La melancolía de las nuevas madres

La melancolía de las nuevas madres

Según el conocido autor Bowlby, no es prudente que una sola persona se ocupe de bebés y niños precisamente porque se trata de una asistencia particular y muy onerosa tanto en términos físicos como psicológicos.

Para que quien cuida al niño principalmente no llegue al final del día demasiado agotado, el cuidador debe a su vez recibir mucha asistencia de los demás miembros de la familia o de las figuras que gravitan a su alrededor, ayuda que a menudo proviene del padre y del abuelos.

Los episodios de infanticidio a menudo están a la vanguardia de las noticias y, al profundizar en los estudios de caso, surge que la mayoría de las veces son mujeres que padecen trastornos mentales relacionados con el parto.

Para detener y prevenir estas situaciones, los psicólogos y pediatras siempre recomiendan apoyar y ayudar a las madres tanto antes como después del parto.

Cuidar el bienestar de las nuevas madres es, de hecho, fundamental ya que la concepción y posteriormente el parto implican una regresión natural en la mujer que por un lado le permite entrar completa armonía con las necesidades del recién nacido y por otro lado la transforma en una niña frágil con una fuerte necesidad de apoyo tanto físico como psicológico.

Convertirse en padre supone un cambio importante en el curso de la vida de un individuo y de la propia pareja, un hecho catalogado entre los más "estresantes" de la vida y que por tanto supone una crisis al desestabilizarse los equilibrios previamente alcanzados.

Es una fase de transición que, naturalmente, conduce a la búsqueda de un nuevo equilibrio, una investigación que sin embargo (al no contar con un manual de instrucciones sobre el tema) se lleva a cabo a prueba y error, experimentando una serie de emociones diferentes cada día.

Pues sí… ¡disipemos este mito! Esperar no siempre trae serenidad y alegría, a menudo las mujeres que luchan con el embarazo, el parto y la lactancia se sienten terriblemente solas para afrontar estos trabajos y, sobre todo, para sobrevivir a los cambios de humor a menudo incontrolables.

Hablamos de una forma leve de melancolía que definió Winnicott el baby blues o también llamado blues de la maternidad: un estado transitorio debido a los cambios hormonales y psicológicos presentes en la parturienta que se manifiesta con ataques de llanto y cambios de humor.

La explicación fisiológica está ligada a la necesidad del organismo, después del parto, de restablecer el funcionamiento anterior y hacer frente a la caída hormonal abrupta de los estrógenos que se produce en las fases posparto y que conlleva cansancio, irritabilidad, ansiedad.

En cambio, la explicación psicológica se debe al pasaje del estatus de hija al estatus de madre, con todas las dificultades objetivas del cuidado neonatal pero también de descubrir que es competente o no en este nuevo rol.

No olvidemos que además de tener que gestionar este enorme cambio, las mujeres muchas veces también tienen que responder a las tareas relacionadas con el hogar, la familia, el trabajo ... en un complejo juego entrelazado de gestión del tiempo.

Sin embargo, es un trastorno leve y de sumisión que suele tender a desaparecer en dos semanas, en otros casos puede agravarse por la presencia de episodios depresivos hasta empujar a las mujeres a actos violentos como el infanticidio pero en estos casos es un trastorno más.

lenuovemamme.it
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¿Cómo ayudar a las nuevas madres?

Como ya se mencionó, la primera ayuda importante la brinda la pareja y las familias extensas que pueden aliviar a las madres con apoyo material y también con cercanía emocional.

Incluso hablar con alguien sobre las dificultades que enfrenta le ayuda a sentirse menos solo y, por lo tanto, a sentir menos peso sobre usted.

Con la ayuda de un psicólogo, en cambio, se puede realizar un trabajo de psicoeducación sobre síntomas como labilidad emocional o tristeza, estudio que si se realiza bajo la "supervisión" del psicólogo permite a la mujer comprender mejor su propio estado emocional, evitando primero todas las interpretaciones negativas y luego la agravación ligada al miedo a ser "incurable".

También es útil implementar otras precauciones como seguir una dieta regular y dedicarte tiempo a ti mismo sin pretender estar perfecto en las semanas posteriores al parto.

¡No subestimes los mensajes que te envía tu cuerpo!

Una llamada telefónica a un psicólogo no cuesta nada y no es vinculante.

¡Su bienestar y la posibilidad de disfrutar plenamente del nacimiento de un hijo merecen el coraje de pedir ayuda!

Gracias a la Dra. Simona Falasca por su ayuda en la escritura.

Dra. Cristina Colantuono

[email protected]

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