Lucía tiene 30 años, esclerosis múltiple y camina gracias al cannabis. Un testimonio importante.

Lucía tiene 30 años, esclerosis múltiple y camina gracias al cannabis. Un testimonio importante.

Lucía es una niña de 30 años que padece Esclerosis Múltiple, que decidió contar su historia para agradecer a quienes lucharon por garantizar los derechos a la libertad de tratamiento. De hecho, en Puglia, gracias a la resolución del consejo municipal firmada en febrero por el concejal de sanidad Tommaso Fiore, es posible utilizar cannabis con fines terapéuticos. La disposición es sin duda uno de los textos más avanzados en Italia sobre el uso clínico de la marihuana. Por ahora, este tratamiento solo es posible en Puglia y Toscana y la ASL es responsable de garantizar la cobertura de los costos de compra de medicamentos destinados al tratamiento, en particular para el cáncer y la esclerosis múltiple. El gasto mensual ronda los 600/700 euros.

Los medicamentos recetados deben ser neurólogos y oncólogos predispuestos al tratamiento de la terapia del dolor crónico. Inicialmente, el paciente se somete al ingreso en el hospital de día, la vía ambulatoria y el régimen de atención integral a domicilio. Todo esto lo cuenta Lucía en su carta enviada a la redacción del diario Online. "El talón de Italia" y compartido por los principales periódicos nacionales. Aquí está la carta completa:

“Mi nombre es Lucía, tengo 30 años y escribo desde la provincia de Lecce.

Hace once años me diagnosticaron esclerosis múltiple. Os escribo tras el revuelo que se suscitó tras los servicios sobre cannabis terapéutico que administra el hospital ferrari de Casarano (Le). Actualmente me sigue el Centro de Esclerosis Múltiple del mismo hospital directamente por los doctores Sergio Pasca y Roberto De Masi. Soy uno de los 5 "pacientes afortunados" que está tomando Bedrocan (inflorescencias secas de marihuana) con mejoras evidentes y llamativas en la marcha, temblores, dolores, espasmos musculares, rigidez, apetito, estado de ánimo y en la mejora total de la calidad de vida.

Siempre he sido una chica activa, vivaz y con la cabeza sobre los hombros, hasta que me diagnosticaron esta enfermedad que evidentemente afectó todas las etapas de mi vida. A lo largo de los años he probado todos los fármacos convencionales y no convencionales que se recetan a quienes están en mi condición: varios tipos de interferón, antidepresivos, antiepilépticos, relajantes musculares, inmunosupresores, vitaminas, suplementos… y quién sabe cuántos más. En 2008 hice un viaje a Ámsterdam para probar personalmente las mejores cepas recomendadas para la esclerosis múltiple ... y ahí fue donde pude probar los efectos beneficiosos del cannabis en mí mismo. A finales de mayo de este año, el centro SM del Hospital Ferrari de Casarano, seguido por los doctores Pasca y De Masi, me recetaron la primera prescripción del fármaco: Bedrocan (a base de inflorescencias).

Sin embargo, antes de llegar a este medicamento, el protocolo prevé el uso de varios otros medicamentos (relajantes musculares, etc.) que en lugar de calmar los dolores y espasmos, en mí no hicieron más que aumentar estos síntomas (sin mencionar los efectos lado de estos y otros medicamentos que he probado). Como último recurso, como no me siento cómodo con ningún fármaco y como la región de Puglia ha aprobado el cannabis terapéutico, estuve hospitalizado durante 6 días (según protocolo) para iniciar esta nueva terapia (siempre y constantemente seguida por los doctores Sergio Pasca y Roberto De Masi).

Llegué al hospital siendo obligado a sentarme en una silla de ruedas y me estaba preparando para la idea de tener que usarla por el resto de mi vida. Después de 2 días de hospitalización comencé a beber infusiones de hierbas con marihuana (administradas en tres momentos diferentes del día). Al tercer día resucité (para recordar una cita de las "Sagradas Escrituras"). De hecho, pude levantarme de la silla y comenzar a caminar lentamente sobre mis piernas nuevamente (aunque con la ayuda de mi costado), teniendo así la certeza de que esta droga es la única capaz de levantar mi cuerpo y mi estado de ánimo. Me dieron de alta y me enviaron a casa con 6 paquetes de Bedrocan suficientes para pasar un mes de vida "normal" y todos los meses voy a salvo a la farmacia (la del hospital) a tomar el medicamento (siguiendo la prescripción de un neurólogo).

En este punto, mi solicitud es simple. Quiero dar mi testimonio de paciente que padece una enfermedad gravemente incapacitante, de treinta años, en el apogeo de la vida ... que finalmente ha encontrado alivio a su sufrimiento gracias al Centro de EM de Casarano y al enorme trabajo realizado por todo el equipo de médicos de Sergio. Pasca y Roberto De Masi. Conozco perfectamente el proceso burocrático que hay que afrontar para que este fármaco llegue a pacientes que esperan meses y meses, presa de dolores y sufrimientos inimaginables. Un camino exageradamente difícil, tanto para los enfermos como para los médicos.

Sería fantástico informar a todos aquellos que pudieran aprovechar esta "droga" y sobre todo conseguir que centros como el de Casarano tengan más protagonismo en ellos para sacar a la luz todas las excelentes actividades que se realizan a diario a favor de los pacientes afectados por esta. y otras enfermedades graves. No dejaré de agradecer a los que están comprometidos con esta "batalla". Nos dieron la "libertad de trato" ... y perdón si es poco ".

Artículo original publicado el 25 de julio de 2013

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