James Marion Sims y los esclavos negros torturados en nombre de la ginecología moderna

James Marion Sims y los esclavos negros torturados en nombre de la ginecología moderna

En 2018, mucho antes de la ola de protestas de la campa√Īa "Las vidas de los negros importan" y la demolici√≥n de algunas estatuas que se cree est√°n relacionadas con los a√Īos de esclavitud y discriminaci√≥n racial, otro monumento fue eliminado nada menos que del prestigioso Central Park, tras la manifestaciones de la Proyecto Juventud Negra 100, un grupo de activistas por la justicia social de entre 18 y 35 a√Īos: el de James Marion Sims, considerado por unanimidad el hombre que "invent√≥" la ginecolog√≠a.

La culpa de Sims, argumentan sus muchos detractores, fue que realiz√≥ sus propios experimentos en esclavos negros, siguiendo tambi√©n la tendencia, en boga en su √©poca (siglo XIX) seg√ļn la cual se cre√≠a que este √ļltimo sufr√≠a menos dolor y por tanto pod√≠a ser utilizado como real conejillos de indias de laboratorio.

Ya habíamos hablado de Sims en este artículo sobre el espéculo, pero también ante los recientes disturbios, la retirada de otras estatuas que representan una cultura patriarcal y en base a este artículo de Jennifer Guerra, hemos optado por hacer un estudio más a fondo.

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    El primer hospital de mujeres y los experimentos con esclavas

    Los Sims hicieron lo que puede considerarse el Primer hospital de mujeres de Estados Unidos, en Mount Meigs, Alabama, en 1844; la estructura estaba ubicada en una plantaci√≥n, y Sims, en ese momento de unos treinta a√Īos, fue llamado por el due√Īo porque sus esclavas negras sufr√≠an de f√≠stulas vesicovaginales, bastante comunes despu√©s de partos dif√≠ciles.

    Durante unos quince a√Īos, despu√©s de que el m√©dico descubriera su pasi√≥n por la ginecolog√≠a y el estudio del sistema reproductivo femenino, tres esclavas negras tambi√©n "trabajaron" con Sims, Anarcha, Betsy, Lucy, y al menos otras nueve mujeres no identificadas, que fueron literalmente utilizadas por el hombre para realizar experimentos en sus cuerpos.

    Seg√ļn las reconstrucciones, Anarcha era una ‚Äúmulata‚ÄĚ de unos 17 a√Īos, mientras que Lucy ten√≠a dieciocho, ambas ya madres; en ambos Sims probar√≠a un instrumento de su propia invenci√≥n, lo esp√©culo, todav√≠a muy utilizado en ginecolog√≠a. Adem√°s, habr√≠a realizado unas 30 operaciones en Anarcha, todas sin anestesia, antes de poder reparar su f√≠stula.

    En un artículo el erudito Durrenda Ojanuga escribe:

    A las mujeres esclavizadas no se les pidió que aceptaran una operación de este tipo, ya que estaban completamente privadas de la capacidad de decidir sobre su propio cuerpo o cualquier otro aspecto de su vida.

    Pero, como se desprende de otro artículo del Centro Nacional de Información Biotecnológica, destinado a rehabilitar la figura de los Sims, el hombre habría escrito, en New York Medical Journal y Journal of en enero de 1855:

    Para este prop√≥sito [sperimentazione chirurgica terapeutica] He tenido la suerte de tener tres ni√Īas negras sanas que me regalaron sus due√Īos en Alabama, acordando no realizar ninguna operaci√≥n sin el pleno consentimiento de los pacientes y nunca hacer lo que a mi juicio podr√≠a hacerles. riesgo para la vida o mayor da√Īo a los √≥rganos lesionados: los propietarios acuerdan dejarlos (a mi cargo) hasta que est√© completamente convencido de que la patolog√≠a se puede curar.

    En defensa de Sims, el art√≠culo contin√ļa diciendo que sus detractores actuales no tienen en cuenta las controversias de la √©poca sobre el uso de la anestesia (que sin embargo Sims us√≥ en todos sus pacientes blancos, cuando se mud√≥ a Nueva York para fundar otro hospital de mujeres), ni de la voluntad de las mujeres negras, que participar√≠an espont√°neamente en los experimentos. M√°s all√° de las distintas posiciones sobre la figura del m√©dico, lo que parece cierto es que los esclavos-conejillos de indias de Sims, con el tiempo, tambi√©n se convirtieron en verdaderos manitas, enfermeras y personal sanitario que ayudaban al m√©dico en su labor; en resumen, sus asistentes no eran solo pacientes, y esto naturalmente afect√≥ a√ļn m√°s sus condiciones de salud.

    Mujeres negras, "inferiores pero m√°s capaces de soportar el dolor"

    El 2 de marzo de 1807, el Congreso americano vot√≥ para poner fin al comercio de esclavos en el Atl√°ntico, que entr√≥ en vigor el 1 de enero del a√Īo siguiente; con una poblaci√≥n de 4 millones de personas de √Āfrica, Estados Unidos no necesitaba otros inmigrantes, sin mencionar que el cierre del comercio no implic√≥ la abolici√≥n de la esclavitud, ya que los hijos de esclavos se convirtieron autom√°ticamente. .

    En todo caso, era necesario garantizar que las esclavas pudieran continuar muchos embarazos de forma más segura, para asegurar que se pongan nuevas armas al servicio de los amos; por tanto, la comunidad científica norteamericana empezó a interesarse especialmente por la ginecología, hasta ese momento prácticamente basada en los conocimientos de griegos y romanos, por tanto bastante rudimentaria y sin cirugía.

    Fue el Dr. Ephraim McDowell, en 1809, para extirpar por primera vez un tumor de ovario a una mujer blanca que estaba convencida de estar embarazada de mellizos, en una operaci√≥n sin anestesia y realizada intencionalmente el d√≠a de Navidad, con el fin de conseguir la "bendici√≥n divina". Si bien este momento se considera el comienzo de la ginecolog√≠a moderna, el gesto de McDowell fue despreciado por los contempor√°neos porque el m√©dico era culpable de haber ‚ÄúProfan√≥‚ÄĚ con bistur√≠ el vientre de una mujer blanca; sus compa√Īeros de hecho le sugirieron, para el futuro, operar a las mujeres negras, que soportar√≠an ‚Äúser cortadas con la misma indiferencia, si no la misma, de perros y conejos‚ÄĚ.

    Hab√≠a, en ese momento, una especie de extra√Īa dicotom√≠a en torno a los negros: por un lado, se les consideraba biol√≥gicamente inferiores, pero al mismo tiempo se les consideraba m√°s capaces de soportar el dolor y con m√°s resistencia que los blancos. Esta teor√≠a tambi√©n se explora en el ensayo Esclavitud m√©dica. Raza, g√©nero y los or√≠genes de la ginecolog√≠a estadounidense del doctor de historia Deirdre Cooper Owens.

    Si los hombres blancos de la medicina son elogiados como los 'padres' de la ginecolog√≠a moderna, lee en su ensayo, las mujeres negras, especialmente las que fueron esclavizadas, pueden con raz√≥n ser consideradas las 'madres' de esta rama de la medicina para el papeles que desempe√Īaron como pacientes, enfermeras de plantaciones y parteras. Sus cuerpos hicieron posible la investigaci√≥n que produjo los datos necesarios para que los m√©dicos blancos escribieran sus art√≠culos sobre enfermedades, farmacolog√≠a, tratamientos y curas ginecol√≥gicas.

    Adem√°s, tanto antes como a√Īos despu√©s de la muerte de Sims, las mujeres negras continuaron siendo utilizadas durante mucho tiempo como conejillos de indias para los experimentos m√°s dispares; no solo fueron sometidos a menudo a esterilizaciones forzadas, para evitar el crecimiento demogr√°fico excesivo de los sectores m√°s marginados y d√©biles de la sociedad, tambi√©n podemos mencionar las historias de Henrietta carece, una mujer negra de origen humilde de Baltimore, que muri√≥ de c√°ncer en 1951, "donante" involuntaria de las c√©lulas cancerosas m√°s tarde nombradas Todo, que todav√≠a se replican y utilizan hoy en d√≠a en laboratorios de todo el mundo.

    tambi√©n Saartjie Baartmann, una esclava negra de origen sudafricano que se convirti√≥ en un verdadero "fen√≥meno extra√Īo" a principios del siglo XIX debido a su esteatopigia y para labios menores particularmente alargada, obligada a posar desnuda durante d√≠as frente a los profesores del Museo de Historia Natural de Par√≠s, y diseccionada, despu√©s de la muerte, por el erudito franc√©s Fr√©d√©ric Cuvier.

    En la estatua conmemorativa colocada en Central Park ya en 1894 se decía que estaba hecha para Sims,

    cuyos brillantes éxitos dieron fama a la cirugía estadounidense en todo el mundo.

    Hoy, sin embargo, parece haber más que una sombra sobre el padre de la ginecología moderna, y probablemente, si su estatua no hubiera sido removida, seguramente ya estaría en la mira de alguien.

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