"La dismorfofobia no es un capricho, es puro terror por los 'defectos' del cuerpo"

"La dismorfofobia no es un capricho, es puro terror por los 'defectos' del cuerpo"

Toda mujer, especialmente en la fase adolescente, habrá pasado a tener autoestima bajo los talones, a encontrarse a sí misma defectos (a menudo inexistente) y no amar la imagen que veían reflejada en el espejo.

La comparación con otras, con las que consideramos "más bellas" que nosotros, las modelos que tomamos como inspiración y a las que tanto nos gustaría parecernos, esas características físicas que tanto nos gustaría tener porque las consideramos atractivas en otras personas, muchas cosas llevan a desagradarnos. Pero, cuando la mala aceptación de uno mismo y de la propia apariencia conduce a lo patológico, entonces ya no estamos ante una simple baja autoestima, sino con algo más profundo, que se llama dismorfofobia.

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    ¬ŅQu√© es la dismorfofobia?

    los Trastorno de dismorfismo corporal o La dismorfofobia pertenece a la categoría de trastornos somatomorfos, caracterizado por síntomas físicos no justificados por ninguna condición médica general; en la dismorfofobia, en particular, existe una gran preocupación por una defecto de la apariencia física, que a veces también puede ser imaginaria.

    los Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (DSM) hace que caiga dentro del trastornos obsesivo compulsivos, ya que, como cualquier DOC, lleva a quienes lo padecen a repetir una y otra vez los mismos gestos.
    Es posible que est√© demasiado preocupado por el cabello grueso o fino, el acn√©, las arrugas, las cicatrices, la sudoraci√≥n, el color de su piel o el cabello. Pero al dismorfof√≥bico tambi√©n le importa la forma de su nariz, ojos, p√°rpados, boca, dientes, en fin, cualquier parte del cuerpo, incluso m√ļltiples partes juntas.

    Especialmente interesados ‚Äč‚Äčest√°n los adolescentes, de ambos sexos, ya que en su caso se asocia a las transformaciones de la edad puberal; m√°s complejo, en cambio, si los adultos est√°n interesados, dado que con el final de la adolescencia el individuo deber√≠a haber adquirido la confianza necesaria para relacionarse arm√≥nicamente con su propio cuerpo y, en consecuencia, con los dem√°s. En cualquier caso, se trata de un problema m√°s extendido de lo que crees, ya que afecta aproximadamente al 2,5% de la poblaci√≥n general, y 500 mil personas solo en nuestro pa√≠s.

    Las causas de la dismorfofobia.

    Son principalmente psicol√≥gicos, por supuesto, aunque es bastante dif√≠cil se√Īalarlos con precisi√≥n; Los acad√©micos creen que, como ocurre con muchas enfermedades mentales, dependen de una combinaci√≥n de diferentes factores, incluidos factores gen√©ticos, psicol√≥gicos, sociales, culturales, pero tambi√©n de desarrollo.
    Seg√ļn algunas investigaciones, el dismorfof√≥bico tambi√©n tendr√≠a algunas caracter√≠sticas, como:

    • introversi√≥n;
    • tendencia al perfeccionismo;
    • visi√≥n negativa de la propia imagen;
    • aumento de la sensibilidad est√©tica;
    • abuso o negligencia en la ni√Īez.

    Quienes padecen este trastorno pasan muchas horas de su día pensando en su defecto y cómo remediarlo, en ocasiones también recurriendo a la cirugía estética o incluso a la auto-manipulación, que muchas veces terminan empeorando las cosas. El pensamiento del defecto es prácticamente constante, y condiciona la vida de quienes lo padecen, llevándolo al aislamiento social precisamente por miedo a mostrar el objeto de tal preocupación.

    Los dismorfofóbicos se involucran en conductas compulsivas para mejorar, ocultar o, en todo caso, mantener bajo control el defecto: acaban mirándose insistentemente en el espejo o en otras superficies reflectantes, mostrando un excesivo cuidado por su apariencia, lavándose o peinándose continuamente. o buscar consuelo, a veces incluso confrontando la apariencia física de los demás. De lo contrario, intentan convencer a otros sobre su supuesto defecto.

    Si alguna vez quienes padec√≠an dismorfofobia pudieron encontrar comparaciones f√°ciles en modelos o actrices, hoy la se√Īal de peligro est√° representada por las redes sociales, especialmente por aquellas muy extendidas, y en este caso delet√©reas, filtros de belleza que agudizan el enfoque obsesivo del mundo virtual en dismorfof√≥bicos; Tanto es as√≠ que incluso una expresi√≥n ha sido acu√Īada por el m√©dico est√©tico ingl√©s. Tijion Esho - "Dismorfia de Snapchat", precisamente para indicar el estado de adicci√≥n con respecto a la forma en que uno aparece en las redes sociales, y le gustar√≠a aparecer en la realidad, lo que lleva cada vez m√°s a recurrir con frecuencia al cirujano.

    Hoy ya no pedimos "La nariz de Carol Alt" o "Los labios de Angelina Jolie", sino que vamos al cirujano con una selfie tomada con uno de los filtros de belleza y le pedimos que se parezca a esa imagen.

    El tratamiento de la dismorfofobia.

    Para tratar la dismorfofobia debes seguir uno psicoterapia cognitivo-conductual, tomando prestadas, modificadas, algunas t√©cnicas utilizadas para el tratamiento de los trastornos obsesivo-compulsivos. Durante la terapia tratamos de ense√Īar al paciente con dismorfofobia a identificar, dominar y prevenir las conductas desadaptativas que caracterizan su problema.
    Pr√°cticamente nunca, sin embargo, existe el uso de drogas.

    La historia de Noemi

    Este es el testimonio de Noemi Simonato, una turiniana de 29 a√Īos que lleva mucho tiempo luchando contra la dismorfofobia, que no es solo la sensaci√≥n de sentirse inadecuado con respecto al propio cuerpo, sino un verdadero terror al mirar algunos detalles.

    No s√© exactamente por d√≥nde empezar y qu√© decir, as√≠ que espero resumir correctamente y no omitir detalles importantes. Siempre he tenido un car√°cter decididamente introvertido, nunca he tenido una gran capacidad para relacionarme. Mis problemas psicol√≥gicos empezaron a manifestarse durante la adolescencia: muchas veces me comparaba con todos esos amigos que en ese momento ya ten√≠an novio desde hac√≠a alg√ļn tiempo y yo ni siquiera pod√≠a 'salir' con alguien.

    Empecé a preguntarme si estar solo se debía a mi apariencia externa, si el hecho de no tener los estándares de belleza 'estándar' habría empeorado mis sentimientos o no.
    A los 16, como puedes imaginar, uno puede sentirse invencible o aterrorizado, y lamentablemente para mí la segunda opción valió la pena.

    El hecho de que me dijeran 'culo grande' a modo de broma, u 'orejas de goma' todos los d√≠as, cre√≥ un abismo dentro de m√≠ que yo mismo he seguido cavando y del que no he podido salir durante a√Īos.

    De una situaci√≥n com√ļn de adolescente, luego termin√© en depresi√≥n, con d√≠as enteros en l√°grimas que no pod√≠a explicar, simplemente sent√≠ la necesidad de aislarme y desesperarme.
    Viendo a estas alturas que la situación colapsaba a una velocidad dramática, decidí emprender un camino terapéutico para tratar de lidiar con mi inseguridad y enfermedad interior.

    El pico de este problema mío llegó tan pronto como se le asignó su nombre correcto: dismorfofobia.

    La dismorfofobia es una patología mental en la que, muy brevemente, el paciente se fija de manera tan morbosa en su propio defecto físico (muy a menudo IMAGINARIO) que resulta espantoso y completamente inaceptable a sus propios ojos; la verdadera reacción es, de hecho, el terror hacia estas imperfecciones.

    Mi dismorfofobia en particular se centró principalmente en 3 puntos críticos:
    - Cara con acné hormonal (que todavía tengo hoy, y siempre será mi talón de Aquiles).
    - Senos peque√Īos, que despu√©s de 5 a√Īos me impulsaron a intervenir con una cirug√≠a de aumento de senos.
    - Caderas abundantes, la idea de ponerme una falda me toc√≥ la √ļltima vez hace 2 meses despu√©s de 15 a√Īos (especifico que soy talla 42, y lamentablemente me tom√≥ a√Īos no considerarla una talla c√≥moda ...)

    No fue nada f√°cil, mi camino a menudo fue agitado y confuso, pero hasta la fecha puedo decir con orgullo que mi proceso de tratamiento ha terminado despu√©s de tantos a√Īos, y realmente espero poder ayudar a difundir la mayor cantidad de informaci√≥n posible al respecto. a este tipo de desorden que, me gustar√≠a se√Īalar, no es un capricho, sino un dolor continuo y penetrante, a nivel del coraz√≥n y del alma.

    De hecho, el peor dolor no es lo que puedes sentir al mirarte en el espejo, sino ver a tus amigos alejarse, que te digan 'pero aseg√ļrate de que est√°s loco', o un 'no tienes nada, solo eres egoc√©ntrico, solo buscas consentimiento' u otras frases de este tipo que solo contribuy√≥ a hacerme sentir m√°s mal de lo que ya me sent√≠a solo ...

    Así que agradezco a quienes nunca se rindieron conmigo, incluso en los momentos de la crisis más oscura, no lo olvido.

    Como ella misma se√Īal√≥, no es un capricho, ni una simple crisis de autoestima que le puede pasar a todos, dado que cada uno de nosotros tiene imperfecciones que representan una preocupaci√≥n.

    Artículo original publicado el 19 de abril de 2019

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