Janet De Nardis y el nacimiento del Digital Media Fest

Janet De Nardis y el nacimiento del Digital Media Fest

Este contenido es parte de la sección "Mujeres en el trabajo".
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Es una mujer que luce Janet De Nardis. Uno de esos que cuando entran en una habitación llaman la atención.

No se trata solo de su físico, ni del vestido rojo fuego con el que nos recibe en su casa y que, a juzgar por la decoración, debe ser su color favorito: el mérito de esta ascendente Janet, entre otras cosas periodista y director de arte, tal vez se lo deba a esa sonrisa que estalla en su rostro constante y acogedor.

Será por él si piensas en uno Julia Roberts all'italiana y tienes la impresión de encontrarte frente a una mujer testaruda y emprendedora, pero también capaz de gran ternura y empatía, y no solo con esa elfa rizada, curiosa y bailarina que es Joy, su hija que, mientras hablamos con su madre juega con los micrófonos e instrumentos de la entrevista.

Compartiremos escenario con ella Días de innovación digital, que se llevará a cabo en Milán, del 17 al 19 de octubre de 2019, en el que Janet hablará de su nuevo hijo del arte, el Digital Media Fest, que verá la luz en noviembre como la evolución fisiológica del Roma Web Fest, del que fue fundadora y directora artística y que durante 6 años fue un escaparate de la creatividad que se origina en la web, además de ser un motor para generar sinergia entre el cine, la televisión y el mundo independiente.

La fundadora y directora artística, Janet De Nardis también será del Digital Media Fest, del que nos habló de la génesis:

El Digital Media Fest es un nuevo formato necesario respecto al Roma Web Fest, porque después de 6 años, si queremos seguir mirando al futuro, ya no basta con hablar de webseries: la tecnología ha cambiado, es muy avanzada y los productos digitales son un mix de ficción tradicional y puro videojuego.

Hoy nos encontramos ante historias de 360 ​​grados que permiten al espectador sumergirse totalmente y esto significa repensar totalmente la historia: el espectador es el protagonista, una parte activa que elige el final de las historias y cómo continuar en la representación. La forma de describir la realidad y la profesionalidad están cambiando y están surgiendo start-ups innovadoras que merecen espacio y atención.

Incluso los lugares donde tendrá lugar el Digital Media Fest ya no serán solo los lugares iconográficos para audiovisuales, como la Casa del Cinema, o los de investigación, como la Universidad Sapienza de Roma: el punto de apoyo será Cinecittà World.

¿Cómo escribes una historia hoy?
El papel del escritor de cuentos es quizás más difícil que en el pasado. Hay tantas plataformas y herramientas diferentes para emocionarse y resulta difícil llamar la atención.
Lo que no cambia es el objetivo: emocionar y dar mensajes importantes, que necesitamos.

¿Qué necesitamos, en tu opinión?
El hombre evoluciona pero sigue necesitando al héroe. Sé testigo del cine italiano cansado de tener el fracaso al lado, mientras la gente sigue soñando, busca al héroe: desde el francés de Almost Friends, hasta los héroes de Marvel.

¿Y qué papel juegan las mujeres en este mundo digital?
Las mujeres están haciendo espacio, aunque lentamente.
Aún quedan pocos papeles protagónicos, pocos directores, pocas mujeres en los roles clave del cine, que siempre ha mirado más al mundo masculino o desde un punto de vista masculino. Pero las cosas están cambiando.

Hay muchas protagonistas de la web y muchas mujeres que miran a las mujeres. Y lo más importante, las mujeres se están fortaleciendo entre sí, a pesar de las dificultades. Los temas de lo femenino han surgido mucho gracias y está en marcha una importante revolución.

En definitiva, las mujeres saben trabajar en equipo. Al contrario del cliché de que se necesitan rivales eternos.
Sí. Las mujeres saben trabajar en equipo. En mi vida puedo decir que fueron sobre todo las mujeres las que me dieron más oportunidades y yo misma siempre elijo a mis colaboradoras más confiables entre las mujeres. Tenemos una forma empática de trabajar juntos que funciona.
Luego, por supuesto, todavía hay mujeres que están convencidas de que no pueden encontrar apoyo en otras mujeres. Y esto es una pena: un gol en propia puerta que a veces hacemos las mujeres y que solo nos duele.

Como una mujer muy hermosa que trabaja en roles de responsabilidad y liderazgo, ¿alguna vez se ha sentido disminuida debido a su físico?
Varias veces. Generalmente una mujer en el trabajo, sea hermosa o no, tengo que demostrar algo más.
Ahora es un hecho que doy por sentado.

¿Puede darnos un ejemplo?
Me encontré al frente de algunos proyectos concebidos y gestionados por mí, con colaboradores masculinos a los que se les atribuía el mérito de lo que había hecho. Como si fuera lógico que el creador de ese proyecto fuera el hombre y yo su subordinado. Eso me molestó. Sobre todo cuando el mismo colaborador no se tomó demasiado en serio el hecho de aclarar el malentendido.

Si la web tiene, y tiene, un rostro hermoso, creativo, proactivo y poderoso, capaz de compartir y multiplicar la belleza, es también gracias a quienes, como Janet, creen que el mundo digital no es ni el enemigo, ni un arma de alienación, piratería, bullying u otra cosa del mundo real, sino, más simplemente, una herramienta.

Ellos marcan la diferencia, una vez más y siempre, personas y contenido que estos crean.

En estos años, mucho más violentos de lo que parece, en los que se demoniza la web, Janet De Nardis ha optado por buscar y potenciar su belleza y potencial artístico. Con esa gran sonrisa de quien siente que tiene una misión y un lugar en el mundo.

En tiempos de ignorancia desenfrenada, la web puede difundir lo peor del ser humano.
Estoy hablando de la adicción digital de multitudes de niños que parecen lobotomizados, estoy hablando de generaciones que viven bajo el mismo techo y no se comunican entre sí pegadas a las pantallas, estoy hablando de personas que no pueden buscar información en Internet y distinguir fuentes y falsificaciones. Noticias.

A menudo me encontré hablando sobre el ciberacoso y el uso incorrecto de la web. Pero hay una responsabilidad que también pasa a las familias, las escuelas, la sociedad: el problema no es la herramienta, sino la cultura que tenemos.

Debemos partir de eso.

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