, vestirse como quieran - y por eso con frecuencia tomamos la cultura isl√°mica como ejemplo como el cenit del machismo, en realidad el La cultura machista est√° muy extendida en muchos aspectos de la vida, incluso en aquellas personas que se creen inmunes a cierto tipo de estereotipos sociales.

    Para ser machistas, por ejemplo, basta pensar que el lugar de la mujer est√° en la casa, ‚Äúen la cocina‚ÄĚ; que no se le pueden encomendar tareas o roles profesionales de responsabilidad o gesti√≥n porque har√≠a un l√≠o, no ser√≠a capaz de hacerlo, estropear√≠a el trabajo.

    De nuevo, el machismo significa también perpetuar ciertos clichés de género como "Mujer al volante, peligro constante", cuando sin embargo está ampliamente demostrado que los más distraídos al conducir son los hombres.

    El chovinismo masculino es, sobre todo, la continuación de la cultura de Culpa a la victima en casos de violencia: encontrar atenuantes en quienes cometen actos de violencia sexual buscando la culpa o error en la mujer, diciendo cosas como "Lo estaba buscando, si no se hubiera vestido así". Y, en casos como estos, ya hemos dicho, incluso las mujeres no son inmunes a la actitud machista.

    También son interesantes los comentarios - masculinos - a este artículo publicado en L'Espresso en 2017, que en la portada escribía "Tremate tremate, los machos están de vuelta", precisamente para resaltar cómo el machismo está lejos de haber sido "erradicado". ". El artículo, escrito por nueve periodistas y escritores, recibió respuestas como

    Oigan, mariquitas, si no les gustan Italia y los hombres italianos, la solución existe y es la siguiente: mudarse a otro lado. Quizás en los países 'celestiales' de América del Sur.

    Exijo disculpas inmediatas a las est√ļpidas gallinas que generalizan contra los hombres por frustraci√≥n personal.

    Ustedes, las feministas que escribieron esta alcantarilla, merecen ser despedidas en el acto.

    ¬ŅCu√°ntas mujeres se necesitan para escribir tonter√≠as? ¬ŅVe cu√°ntos han escrito este art√≠culo?

    Eres la escoria, el macho ha sido aniquilado por mierdas como t√ļ, la virilidad se ha convertido en un crimen. Prep√°rate fuego.

    Y de nuevo, va desde las teorías de la conspiración hasta el delirio puro:

    Estimado redactor del Espresso, como ciudadano (ay hombre), quisiera preguntarle amablemente: econ√≥micamente, ¬Ņcu√°nto les hace promover las diversas campa√Īas gubernamentales de difamaci√≥n medi√°tica de ciudadanos varones? Espero que nuestra estimada (lo siento, no puedo convertirlo en femenino "puro"), Laura Boldrini, presidenta de la C√°mara, le agradece debidamente.

    Solo veo mujeres conduciendo autos grandes y hoteles agotados por damas en entas que se relajan con el ni√Īo de turno, pero todav√≠a conf√≠o en las muchas madres y padres, desafortunadamente los que generalmente son arrastrados y sufren son los padres que sufren continuamente. acusaciones falsas de mujeres que vienen a usar a sus hijos para extorsionar dinero de las ganancias pero descubrimos c√≥mo desenmascarar la tuya es una de las muchas formas de ganar dinero me disgusta si luego quieres enfrentar el problema diciendo la verdad con datos en la mano no espero a otra consejo ir a hacer el calcet√≠n.

    ¬ŅEstamos seguros de que el chovinismo masculino ya no es asunto nuestro hoy?

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