Loïe Fuller, la bailarina lesbiana que desafió su época y que murió para bailar con alas

Loïe Fuller, la bailarina lesbiana que desafió su época y que murió para bailar con alas

Nunca estudió danza, pero en poco tiempo se convirtió en una de las bailarinas más famosas del siglo XX. Aunque no es francés, Loïe Fuller fue una de las reinas de la Belle Époque, gracias a su atrevida e innovadora coreografía. Un verdadero pionero del arte del ballet, como Isadora Duncan, quien fue, sin embargo, víctima de esas luces que lucía en el escenario.

Nacida en 1862 en Fullersburg, Estados Unidos, su verdadero nombre era Mary-Louise Fuller. Su formación se inició desde muy joven, desde el teatro hasta el vodevil, desde el circo hasta el burlesque. Las numerosas experiencias adquiridas entre 1865 y 1891 la convirtieron en una intérprete brillante y vivaz, con dotes de gestión. Así fue como, en 1892, aterrizó en Pastoras Locuras de París, donde tuvo un éxito inmediato.

Amado, buscado y retratado por los artistas de la época, como Henri de Toulouse-Lautrec, mientras tanto ya había cambiado su nombre. Originalmente solo se llamaba a sí misma Louie, pero su afinidad con la expresión francesa medieval “l'oïe” (que significa oír) la llevó a llamarse Loïe Fuller. Aunque no muy alta, estaba dotada de una gran gracia y belleza, características acentuadas por el uso de trajes escénicos decididamente llamativos.

Su aportación a la danza moderna resultó fundamental precisamente por la importancia que el movimiento corporal asumía con ella. Sin tecnicismos, pero instinto, luz y sonido. Gracias a su particular visión, así como a su experiencia en diferentes ámbitos del teatro, creó coreografías de fuerte impacto visual, con un vestuario muy alejado de las limitaciones del siglo XIX. En lugar de corsés rígidos, Loïe Fuller usaba túnicas de seda de colores largos, que se arremolinaban alrededor de su cuerpo durante las actuaciones, convirtiéndola en una verdadera obra de arte viva, inspirada en los estilos Art Nouveau y Liberty.

Su innovación no se limitó a la total libertad de vestuario. Loïe Fuller estaba obsesionada con la luz, tanto que creó alas de mariposa de radio, que desafortunadamente fueron fatales para ella. Quizás debido a la radiación ionizante de su traje, enfermó de cáncer y murió en París el 1 de enero de 1928.

Hoy Fuller también es recordada por la absoluta libertad con la que afrontó su vida personal. Después de estar brevemente casada con un hombre, de 1889 a 1892, decidió vivir abiertamente como lesbiana. La historia más importante fue con Gabrielle Boch, su admirador y dieciséis años más joven, se conoció en 1905.

Las dos mujeres lograron crear un círculo de mujeres artistas y lesbianas, al que se unieron numerosos exponentes destacados de la cultura francesa de principios del siglo XX. Loïe y Gabrielle vivieron juntas durante veintitrés años, hasta la muerte de Fuller. Y fue la pareja quien escribió el retrato más bello de Fuller, para la autobiografía de la bailarina, Una vida como bailarina.

“Ella es la mariposa, el fuego, la luz, el cielo, las estrellas. Frágil, bajo un material flotante, adornado con oro blanco, calcedonia y berilo, apareció Salomé. Después de eso, la humanidad falleció febrilmente. Para calmar nuestras almas agotadas y calmar nuestras pesadillas infantiles, una figura frágil baila con un manto celestial ”.

Loïe Fuller, la bailarina lesbiana que desafió su época y que murió para bailar con alas

Fuente: web

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. Más Información