"Maléfica 2", si "diferente" da miedo y entonces significa "malo"

"Maléfica 2", si "diferente" da miedo y entonces significa "malo"

Nos guste o no, teme a los que son diferentes para nosotros pertenece a nuestra naturaleza humana. Cuando nos encontramos frente a alguien con caracter√≠sticas distintas a las nuestras, nos cerramos, nos volvemos contra nosotros mismos en defensa de nuestro peque√Īo mundo.

Si esta actitud cerrada es inherente a nuestra mente y en un mecanismo de defensa casi "automático", gran parte se debe al desconocimiento, al desconocimiento -en el verdadero sentido de la palabra- hacia quién nos enfrentamos y en quién no. reconocemos por qué, por ejemplo, no tiene el mismo color de piel que el nuestro, no cree en los mismos valores religiosos, tiene una orientación sexual opuesta a la nuestra, se viste de manera inconveniente, o tiene innumerables tatuajes y piercings que lo alejan de los cánones estéticos clásicos. .

En cualquier situaci√≥n en la que nos encontremos y, dependiendo del contexto, la reacci√≥n primaria que se desencadena frente al otro que no es nosotros es la temor: un sentimiento muy fuerte, en muchos casos ‚Äúamigo‚ÄĚ porque nos ayuda a trazar fronteras, pero tambi√©n una palanca muy peligrosa que explotan quienes son mucho m√°s inescrupulosos que nosotros para alimentar el odio, el terror, la regresi√≥n, la exclusi√≥n.

Desafortunadamente, lamentablemente sabemos algo sobre estos tiempos. Figuras pol√≠ticas "eminentes" lo han convertido en el estandarte de su campa√Īa electoral, elev√°ndose a h√©roes populares - y populistas - que luchan implacablemente contra el "otro" enemigo que es negro, gay, arco√≠ris, etc√©tera. No creemos que nosotros tambi√©n estemos exentos de esta actitud hostil que, m√°s o menos inconscientemente, descendi√≥ en cascada desde arriba, involucr√°ndonos en nuestra vida diaria y d√°ndonos el derecho a juzgar, criticar, distanciar y marginar al otro. de una forma m√°s o menos ofensiva.

¬ŅCu√°ntas veces hemos dicho o escuchado ‚ÄúNo soy racista, pero es mejor que se queden en su casa‚ÄĚ o ‚Äú¬ŅViste c√≥mo se visti√≥? ¬°Se ha puesto una minifalda con toda esa grasa en las piernas! ‚ÄĚ. O "¬°Es un palo de escoba, apesta por lo seco que est√°!" O tambi√©n: "Yo tambi√©n tengo un amigo gay, como si fuera un trofeo de coleccionista, pero ¬°por el amor de Dios, no vengas a hablarme de padres homosexuales!"

Mal√©fica (Angelina Jolie) e Ingrith (Michelle Pfeiffer), estrellas de Maleficiente 2 - La dama del mal, representan al otro y al conservador nosotros en la nueva producci√≥n de Disney dirigida por Joachim R√łnning y que es la secuela de la primera pel√≠cula estrenada en 2014. Junto con Aurora (Elle Fanning) constituyen la tr√≠ada femenina que lucha por llevar a cabo su propia batalla, cada una animados por sus ideales. Una pel√≠cula caracterizada por mujeres muy fuertes, tanto como para oscurecer la presencia masculina, y quiz√°s con una caracterizaci√≥n incluso exasperada de este poder, tanto como para masculinizarlas en algunos casos, como si √©sta fuera la √ļnica din√°mica aceptable para sancionar a una mujer en el poder.

La ex princesa de la Bella Durmiente quiere casarse con su Philip (Brenton Thwaites) por amor y unir su reino de los moros (la connotación verde de esta producción es hermosa, un tema muy querido para nosotros) al de su amado para vivir todo en armonía: seres humanos y criaturas de la naturaleza. Ingrith, la madre de Philip, quiere someter a quienes no son humanos a sus órdenes y creen solo en las armas, la guerra y la destrucción.

Sobre todo quiere aniquilar a Maléfica, la máxima expresión de esa diversidad aterradora y que debe ser alejado de nosotros, pero que por su parte no quiere más que ser dejado en paz para llevar la propia existencia con respecto a la propia naturaleza diferente. Un aspecto que se le escapa a la gélida Ingrith que, para seguir adelante con su guerra, arma un ejército que deberá luchar sin trabas incluso adoptando prácticas desleales.

De hecho, la que muchos conocen como la "dama del mal" no es precisamente un personaje acogedor con un car√°cter f√°cil: mitad mujer y mitad ser mitol√≥gico (los cuernos y las alas no ayudan en un proceso de identificaci√≥n humana), reacio a sonre√≠r. y dulzura y sobre todo caracterizada por una actitud temerosa. Todo renderizado y enfatizado en la pel√≠cula por una continua b√ļsqueda de contrastes en el maquillaje y la indumentaria, siempre muy oscuros contra la piel di√°fana de Jolie.

A pesar de la diversidad y la no reconocibilidad humana, lo que sale es uno simpatía inmediata para este personaje que, por definición, debería haber encarnado el mal y que, en cambio, se revela entre todos como la parte positiva de la narración a defender contra la maldad de los seres humanos. Más allá de la trama y la deriva dada a esta secuela que también trae consigo muchos otros elementos inesperados, especialmente sobre la vida de Maléfica, lo que destaca es una lección sobre el respeto a los demás y a los que le rodean.

Tememos a los que son diferentes porque no sabemos y nos volvemos cada vez m√°s vagos mentalmente en el camino del enriquecimiento cultural. Es mucho m√°s f√°cil actuar sobre las zonas grises, sobre la desinformaci√≥n, sobre la ignorancia, sobre el vac√≠o para construir monstruos y unir un alma negra, oscura y peligrosa al otro, que detenerse, encontrarse con el otro, ser consciente, pleno. e incluirse unos a otros: por qu√© la diversidad es siempre riqueza, abundancia, crecimiento. Vida. Entonces, ¬Ņpodemos realmente definir a Mal√©fica, la Dama del Mal?

Artículo original publicado el 22 de octubre de 2019

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