Kenia: una de cada 10 niñas de 15 años se prostituye para hacer frente a la menstruación

Kenia: una de cada 10 niñas de 15 años se prostituye para hacer frente a la menstruación

Michelle Tatu es una chica de 17 años de Kibera, un barrio pobre en la ciudad de Nairobi, en Kenia. Hace unos años, cuando la niña tuvo su primera Menstruo, desconocía este "fenómeno" femenino natural y estaba aterrorizada (literalmente). Michelle, de hecho, pensó que estaba cerca de la muerte e intentó detener la hemorragia con lo único que tenía disponible: tela y algodón.

Michelle tenía miedo, no sabía cómo decirle a sus padres que le había pasado algo así, que era "grave" para ella. A pesar de esto, al no tener ninguna motivación que la llevara a evitar la escuela, iba a clase con el terrible temor de que la sangre la manchara y la hiciera quedar mal frente a sus compañeros.

La niña, en una entrevista para El guardián, explica que inicialmente no sabía lo que le estaba pasando, pensó que estaba herida, pero ¿cómo? Ella tampoco podía explicárselo a sí misma. Ahora, sin embargo, habiendo cumplido los diecisiete años, no hay ni una sombra de ese miedo tan fuerte y Michelle es la primera en participar en el marchas por los derechos de las mujeres que tiene lugar en Kibera. La organización El culp, se ha tomado este caso en serio y se encarga de donar copas menstruales a chicas como Michelle. Estos vasos no son desechables y, si se lavan correctamente, se pueden reutilizar hasta por diez años.

Fuente: Emma Nzioka

Michelle confía en que ya no siente vergüenza por su menstruación precisamente porque, al ser un fenómeno natural, no hay vergüenza. Pero no todo el mundo piensa como ella. La vergüenza del período, no solo en Kenia, sino enÁfrica subsahariana en general está muy extendido. ¿Crees que una de cada diez niñas en esta parte de África prefiere faltar a la escuela cuando tiene su período?

En Kenia, más de la mitad de las mujeres no pueden permitirse el "lujo" de llevar servilletas sanitarias debido a los bajos ingresos. Es obvio que hay otras prioridades, como alimentar a sus hijos. Es por esta razón que muchos organizaciones sin ánimo de lucro Junto con los gobiernos, quieren hacerse oír y gritar que estas niñas, como el resto de la población mundial, tienen derecho a que se les proporcione todo lo que necesitan sin tener que avergonzarse ni esconderse. A pesar de esto, sin embargo, hay poca investigación y esto hace que sea mucho más difícil ayudarlos.

Desafortunadamente, eso no es todo. La situación es aún más grave de lo que parece. Según un estudio de la Dra. Penelope Phillips-Howard, en Kenia, una de cada 10 jóvenes de 15 años se prostituye para hacer frente a la menstruación. Para algunas de ellas, la prostitución es la única forma disponible de pagar los suministros de su período. Pero, ¿por qué sucede esto? ¿No podrían recurrir a los únicos medios disponibles? El principal problema es que muchas veces, recurrir a estos "medios artesanales" también conlleva infecciones mi enfermedades. Es precisamente el caso de Michelle que, cuando recurrió a los acolchados del colchón o incluso a los trapos, la situación degeneró y además de los dolores clásicos de la época, también tuvo que soportar el de las infecciones y la formación de llagas muy dolorosas.

Las mujeres sienten la urgente necesidad de hablar del ciclo, especialmente en las escuelas, pero para muchos profesores la asignatura es tabú. Solo la mitad de las niñas kenianas confiesan hablar abiertamente sobre la menstruación en casa. Según informa Agnes Makanyi, especialista en redes de agua y saneamiento delUnicef En Kenia, el gobierno de Kenia, con el apoyo de UNICEF, está desarrollando directrices nacionales parahigiene menstrual en las escuelas, incluidas las instalaciones de lavado y los lugares para la eliminación de productos sanitarios.

Sin embargo, esto no es suficiente. La mayoría de las niñas viven muchos años en colegios y, sobre todo cuando se avecina el ciclo, es bueno que estos últimos tengan baños independientes de los niños, para que puedan cambiarse las toallas sanitarias de manera tranquila y respetando el intimidad. En Kenia, en áreas agrícolas, solo un pequeño porcentaje de escuelas (32%) permite que las niñas se cambien las toallas sanitarias en lugares tranquilos lejos de la asistencia de los hombres.

Fuente: Emma Nzioka

Según Marni Sommer, profesora de Universidad de Colombia que trata precisamente de la salud de los adolescentes en África subsahariana, la llegada del período es un momento maravilloso en la vida de una niña, porque es el momento en el que su vida comienza a cambiar. Según Marni, los padres se sienten más cómodos hablando de sexo que de ciclo, y aunque siguen siendo un tabú, estas conversaciones pueden abrir la puerta a esa comunicación faltante que empuja a abordar temas más sensibles y cambiar, tanto como sea posible. la cosmovisión.

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