Las cosas no salen como me gustaría: ¿qué hacer?

Las cosas no salen como me gustaría: ¿qué hacer?

Las cosas no salen como me gustaría: ¿qué hacer?

Cuando todo sale mal, no corremos, no nos escapamos. Detengámonos un momento para comprender dónde estamos y qué está pasando dentro de nosotros. Es hora de tomar decisiones: analicemos cuáles pueden ser las adecuadas.

“Las cosas no salen como me gustaría; a pesar de mis mejores esfuerzos, no podría ser peor que esto ". Mucha gente tiene este sentimiento. Después de haber puesto las esperanzas, el entusiasmo en una meta, todo parece derrumbarse en poco tiempo por los motivos más dispares, por hechos que a veces no podemos controlar.

El escritor ruso Antón Chéjov dijo que sólo en tiempos difíciles nos damos cuenta de lo difícil que es poder manejar nuestros pensamientos y sentimientos. En cierto sentido, es como si ante los obstáculos la mente vacilara, como si ante un desengaño, un fracaso o un error, las emociones se nublaran hasta el punto de inducirnos a caer en el abismo de la angustia.

Ciertamente, no es fácil mantener el equilibrio cuando la situación se complica. Ver que las cosas no van como nos gustaría y esperamos es frustrante y desmotivador. Además, en estos casos es inútil aferrarse al optimismo, repetir que tarde o temprano todo irá bien.

Cuando el estado de ánimo no está de nuestro lado, no es fácil sopesar las motivaciones, ni calibrar la brújula de la esperanza. ¿Qué podemos hacer en estos casos? ¿Existe una estrategia eficaz para implementar? Profundicemos en el tema.

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    Si las cosas no salen como quiero, ¿qué debo hacer?

    Daniel Gilbert es un psicólogo de Harvard que se ha hecho famoso en los últimos años. Uno de sus libros más conocidos es Tropezando con la felicidad (Tropezando con la felicidad), un interesante estudio sobre cómo afrontamos los obstáculos. Bueno, un aspecto que ha llamado la atención de los expertos es por qué cada individuo se comporta de manera diferente en este campo.

    Hay quienes, tras quedar parapléjicos a causa de un accidente de tráfico, liberan un optimismo y una capacidad de reacción envidiable. Luego están los que son traicionados por su pareja, pero perdonan e inician una fase más plena y feliz de la relación de pareja.

    Otros, por otro lado, quedan atrapados en un adiós, se sienten abrumados por la depresión después de una traición o hacen de una migraña el fin del mundo. ¿Cuáles son las razones de estas diferencias en el manejo de las dificultades y desafíos de la vida?

    El doctor Daniel Gilbert habla de un sistema inmunológico psicológico, o un mecanismo que el cerebro parece tener a su disposición para procesar cada evento, demostrando mayor resistencia, constructiva y positiva. Hay personas con "mejores defensas" y otras se definen por una peor respuesta inmunitaria.

    Poder activarlo, nutrirlo y fortalecerlo depende de nosotros, sobre todo en esos períodos en los que tenemos la sensación de que todo va mal. Averigüemos qué estrategias debemos poner en práctica.

    Cuando las cosas no salen como quiero, es hora de parar

    En algunos períodos nada sale como nos gustaría. Todos hemos estado allí al menos una vez. Podría deberse a factores externos, pero podría incluso que todo sale mal porque nuestra percepción está distorsionada. ¿Qué queremos decir? Puede ser que nuestro malestar interior esté filtrando nuestra mirada con gafas oscuras, cuyas lentes son incapaces de captar la luz, la belleza de la vida e incluso lo que es mejor.

    Mucha gente vive durante meses con la creencia de que todo va mal, que cualquier esfuerzo es inútil y que por mucho que intenten mejorar las cosas, no mejorarán la situación. Detrás de estas realidades suele haber una forma de depresión o un trastorno de ansiedad.

    En resumen, es importante saber detenerse y ponte en contacto con tu mundo interior para saber qué está pasando. Puede que sea el momento de pedir ayuda.

    Esquema de objetivos: lo que necesito es más importante que lo que quiero

    Cuando las cosas no salen como quiero, tal vez sea el momento de reflexionar sobre mis deseos. ¿Son alcanzables las metas que me propongo? ¿Tengo las habilidades y los recursos para lograrlos? ¿Es el momento adecuado para establecer estos objetivos? A veces, muchas de las cosas que anhelamos y soñamos no están en sintonía con nuestras posibilidades o con el momento presente.

    En estos casos lo único que queda es hacer una pausa y reflexionar sobre lo que realmente necesitamos en el presente, más que sobre lo que queremos para mañana.

    Confiar en alguien para contextualizar: esto también pasará

    Quedar atrapado en un laberinto de angustia es realmente fácil cuando sentimos que nada sale como queremos. Paso a paso, llegamos a la conclusión de que o el destino se burla de nosotros o, peor aún, que no somos capaces de nada. Llegar a estos dos extremos es muy peligroso.

    Una forma de mantener los pies en el suelo y encontrar el equilibrio es contar con el apoyo de alguien. Hay personas que actúan como un faro para nosotros y que son nuestro salvavidas.

    Son esas figuras que pueden ayudarnos a contextualizar y que nos muestran que aunque haya periodos negativos, no debemos abandonarnos a un pesimismo extremo. No puede llover para siempre y lo importante es no perder el norte con nuestra brújula interior.

    Cuando las cosas no salen como quiero, dejo de pensar y solo percibo

    En momentos hechos solo de decepciones, imprevistos, fracasos y sorpresas desagradables, la mente es una fábrica de preocupaciones. Nunca se detiene y sus sistemas están activos las 24 horas del día, los 7 días de la semana. En estos casos, nos volvemos más ansiosos y tomamos malas decisiones.

    Bueno, cuando nos encontramos en medio de estas situaciones, lo correcto es dejar de pensar y simplemente sentir. Seguro que te estás preguntando, ¿cómo hacerlo?

    Ciertas actividades y tareas ayudan a entrenar los sentidos y el cuerpo, pero también a calmar la mente. Caminar, escuchar música, dibujar, escribir, pintar, hablar con los amigos, viajar, meditar, descansar. Darnos tiempo para ser y sentir disminuirá el ruido mental para darnos una forma de reiniciar la vida, dar un paso atrás y ver las cosas desde otra perspectiva. Intentemos.

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