"Mamá se encarga de eso: o cómo estamos criando hijos (y maridos) culpables"

"Mamá se encarga de eso: o cómo estamos criando hijos (y maridos) culpables"

Estamos en una era en la que algunas situaciones estereotipadas todavía se destacan como si fueran la norma. La comparación entre hombre y mujer todavía resiste hoy, subrayado si queremos por el regreso de un nuevo feminismo, e la igualdad de género parece ser un objetivo muy lejano.

Hay lugares donde esta brecha es más notoria que en otros. La familia, por ejemplo, donde se quiere hablar de emancipación, salvo algunos casos felices percibidos por la mayoría como extraordinarios, todavía es común ver en la madre el personaje designado para gestionar la familia, las compras, las tareas del hogar y, en general, para cuidar de varias tareas / problemas.

Entonces me pregunto: pero, precisamente, ¿qué te hace pensar que depende de las madres hacer todo?
Les pregunto a los chicos, pero también a muchas mujeres, que son las primeras en encontrar este razonamiento normal.

Para que parezca una cualidad nos definen como multitarea, nosotras las madres de hoy, y en nombre de que somos manitas por necesidad, parecen habernos emitido un certificado para encargarnos de todo. El padre trabaja, el padre está cansado, el padre no sabe cómo hacerlo y en consecuencia la madre lo cuida, que está ahí dispuesta a hacer todo.

En muchas familias, este ya no es el caso. Pero probablemente haya más donde persiste este desequilibrio. ¿Y sabe por qué esta distinción todavía existe en el siglo XXI? Porque la mentalidad machista todavía se extiende como la peste. Casi como una epidemia.

Y a menudo se trata de las propias mujeres. Así las ves: madres que crían a sus hijos enseñándoles a sentarse en el sofá esperando que la mujer de la casa cumpla todos sus deseos; madres que crían a sus hijas enseñándoles la lógica del ama de casa perfecta, que sabe hacer todo, limpiar, planchar, cocinar y colgar la ropa de su hermano o de su padre.

Abominable decirlo, pero todavía sucede. Más a menudo de lo que pensamos. Me encontré con familias, en situaciones, en entornos despreciables en los que podía ver a la mujer sometida a su marido. ¿Y quién no se ha encontrado con situaciones como esta? Pero, ¿es esto realmente lo que queremos enseñar a nuestras niñas y mujeres del mañana?

"Agárrate a un hombre así", "El mío no mueve ni un dedo", "Haría falta más que hombres como él", dicen algunas mujeres sorprendidas en el ver a un padre de familia pasando la aspiradora o llevar a los niños a la escuela, como si esta no fuera la lógica normal, especialmente en un mundo donde las mujeres suelen trabajar tanto o más que un hombre.

Si más tarde se enteran de que él está preparando el desayuno mientras ella está sentada en el sofá, es posible que levanten la nariz y desaprueben su conducta.

Situaciones reales que describen a muchas familias en la actualidad. Sin embargo, en una familia debe haber una división de tareas: tú haces esto, yo hago aquello, según tus necesidades, disponibilidad, habilidades y habilidades de cada uno. El hecho de que nos criaran con esta mentalidad ya no es suficiente para justificar que hoy la reproduzcamos o, peor, se la pasemos a nuestros hijos.

¿De quién es la culpa? No más que los que nos criaron a esta mentalidad, ni solo hombres por supuesto. Es sobre todo que las mujeres recuerden serlo, incluso como esposas, incluso como madres.
Ningún hombre podrá imponernos su mentalidad si ponemos las bases de nuestra relación en la igualdad.

Cuando una mujer se convierte en esposa o madre, no se subordina a nadie, ni a su marido ni a sus hijos. Su dignidad, su carácter y su independencia permanecen. Una mujer debe ser capaz de realizarse y, sobre todo, debe respetarse y exigir respeto: el valor de su trabajo y su tiempo libre no es segundo al de un hombre o un niño.

Una mujer debe luchar por los derechos y la igualdad de género y esto debe transmitirse a las personas que trajo al mundo. No hay rosa ni azul, solo hay muchas tonalidades de color que reflejan el alma de cualquier persona. Planchar no es "cosa de mujeres", sacar la basura o armar un mueble no es "cosa de hombres".

Debemos criar niños modernos, debemos cambiar de mentalidad: porque no vivimos en el pasado y porque vemos esta moral basada en la desigualdad entre los sexos todos los días en las atrocidades que genera.

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