¿Los peores compañeros? ¡Mujer!

¿Los peores compañeros? ¡Mujer!

Investigaciones recientes publicadas en Revista HR, revista especializada en recursos humanos, ha decretado que los peores compañeros de trabajo son ... redoble de tambores .. darle!

Y aunque esta noticia a estas alturas no es nueva, esta revista también ha dado una explicación de por qué el bello sexo es el más odiado entre los escritorios. Todo parte de la idea de mujeres y trabajadoras en el imaginario colectivo: de hecho se cree que el género femenino se caracteriza por rasgos dóciles y delicados, es tranquilo, no crea problemas y es siempre cortés y profesional; en fin, una madre un poco dulce y compasiva que cuida a su hijo.

¡Es obvio que el imaginario y la realidad son dos cosas completamente diferentes!

De hecho, muchas mujeres no son así en absoluto y muchas otras son de las que, sí, tienen un carácter tierno y dulce pero cuando tienen un perfil profesional muy alto tienden a esconder este lado (que se ve como débil) y a asumir el papel de gerente implacable.

Es precisamente en el momento en el que una mujer adopta comportamientos que se juzgan menos femeninos y, por tanto, tienden a ser más masculinos, cuando los compañeros se sienten incómodos. El ejemplo más llamativo es el de la mujer directiva que no revela sentimientos ni fracasos.

En resumen, ¡una líder femenina que se comporta como un hombre no le gusta!

Sin embargo, la investigación no se detuvo en los altos niveles y roles gerenciales, sino que también analizó a otros simples mortales que realizan un trabajo normal, como el empleado y la vendedora. El resultado aquí fue asombroso: las mujeres que son intimidadas o intimidadas en el lugar de trabajo no son el objetivo de sus colegas masculinos (que fácil sería pensar) ¡pero de otros compañeros!

De hecho, las mujeres, para avanzar en sus carreras o lucirse con su jefe u otros compañeros, intentan enterrar a sus oponentes menospreciando el trabajo, reprochando el más mínimo error y en ocasiones hasta tocando la vida privada y personal del colega.

Si la solidaridad entre mujeres ha existido alguna vez en el lugar de trabajo, ¡es hora de olvidarla!

Artículo original publicado el 26 de febrero de 2013

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