La masacre del Circeo y el juicio de Donatella Colasanti, víctima "demasiado molesta"

La masacre del Circeo y el juicio de Donatella Colasanti, víctima "demasiado molesta"

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‚ÄúDonatella Colasanti, de 25 a√Īos, cuando ten√≠a 17 un chico a quien conoci√≥ un par de d√≠as antes la invit√≥ junto a una amiga, Rosaria L√≥pez, a una villa en Circeo. Hab√≠a otros dos j√≥venes aqu√≠. Del 29 de septiembre al 1 de octubre Rosaria y Donatella sufrieron todo tipo de violencia: Rosaria muri√≥, Donatella fue encontrada agonizante en el maletero de un autom√≥vil cerca del cuerpo de su amiga ‚ÄĚ.

Es incre√≠ble c√≥mo las 36 horas de tortura y tortura de lo que fue uno de los hechos noticiosos m√°s atroces de la historia italiana se pueden resumir en unas pocas palabras. Pero Enzo Biagi era bueno en su trabajo y su voz es la que presenta el Entrevista hist√≥rica en 1983 con Donatella Colasanti, quien sobrevivi√≥ milagrosamente a la Masacre del Circeo., e Tina Lagostena Bassi, la difunta "defensora de las mujeres", figura central de la lucha feminista de esos a√Īos.
Esta es la versión corta de esa comparación, también disponible en la web en versiones más extendidas.

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Fue una de las muchas entrevistas con las que Donatella Colasanti, con palabras lapidadas y secas de todo matiz de dolor y terror, intentó durante toda su vida evitar que la justicia la amordace y los medios apagaron el foco de esos ojos insensibles a la emoción para dejar el escenario a los de los psicópatas, mucho más mediáticos, de Angelo Izzo, el más famoso de sus torturadores.

Donatella fue víctima hasta que la sacaron del maletero del Fiat 127 estacionado en via Pola de Gianni Guido, que junto a los otros dos habían cargado su cuerpo, erróneamente considerado sin vida, junto al ahora frío de Rosaria.
El resultado de esta historia probablemente habría sido diferente si Guido, Izzo y Andrea Ghira Había decidido deshacerse de los cadáveres antes de ir a cenar, en lugar de posponer el plan y aparcar en el barrio de Trieste de Roma, donde una guardia nocturna interceptó los gritos de Donatella procedentes del maletero de uno de los coches más vendidos de la época.

Donatella fue v√≠ctima hasta que un destello deslumbr√≥ sus ojos de animal perseguido, cuando los rescatistas abrieron ese ba√ļl.

Entonces sucedió algo asombroso.
Guido, Izzo y Ghira no eran tres ni√Īos cualquiera, eran hijos de Roma bene, "Esos buenos chicos" del barrio de Parioli provenientes de familias ricas y poderosas. Intocables por linaje, ya hab√≠an participado en robos a mano armada, violaciones.
El proceso tuvo un mal comienzo: solo Izzo y Guido terminaron esposados, no Ghira quien, gracias a una propina, logró escapar.

Intentaron silenciar a Donatella con el dinero, pero ella rechaz√≥ los 100 millones que le ofrecieron en compensaci√≥n. Fueron aceptados por la familia L√≥pez, quienes desistieron de convertirse en parte civil en el juicio para retirarse en su dolor y escapar de las luces de un reflector no deseado que, probablemente sab√≠an, adem√°s de no traer de vuelta a su hija de 19 a√Īos, ni siquiera garantizar√≠a su justicia.
La justicia, en cambio, decidió pedirlo - y no dejó de hacerlo en toda su vida - Donatella Colasanti, quien tomó la iniciativa sola, con Tina Lagostena Bassi, pionera en la lucha por los derechos de las mujeres.

Pero de hecho Donatella incluso subí al muelle. Sus hábitos fueron disecados, su reputación destrozada por la defensa de Izzo y Guido que lo apostaron todo por el supuesto moral fácil de las víctimas, como siempre fue el caso entonces en los casos de violación y como fue evidente en toda Italia cuando la RAI transmitió el Juicio por Violación, que siempre vio a Tina Lagostena Bassi como la protagonista.

Sin embargo, hubo un fallo histórico.
Los tres criminales fueron condenados primero a cadena perpetua. Pero luego pasó todo.
Ghira, condenado en rebeld√≠a, no cumpli√≥ ni un solo d√≠a de condena. Tras la fuga, seg√ļn se dio a conocer, bajo el falsa identidad de Massimo Testa de Andres, huy√≥ a Espa√Īa y se alist√≥ en el Tercio, la legi√≥n extranjera local, de la que fue expulsado en 1993 por abuso de drogas. La muerte por sobredosis se remontar√≠a al a√Īo siguiente, aunque solo en 2005 se elimin√≥ del registro de los 30 fugitivos italianos m√°s peligrosos despu√©s de que el examen de ADN del cuerpo exhumado confirmara su identidad. "Investigar mejor", Donatella Colasanti dijo a√Īos antes que no cre√≠a en la versi√≥n de la muerte y, de hecho, hab√≠a m√°s de una circunstancia sospechosa: desde los avistamientos "post mortem" de un hombre extraordinariamente similar a Ghira frente a la casa romana de una prostituta, hasta forense que se hizo la prueba de ADN, que ya era alumno de la t√≠a materna de Ghira.

La sentencia de Gianni Guido en 1980 se redujo a 30 a√Īos por firmar una carta de arrepentimiento y apoyar la millonaria indemnizaci√≥n a la familia de Rosaria L√≥pez. Se fug√≥ en 1981, en 1994 fue detenido en Panam√° y extraditado a Italia. Desde 2009 se encuentra en libertad, despu√©s de haber cumplido su condena.

Angelo Izzo casi se convierte en una estrella de los medios. Sus ojos muy abiertos y la ligereza con la que hablaba de los detalles de los sospechosos asesinatos y violaciones lo llamaron la atenci√≥n. Pero incre√≠ble fue la forma en que la justicia y la prensa terminaron siendo subyugadas hasta el punto de que, en 2004, obtuvo la semi-libertad, logrando f√°cilmente escapar de todo control y tener tiempo y forma de organizarse. el asesinato de Maria Carmela Linciano, esposa de 49 a√Īos del hijo de un arrepentido de la Sacra Corona Unita, y su hija Valentina Maiorano de 14 a√Īos.

Es incre√≠ble ... ¬°Incre√≠ble! ¬ŅPor qu√© no estaba en la c√°rcel?

Donatella Colasanti gritó toda su indignación a la prensa.

Ahora basta con que nadie hable m√°s de la masacre de Circeo. El √ļnico que tiene derecho soy yo, que en todos estos a√Īos he trabajado solo mientras todos fing√≠an que no hab√≠a pasado nada, desde magistrados, a ministros, a periodistas que entrevistamos a Izzo solo para hacer una primicia.

En el juicio dio todos los detalles del caso, riendo, cont√≥ c√≥mo "embols√≥" los cuerpos, lamentando al ni√Īo asesinado, porque, ya sabes.

A veces también es necesario matar a los que no tienen nada que ver con eso
Había pasado antes

La periodista Franca Leosini le hizo una larga entrevista para Historias Malditas en 1998, devolviendo la imagen de un hombre arrepentido, y luego comentando lo que sucedió después Feria de la vanidad

Fue un golpe terrible, ten√≠a la ilusi√≥n de que hab√≠a cambiado. Tras el nuevo arresto el abogado me envi√≥ una carta en la que Izzo escrib√≠a: 'Sepa que no le enga√Ī√© y esa parte de m√≠ en la que usted cre√≠a que realmente existe'. Estoy segura que lo es.

Fue m√°s √©l quien habl√≥, Donatella. Enzo Biagi casi se sorprendi√≥ de ella cuando, cuando le preguntaron " ¬ŅFue peor el dolor f√≠sico o la humillaci√≥n moral? "Colasanti respondi√≥

Ignorancia, explotación

Entender que el √ļnico inter√©s era de quienes quer√≠an ver al superviviente como una atracci√≥n y conocer los detalles de esas 36 horas.

Solo había mujeres en las aulas. Para mí, todos tenían que intervenir y no solo las mujeres. Son hombres, pero no considero que todos los hombres sean iguales… No se trata solo de la violencia del hombre contra la mujer.

Asombroso, no sorprende en retrospectiva: Donatella había entendido que la atención a la masacre de Circeo era sólo la morbosa, la que Angelo Izzo garantizaba a sus entrevistadores.
Quería que la atención se centrara en la justicia.

De los millones rechazados, solo dijo

¬ŅQu√© acept√© que hicieran?

S√≠, ¬Ņpara qu√© sirven los millones si quieres justicia?

En una de las √ļltimas entrevistas con la periodista que le pregunt√≥: ¬ŅC√≥mo cambi√≥ la vida de Donatella Colasanti despu√©s del 29 de septiembre de 1975? √Čl respondi√≥:

Siempre me han gustado las cosas bonitas, la m√ļsica. Lo sucedido no afect√≥ esta pasi√≥n. En efecto, adem√°s de trabajar en la Regi√≥n, siempre he cultivado una actividad art√≠stica: escrib√≠ poes√≠a, actu√© en el teatro. Pero en los √ļltimos a√Īos he tenido que suspenderme para dedicarme a mis batallas judiciales.

¬ŅLe tienes miedo a los hombres?

No, pero preferí estar sola, ser independiente, como muchas otras mujeres de mi generación. No sufrí por no tener marido, ni hijos.

¬ŅNo hubo un gran amor?

Solo uno, muy espiritual. Luego tuvo que irse a trabajar. Pero no quiero decir m√°s, es mi secreto.

¬ŅEs ella una mujer feliz en equilibrio?

¬ŅY c√≥mo no podr√≠a serlo? Soy un hacedor de milagros y todos los d√≠as tengo que agradecer a Dios por guardarme. ¬°Aquellos como yo tenemos el deber de ser felices!

Muri√≥ unos meses despu√©s, el 30 de diciembre de 2005 a la edad de 47 a√Īos de c√°ncer de mama.

Este realmente no quiere morir.

Fueron estas palabras de Izzo las que le hicieron entender, en esa villa del Circeo, que para intentar guardarse tenía que fingir estar muerta.
No fue suficiente la misma determinación de no callar para darle la verdad y la justicia que buscó hasta el final.

Hoy el √ļnico de sus torturadores que sigue vivo, precisamente ese Angelo Izzo que con sus ojos fr√≠os resumi√≥ todo el horror que cometi√≥, est√° cumpliendo dos cadenas perpetuas en la prisi√≥n de Velletri, y con la misma franqueza con la que describi√≥ en su momento. la masacre de Circeo supuestamente confes√≥, en mayo de 2018, ser responsable, junto con otras personas, incluida Ghira, del secuestro, violaci√≥n y asesinato de la joven de 17 a√Īos Rossella Corazzin, un joven de 17 a√Īos de Pordenone cuyas huellas se perdieron en 21 agosto 1975 de los bosques de Tai di Cadore, en la zona de Belluno.

Izzo explicó que el asesinato de la joven se habría producido durante un feriado del grupo en Cadore y, a pesar de que el fiscal de Belluno, Paolo Luca, en cuya mesa terminó la historia, precisó que el monstruo de Circeo no mencionó explícitamente el nombre. di Rossella, "dio referencias sobre la historia del secuestro, con la fecha del hecho, como para sugerir que fue Rossella Corazzin". La elección habría recaído en la joven como virgen.

La broma, incluso en este caso, ser√≠a que tanto el secuestro como la violencia, que data de hace 44 a√Īos, han transcurrido; El √ļnico delito sobre el que podemos seguir investigando ser√≠a el homicidio, raz√≥n por la cual el magistrado envi√≥ el expediente a Perugia en 2018, debido a la incompetencia territorial de Belluno. Habr√≠a sido el propio Izzo, en julio de 2019, para pedir ser juzgado por ese asesinato, para "quitarle un peso de encima a la conciencia".

√Čramos guerreros, as√≠ que violamos, vestimos, robamos - dijo Izzo con el aire fr√≠o e inescrutable de siempre durante la cr√≥nica de sus horrendos cr√≠menes - Esto, como nuestra mentalidad, tambi√©n ten√≠a la finalidad de atarnos, personajes del entorno pariolino.

Esos buenos tipos a los que tienes que temer.

Artículo original publicado el 9 de diciembre de 2019

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