Insultos a Jennie Garth por Luke Perry y otras locuras sociales

Insultos a Jennie Garth por Luke Perry y otras locuras sociales

Hoy hablamos de personas que comentan en las redes sociales sin conocer los hechos.

¿Tenemos insultos? Evidentemente, periódicos y muchos. Entre los ataques de los últimos días mencionamos, por defecto:

Los de Meghan Markle quien, en el octavo mes de gestación, se atrevió usar una minifalda, lo que evidentemente provocó que las hemorragias nasales cayeran en más de una persona bienintencionada de buena moral medieval que invocó, en un orden aleatorio, el buen gusto, la jerarquía sagrada de la maternidad que cancela la feminidad, elegancia y escándalo.

Los de los dos excursionistas que murieron en Nanga Parbat, Daniele Nardi y Tom Ballard definido, entre otras cosas, "Suicidios egoístas" mi "Dickheads", por haber dejado solos a familias e hijos por imbecilidad personal: esto evidentemente según el "pensamiento inteligente" de quienes sintieron la urgencia e importancia de expresar su opinión.

Los que insultaron a los que señalaron -en relación con la indignación generada por la suciedad de su estatua- que Indro Montanelli no fue exactamente el ejemplo de la virtud humana que alguien insiste en celebrar.
Hablamos de la historia hace un par de años aquí:

Los de Liliana Segre, Sobreviviente del Holocausto, al son de "Piojosa vieja te has aprendido muy bien tu mentira de memoria".

Los de Jennie Garth, más conocida como Kelly de Beverly Hills 90210, culpable de no haber celebrado la muerte de Luke Perry con al menos un cargo conmemorativo y, por tanto, por la fugaz deducción de más de un genio, no sentir ningún dolor y no llevar adecuadamente un duelo evidentemente acorde a estos debidos. Culpa a la que añadiríamos el insulto de la fotografía de las hijas con las que celebró el Día de la Mujer el 8 de marzo.

Si bastara con argumentar contra la ignorancia, se podría intentar explicar, una vez más, que:

  1. Una madre nunca deja de ser mujer y que, en todo caso, la mujer tiene derecho a vestirse como quiera sin ser juzgada;
  2. La excepcionalidad de unas vidas no ofende ni la legítima mediocridad de otrasni la dignidad de elecciones amorosas, de vida y de familia diferentes a las nuestras y, como tales, no pueden ser juzgadas, si es que algo admirable.
    Hacerlo significa ofender no solo la memoria de quienes han fallecido, sino también de quienes están vivos y han compartido su vida y sus sueños con estas personas (para simplificar: quienes insultan a Nardi y Ballard, en primer lugar insultan a sus compañeros y a sus seres queridos);
  3. La violación no es una opinión y el genio no es una excusa. y si hablamos de contextualización histórica, hay que recordar que Indro Montanelli murió en 2001, no en 1001, sin jamás enmendarse ni demostrar que comprendía la seriedad de la orgullosa historia de su matrimonio con una niña de doce años, definida por él como un "Mascota dócil";
  4. Negacionismo, además de ser una manifestación de extrema violencia e ignorancia, es un crimen.

Para llegar finalmente al punto 5, contra el cual solo queda levantar la mano e intentar una caricia llena de lástima para quienes piensan que dolor como la felicidad o las otras manifestaciones del alma humana son emociones a las que se les da dignidad y realidad sólo si pasan por un puesto social y que, en ausencia de este último, no existen.

Pensar así significaría que nuestras vidas emocionales y la de los demás están contenidas en nuestras redes sociales. Realmente una tristeza desoladora, incluso si tomas en consideración las cuentas de Instagram más actualizadas y geniales del momento.

¿Alguien realmente tiene tan poca consideración por su ser, que no es de creer a veces, un ser humano?

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