"Masacra a esa perra" e insultos sexistas a mujeres en roles públicos

"Masacra a esa perra" e insultos sexistas a mujeres en roles públicos

La estupidez, ya sabes, no conoce fronteras, y mucho menos una bandera política. Y, si la confrontación ideológica a menudo en el pasado resultó en disputas acaloradas, a veces al borde de una pelea real, con el paso aágora virtual representado por las redes sociales el "campo de batalla" se casó en varios Facebook, Instagram y así sucesivamente.

Por supuesto, cambia el entorno, pero no los contenidos: de hecho, parece que muchas personas simplemente no pueden llevar a cabo su punto de vista y su convicción política sin acusar o insultar a los demás, culpables solo de no pensar de la misma manera. Y esto, fíjate, como ya se mencionó, no conoce ninguna distinción de alineación.

Pero las cosas son aún peores si están involucradas darle; a pesar de las cuotas rosadas, de hecho, los epítetos que las figuras públicas femeninas se sienten apegadas a todo sugieren, salvo una superación de los estereotipos masculinos del pasado.

Frases cargadas de sexismo hasta la médula, insultos y alusiones de carácter sexual, cuando una mujer acaba en la mira de un hater, ya sabes a dónde irá, en la gran mayoría de los casos. Como si el sexo y todas sus encuadres fueran prerrogativas exclusivas de las mujeres, y se pudiera pensar en pincharlas en el reino solo equiparándolas con prostitutas, zorras o utilizando toda esa serie de metáforas tomadas del mundo animal.

Porque al final, da la vuelta, da la vuelta, siempre estamos aquí: para mujeres que nunca son juzgadas, ni siquiera negativamente, por el amor de Dios, por sus (in) habilidades o preparación, por cómo realizan una tarea o porque no comparten una opinión. política, pero sólo como nacer mujer y, como tal, merecedora de ser apelada de todas las formas posibles e imaginables.

La reflexión, a la que nos hemos enfrentado varias veces en el pasado reciente, vuelve irremediablemente a la superficie al leer el post publicado por el concejal milanés Diana De Marchi, que incluso durante una transmisión de televisión en vivo se entregó este mensaje:

Mata a esa perra parásita comunista.

Es claro que, en tal contexto, la parte política de la pertenencia no importa, igualmente claro que nuestro objetivo no es tomar partido en ningún sentido, sino solo denunciar una situación que, a pesar de la apertura mental y la supuesta "igualdad de oportunidades" A las mujeres en los asuntos públicos todavía les habla de discriminación, mucho y machismo. De las especies más vulgares y malignas, la que tampoco excluye a las otras mujeres que, ante un "enemigo" político, parecen felices de sumarse al nutrido grupo de fácil insulto.

Con Diana, que es docente y que también lleva años lidiando con un tema igualmente candente, el de la violencia de género, intentamos entender por qué, en el debate político, ante una mujer, el tono siempre recae en aspecto sexual. Cuestión de un millón de dólares, por el amor de Dios, pero en la que sin duda una buena parte de la responsabilidad es también la cultura machista y patriarcal aún inherente a la sociedad.

Hay expresiones que se han convertido en parte de la vida cotidiana, que se utilizan de forma habitual, incluso sin reflexionar. Escucho a niñas pequeñas refiriéndose a sus compañeros usando palabras como "ella es una perra", tal vez sin siquiera darle importancia a lo que dicen. Para mí, sin embargo, trabajar en el lenguaje es importante, es el verdadero punto de partida. Muchas expresiones que usamos todos los días tienen características sexistas, si me definieran como una mujer con huevos me sentiría ofendida. Soy una mujer fuerte, eso sí, incluso sin cojones. Para detener esta violencia verbal es necesario asumir la responsabilidad y responsabilizar a los demás por el significado de las palabras que usamos. Hay muchas asociaciones y realidades competentes que trabajan para este propósito, incluso dentro del ámbito escolar, pero no es fácil. Debemos ayudar a los niños y niñas a tomar conciencia del peso de las palabras. Y no porque quieras el lenguaje de una colegiala, sino porque siempre tienes que pensar que puedes herir a alguien con lo que decimos, o hacer que se sienta marginado.

Por no hablar, hablando precisamente de violencia de género, que la violencia verbal suele ser el primer signo de mal comportamiento.

Incluso en la violencia doméstica hay episodios de enfado excesivo, que se traducen en palabras horribles, estos son centinelas a tener en cuenta. La violencia verbal es tan fuerte como la violencia física.

Por eso, Diana ha decidido seguir adelante con su batalla, y no tolerar otros episodios similares. Ya ha presentado una denuncia ante DIGOS contra la autora del horrible mensaje que le ha dirigido por televisión en directo, y nos ha dicho que no quiere dejar pasar nada.

En el contexto político estás hablando de un hecho y tienes que hablar de eso, sin menospreciar a tu oponente. No podemos detener las cosas más grandes, pero puedo empezar a detener las pequeñas: después del episodio recibí mucha solidaridad incluso de los opositores políticos, esto me hizo entender que a partir de ahora ya no toleraré ningún acto de este tipo.

En la galería hemos recogido algunos de los ejemplos más llamativos del sexismo imperante que aún envuelve a la figura femenina que tiene un rol público, sin distinción de partido o alineación. Porque, como decía el aforismo de Einstein

Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana, pero aún tengo dudas sobre el universo.

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