Marco y el derecho al placer de los discapacitados: que es el asistente sexual

Marco y el derecho al placer de los discapacitados: que es el asistente sexual

El camino de los llamados pol√≠ticamente correcto asumido por la sociedad ha hecho alarde en los √ļltimos a√Īos, con tanta vehemencia que a veces resulta incluso antinatural, el compromiso de respetar los derechos civiles m√°s b√°sicos, y la dignidad de todas las categor√≠as consideradas potencialmente "desfavorecidas" o discriminadas, pasando por el cambio de definiciones (ya no "discapacitado" sino "discapacitado", ya no "ciego" sino "ciego", medidas que sin duda han afectado m√°s al vocabulario que a la forma de tratar a estas personas) y sobre todo a trav√©s de la implementaci√≥n de pol√≠ticas dirigido a una mayor - y mejor - inserci√≥n en la vida de la comunidad para todos. Pero si la "revoluci√≥n" de pol√≠ticamente correcto conoce a tab√ļ relacionado con la esfera sexual individual, entonces todas las buenas intenciones de igualdad, igualdad y garant√≠a de una vida "normal" parecen quedar r√°pidamente relegadas a un segundo plano.

Aclaremos una pregunta: si crees que los discapacitados, sufre de discapacidad física o mental, no tienes impulsos o deseos sexuales, estás equivocado. Y no solo porque algunos han quedado discapacitados como consecuencia de accidentes o patologías, incluso los que nacieron con discapacidades necesitan su esfera emocional, emocional e incluso puramente sexual, es decir física, para estar satisfechos. Debido a que con discapacidad puedes perder la motricidad o tener déficits mentales, no dejas de ser humano.

Sin embargo, sobre este tema parece que todavía hay un conjunto de modestia y prejuicios mal disimulados, una especie de velo maya que las instituciones se colocan sobre los ojos para no ver una realidad que existe y cómo, y que interesa al más allá. 13 millones de personas con discapacidad en nuestro país, de acuerdo con las estimaciones para diciembre de 2016 reportadas por Ofcs.

Italia se mantiene rezagada en cuanto a la sexualidad de los discapacitados, mientras que en otros pa√≠ses europeos, como Holanda, Alemania, Dinamarca, Austria, Suiza, la cifra deasistente sexual para las personas con discapacidad de cualquier naturaleza ya existe desde hace a√Īos, casi 30: especificamos, este t√©rmino no significa una persona pagada por tener relaciones sexuales con la persona discapacitada, su figura es mucho m√°s compleja, y pasa de una ayuda material en el manejo de la propia sexualidad, hasta el apoyo a trav√©s del descubrimiento del erotismo o c√≥mo reorientar impulsos que, si no se desahogan, podr√≠an expresarse de otra forma, a trav√©s de la ira, la frustraci√≥n o el malestar. La importancia del asistente sexual no termina en su tarea puramente f√≠sica, sino que ata√Īe sobre todo al aspecto psicol√≥gico y humano de la persona, y, precisamente por ello, Maximiliano Ulivieri, creador de loveability.it y otros sitios que abordan los problemas relacionados con la discapacidad, fue uno de los principales impulsores, junto con el psic√≥logo Fabrizio Quattrini, del desarrollo de cursos de formaci√≥n para asistentes sexuales tambi√©n en nuestro pa√≠s. Es una l√°stima, sin embargo, que a pesar de las numerosas solicitudes de participaci√≥n, ninguna ASL haya querido contratar a una figura tan profesional, que todav√≠a no est√°, dijimos, legalmente reconocida en Italia. Y qui√©n sabe si alguna vez lo ser√°. En 2014 parec√≠a haberse dado un primer paso, con la presentaci√≥n de un cuenta, el primer signatario fue el senador Sergio Lo Giudice del Partido Dem√≥crata, quien apunt√≥ precisamente a instituir cursos para capacitar asistentes sexuales, con esta motivaci√≥n: " El presente proyecto de ley pretende favorecer el pleno desarrollo de la persona tambi√©n en cuanto a la expresi√≥n de la sexualidad. Los derechos sexuales ahora se consideran derechos humanos, cuya violaci√≥n constituye una violaci√≥n de los derechos a la igualdad, la no discriminaci√≥n, la dignidad y la salud.‚Äú.

Una escena de la famosa película Manual of Love 2, protagonizada por Riccardo Scamarcio y Monica Bellucci

Lástima, sin embargo, que hasta la fecha este proyecto de ley haya caído en oídos sordos, y Ulivieri y Quattrini hayan continuado solos, junto con algunas otras asociaciones, para formar asistentes sexuales; El hecho, en verdad, es que lo que incide en la elección de reconocer o no una profesión similar no es la necesidad de una formación académica real, sino una cultura de aceptación social y tolerancia que, sin embargo, lamentablemente todavía hoy no existe, oculta. precisamente desde el prejuicio de que los discapacitados no pueden "tener relaciones sexuales".

Sin embargo, hay testimonios que demuestran lo contrario, como el recogido por Repubblica, de Marco Pedde, un Nuorese de 49 a√Īos que fue diagnosticado con ELA en 2010. No solo perdi√≥ su trabajo y su pareja, quien pidi√≥ la separaci√≥n despu√©s del inicio de la enfermedad, ahora parece incluso haber perdido el derecho a una vida sexual satisfactoria. Adem√°s, todav√≠a lo desea. L√°stima que este derecho est√© incluido en el Convenci√≥n de la ONU del 13 de diciembre de 2006, firmada (pero nunca implementada) tambi√©n por Italia.

"En Italia, a diferencia de otros pa√≠ses, este es un tema tab√ļ - explica Marco -Para m√≠ no lo es: lo hablo con mis amigos, con mis seis hermanas, con mi madre anciana, con mi hijo de 12 a√Īos, todos apoyan mi batalla. La necesidad sexual debe equipararse con cualquier otra necesidad de una persona discapacitada. Poder acceder al placer es bueno para la mente, pero la figura del asistente sexual es fundamental‚Äú.

En Italia hay personas capacitadas para esto - contin√ļa Marco - pero la ASL no contrata profesionales. Otros pacientes como yo tambi√©n estamos librando esta batalla por todas aquellas personas que por diferentes motivos no alzan la voz pero sienten la necesidad de que se reconozca este derecho ‚ÄĚy concluye diciendo que‚Äú el derecho a la sexualidad es un signo de civilizaci√≥n ‚ÄĚ.

Los hombres y mujeres discapacitados, de cualquier orientación sexual, tienen deseos sexuales que no pueden expresar, aunque, por motivos vinculados sobre todo al pudor y al patrimonio cultural, son más los hombres los que manifiestan la necesidad y requieren la ayuda de un asistente sexual. , generalmente una mujer.

Algunas de las perplejidades sobre la figura del llamado las leyes proporcionanSin embargo, no solo provienen de las instituciones, sino tambi√©n de quienes, con personas discapacitadas, han trabajado toda su vida y han experimentado de primera mano lo que significa tener un hijo discapacitado. Gabriella D'Abbiero, presidenta de Anffas, la asociaci√≥n nacional de familias de personas con discapacidad intelectual y / o relacional, explica un Rep√ļblica. "Creo que la figura del asistente sexual con respecto a las discapacidades cognitivas severas, puede ser √ļtil si se inserta en un camino vinculado a la educaci√≥n sexual y emocional, involucrando tambi√©n a las familias. En cambio, el discurso cambia si hablamos de discapacidades f√≠sicas. En ese caso existe la imposibilidad de gestionar la propia intimidad‚Äú.

Pero hay otro punto que a D'Abbiero simplemente no le gusta; la relación con las asistentes sexuales, como también confirma Ulivieri, no representa las características codificadas de una relación, quedando puramente en el plano emocional: así, si alguien se enamorara de su asistente, se sentiría decepcionado, porque, dice Ulivieri, "las relaciones no se pueden inventar. En cambio, se puede ayudar a una persona a mejorar su autoestima, preparándola así, en ciertos casos, incluso para un posible encuentro.“.

El presidente Anffas, sin embargo, no ve este punto desde una perspectiva positiva: "Las personas con discapacidad intelectual difícilmente podrían filtrar el rechazo o el abandono“.

En realidad, sin embargo, son las propias asistentes sexuales las que evitan el riesgo de "desencadenar" reacciones poco saludables en sus pacientes, y, al fin y al cabo, tambi√©n por eso se utilizan los cursos de formaci√≥n para prepararlas para afrontar cualquier tipo de situaci√≥n, incluida aquella en la que el apego de la persona discapacitada a lo suyo las leyes proporcionan corre el riesgo de convertirse en algo m√°s. "Vivir la propia sexualidad es una necesidad natural y justa y es v√°lida para cualquier persona: discapacitada o no - dice Lorenzo Fumagalli, que ha sido asistente sexual en Suiza durante a√Īos - Es por ello que quienes viven con una discapacidad, ya sea f√≠sica o ps√≠quica, deben poder acudir a un asistente sexual que le ayude a expresar esta necesidad, acompa√Ī√°ndolo en el descubrimiento de su propia intimidad y en caso de imposibilidad, reemplaz√°ndolo en la masturbaci√≥n. Lo que hago con quienes me contactan es iniciar un camino que los involucra no solo a ellos, sino tambi√©n a quienes los atienden todos los d√≠as‚Äú.

" No todo el mundo necesita o quiere tener un asistente sexual - dice Ulivieri en cambio - lo que debemos garantizar es el derecho a elegir ‚ÄĚ. Y, sobre todo, a una vida normal. Que pasa tambi√©n por la sexualidad satisfactoria ".

Para obtener información sobre los cursos previstos para convertirse en asistente sexual, puede consultar el sitio lovegiver.it; después de todo, como dice Marco

El derecho a la sexualidad es un signo de civilización.

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