La Bigotta: "¿Tatuajes? Nuestras cicatrices voluntarias" que dicen mucho de nosotros

La Bigotta: "¿Tatuajes? Nuestras cicatrices voluntarias" que dicen mucho de nosotros

La historia de Anna Neudecker En arte, La Bigotta es una de esas historias que te hacen pensar y te gustan porque no se someten a cánones estéticos ni a obras clásicas aptas para una mujer por miedo a ser juzgada.

Sí, porque esta joven de treinta y tantos se ha convertido rápidamente en una de las tatuadoras más inteligentes con un estilo único y original.

Su carrera en el mundo puramente masculino de los tatuajes comienza en su trigésimo cumpleaños gracias a una máquina de tatuar que recibió como regalo de su marido. A partir de ese momento se afianza su segunda oportunidad porque, Anna Neudecker, no se habría convertido en la tatuadora de renombre internacional, es decir, si en algún momento hubiera tenido que cerrar la tienda de restauración que tenía, no hubiera encontrado una fuerza secreta en sí misma. El de levantarse e ir a conseguir el éxito y la realización profesional que deseaba.

Su estilo es muy particular. Tatúa más mujeres que hombres y se remonta al estilo victoriano. Los tatuajes son casi femeninos que definen el rosa, hermosos pero espinosos. La creación del tatuaje no se da en el clásico "tú eliges el tatuaje y yo lo ejecuto", sino que se realiza tras un chat en el que El Bigotta toma plena conciencia de la persona que tiene delante y luego prepara el dibujo más adecuado.

Su lema "nunca te rindas", que la ayudó mucho en su trayectoria personal y profesional, se ha convertido ahora en una especie de manifiesto por el derecho de los niños y las niñas a soñar, según informa. Feria de la vanidad. Una invitación a sumergirse en el mundo y superar los obstáculos que se interponen en el camino a través del libro infantil ilustrado (y no solo) El mar es inútil firmado por ella y por Michele Rossi, director de ficción italiana para Rizzoli.

La protagonista de la historia es Anna, una niña en silla de ruedas que vive en un apartamento de un gran edificio sin salir nunca: su mayor deseo es ver el mar.

En la galería unas fabulosas ilustraciones que encontrarás dentro del libro y algunos de los fantásticos tatuajes realizados por Anna.

La Bigotta: "¿Tatuajes? Nuestras cicatrices voluntarias" que dicen mucho de nosotros

Fuente: @labigotta

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