La ciencia "absuelve" a los hombres: ¡la voz de las mujeres los cansa! Aquí porque

La ciencia "absuelve" a los hombres: ¡la voz de las mujeres los cansa! Aquí porque

Las mujeres son de Venus y los hombres de Marte..

Este dicho, tan antiguo como el mundo, se repite a menudo para enfatizar las enormes diferencias que existen entre el universo femenino y masculino, diferencias biológicas, físicas, psicológicas inherentes a la naturaleza de los dos sexos.

Porque, es innegable, las razones del "contraste" entre las dos mitades del cielo son potencialmente infinitas, desde los gustos musicales o cinematográficos, hasta la idea de "orden" en el hogar, pasando por las diferencias respecto a las formas de pasar el tiempo libre ( ¿Cuántas veces te has encontrado discutiendo con tu novio rogándole que te lleve al centro comercial el sábado por la tarde, mientras él ya había organizado mentalmente una inmersión en el sofá con una maxi sesión de Playstation contigua y campeonatos de fútbol de todo el mundo?).

Pero lo que sobre todo, sin lugar a dudas, enfurece a las mujeres es que los hombres no nos escuchan. Nunca. Hablamos con ellos, les contamos nuestro día, lo que nos pasó, les explicamos qué nos gustaría hacer el fin de semana ofreciéndoles diferentes posibilidades ... y no tienen nada ellos no reciben. Durante nuestro soliloquio siempre asienten, en silencio, a veces incluso dándonos la impresión de haber captado perfectamente cada sílaba, solo para salir en el momento, horas, días, meses después, cándidos y puros como un niño en la primera comunión, con el expresión clásica que sabe a mecha encendida: “Ah sí, ¿ya me lo dijiste? ¿Estás seguro?"

Pues mujeres, a pesar de la total indiferencia y descuido de nuestras compañeras, damos rienda suelta a nuestros peores instintos, al parecer debemos resignarnos, porque, escucha, escucha, incluso la ciencia nos da un error. O más bien, sostiene que esta actitud de los hombres es absolutamente natural y, de hecho, está motivada para ellos por razones fisiológicas. Básicamente, si no nos escuchan, no lo hacen por desinterés, sino porque biológicamente no pueden hacer otra cosa.

Al menos esto es lo que un estudio realizado por investigadores del Universidad de Sheffield quien, al examinar la conformación biológica del cerebro masculino, encontró una incompatibilidad real con la voz femenina. El resultado de la investigación sería que la voz de las mujeres literalmente cansa a los hombres, y esto por una serie de factores diferentes: en primer lugar, parece que la voz de la mujer es demasiado compleja, y que en general las mujeres tienden a alargarse excesivamente en la composición de un discurso, incluyendo preámbulos y digresiones, mientras que los hombres son mucho más directos y concisos (hay que decir que para esta investigación científica no fue necesaria, lo que ¡Ya lo habíamos notado nosotros mismos!); en segundo lugar, el tono de voz en sí mismo "perturbaría" el aparato auditivo y el cerebro masculino, siendo obviamente diferente tanto en el timbre como en la conformación y tamaño de la faringe y las cuerdas vocales.

¿Cómo surgió esta conclusión "impactante"? Los investigadores de Sheffield observaron escáneres cerebrales de 12 sujetos masculinos, sometidos a escuchar voces de ambos sexos, asistidos en la prueba por técnicas de resonancia magnética nuclear, capaz de evaluar las diferentes reacciones resultantes de la recepción de voces masculinas y femeninas. Y aquí está la amarga (para nosotros) verdad: "Los cerebros masculinos no están diseñados para escuchar la voz femenina“, Esta es la ardua sentencia de Michael Hunter, psiquiatra universitario y autor de la investigación. Si los hombres, en algún momento de la conversación, hacen una pausa y dejan de escuchar, la culpa no se debe a la indiferencia o al desinterés por los temas que proponemos, sino puramente frecuencias de sonido antitéticas entre ellos y nosotros.

En definitiva, parecería que uno de los mitos del imaginario colectivo, el de la mujer que habla y el hombre que no escucha, se ha derrumbado; o más bien, que las razones de esta actitud son distintas de las que siempre hemos sospechado. No falta de deseo ni de atención, sino otra diversidad, esta vez biológica, que existe entre los dos sexos.

¿Qué dices, confiamos en la investigación de la Universidad de Sheffield? Realmente queremos privarnos de la alegría de reprochar a nuestros hombres con el grito de "¿Nunca me escuchas?"

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