"Ilaria Cucchi t *** a: muere con dolor" y la responsabilidad de las palabras

"Ilaria Cucchi t *** a: muere con dolor" y la responsabilidad de las palabras

El caso de Stefano Cucchi siempre ha dividido a la opini√≥n p√ļblica, e incluso ahora que parece haber una nueva apertura en la investigaci√≥n, tras la admisi√≥n de Francesco Tedesco, el carabiniere que denunci√≥ la golpiza de dos compa√Īeros contra el joven top√≥grafo detenido en 2009 y que falleci√≥ dos semanas despu√©s de ser detenido en el hospital, la pol√©mica no da se√Īales de ceder.

Ilaria Cucchi, La hermana de Stefano que siempre ha luchado para que salga la verdad, rechaz√≥ la reuni√≥n con Matteo Salvini en el Ministerio del Interior; un gesto, el del viceprimer ministro, que quiso estar relajado despu√©s de las oxidaciones (eufemismos) del pasado, pero que Ilaria no acept√≥ y que, dijo, no aceptar√° hasta que Salvini se disculpe p√ļblicamente. El l√≠der de la Liga, de hecho, hace alg√ļn tiempo hab√≠a dicho que Cucchi el "chup√≥" porque, seg√ļn √©l, estaba tratando de empa√Īar el nombre del arma.

A√ļn hoy, cuando se ha constatado la participaci√≥n de al menos cinco carabinieri en la muerte del ni√Īo, sin embargo, todav√≠a hay alguien que ataca a Ilaria Cucchi; como el teniente de alcalde de Venecia, Luciana Colle, que pertenece al partido del Ministro del Interior.

¬ŅIlaria Cucchi se disculpar√° con las familias de los chicos a quienes su hermano vend√≠a droga?

La pol√≠tica se habr√≠a preguntado en una publicaci√≥n, visible solo para amigos, como escribe Repubblica. La Colle, posteriormente entrevistada por un diario local, dio a conocer que cuando ley√≥ "eso no fue suficiente para ella [riferendosi a Ilaria, ndr.]ni siquiera las disculpas del estado. Hice esto un poco instintivamente, por rabia hacia la hermana de Cucchi, que parece una persona que especula sobre situaciones. obviamente - a√Īadi√≥ el teniente de alcalde - Lo que le pas√≥ a Stefano Cucchi fue una maldad por la que hay quien debe y tendr√° que pagar. Hubo disculpas tanto de un general de los Carabinieri como del gobierno. Me parece que estamos especulando cuando una situaci√≥n, aunque muy dolorosa y dolorosa, finalmente est√° a punto de definirse.‚Äú.

Pero, lamentablemente, Colle no fue el √ļnico que critic√≥ y atac√≥ a Ilaria Cucchi a trav√©s de las redes sociales. Tambi√©n hubo quienes la insultaron y amenazaron de muerte.

Deseo que mueras con todo el dolor, tanto físico como mental. ¡Maldita sea!

El puesto de este hombre fue asumido, como suele suceder, por Selvaggia Lucarelli, quien deliberadamente eligi√≥ no cubrir el nombre. S√≠, por qu√© de las palabras que se escriben o se dicen p√ļblicamenteT√ļ eres el responsable, as√≠ que Selvaggia tiene raz√≥n cuando dice que Cucchi, si quisiera, podr√≠a denunciarlo. Y nadie, si lo hiciera, deber√≠a gritar indignado por el acoso, porque si hay un mat√≥n, entre los dos, es precisamente el que se toma la molestia no solo de criticar y comentar hechos tan dolorosos e √≠ntimos de una familia que, hasta prueba de lo contrario, s√≥lo se conocen dentro de los l√≠mites de lo contado por los medios -y por la propia Ilaria- a modo de cr√≥nica, pero no pueden entenderse del todo si no se han vivido, pero tambi√©n para insultar a una mujer que, desde hace casi diez a√Īos a esta parte, no pidi√≥ nada m√°s que la verdad sobre el horrible final de su hermano.

Ilaria nunca ha se√Īalado con el dedo todo el arma, ni pint√≥ a los carabinieri en general como "el lobo malo"; aunque √ļltimamente generalizar sobre toda una "categor√≠a" de personas - "Los migrantes son todos criminales", por un lado - parece haberse convertido en el deporte nacional, nunca lo ha hecho. Solo pregunt√≥ la verdad sobre un hermano arrestado por un error - que ella, como sus padres, nunca neg√≥ - y encontr√≥ muerto, esquel√©tico, magullado, hinchado, despu√©s de dos semanas de absoluto silencio.

Igualmente, nunca habl√≥ de su hermano en t√©rminos de santo, de un modelo de comportamiento en olor de beatificaci√≥n; era un chico con problemas que se hab√≠a "desviado del camino correcto", ¬Ņqu√© pasa con eso? Lo que nos gustar√≠a hacer, justificar la brutalidad de su golpiza, el hecho de que por sus errores fue v√≠ctima de un juicio sumario celebrado fuera de las aulas pero en una comisar√≠a, que otra persona, adem√°s de un juez, decidi√≥ sentenciar y condenar sobre su destino?

Recordemos la descripci√≥n que hizo Tedesco del comportamiento de sus compa√Īeros.

[‚Ķ] Cucchi primero empez√≥ a perder el equilibrio por el f√ļtbol de D'Alessandro, luego se produjo el empuj√≥n violento de Di Bernardo que le hizo perder el equilibrio provocando una violenta ca√≠da en la pelvis. El siguiente golpe en la cabeza tambi√©n fue violento, recuerdo haber escuchado el ruido. Empuj√© a Di Bernardo, pero D'Alessandro le dio una patada a Cucchi en la cara mientras estaba tirado en el suelo.

Realmente el se√Īor que desea que Ilaria Cucchi "muera mal" no es capaz de entender d√≥nde est√° la sutil diferencia entre demonizar a toda una categor√≠a - los Carabinieri - y pedir justicia por la suerte de un hermano que, equivocado , vagabundo, ll√°malo como quieras, ¬Ņse dej√≥ vivo y se encontr√≥ enterrado a los treinta? Asesinado, como parece desprenderse de la confesi√≥n de alguien que estuvo presente esa noche, pateando, golpeando, pero que durante a√Īos alguien intent√≥ hacerse pasar por "muerto de ataques epil√©pticos".

Nos preguntamos -y le preguntamos a √©l- qu√© padre, hermana, hermano, no hubiera querido llegar al fondo de la historia y se hubiera resignado a aceptar pasivamente una verdad demasiado extra√Īa, irreal, hecha de contradicciones, dudas, burlas, cosas t√°citas o la mitad dijo?

Es f√°cil hablar desde arriba de nuestras vidas pac√≠ficas, se podr√≠a decir, publicando con orgullo fotos en las redes sociales con los ni√Īos, que todav√≠a tenemos, a diferencia de los padres de Cucchi, y dici√©ndole eso a nuestros "Nunca hubiera pasado, porque yo los educo". Es f√°cil levantarse como maestros de moralidad e integridad, asentados pomposamente en la creencia de que nuestros r√≠gidos principios y los fuertes valores que inculcamos en nuestros ni√Īos son suficientes para protegerlos de peligrosas tentaciones, errores y riesgos. Pero no es asi, y los que se jactan de que "su hijo como Cucchi no la terminar√° jam√°s", adem√°s de una buena dosis de vanidad vac√≠a, tambi√©n tiene anteojeras.

Ciertos pensamientos, querido se√Īor, ni siquiera deben ser expresados ‚Äč‚Äčen la mesa con nuestros seres queridos, porque no debe tocarnos ni por un segundo la idea de desear la misma muerte sufrida del hermano a una mujer que pide esa justicia que, estamos seguros, ella. ella preguntar√≠a lo mismo si estuviera en su lugar (y deseamos que nunca est√© all√≠); pero nunca, nunca deben decirse en voz alta o escribirse en una red social, y tal vez incluso enojarse si alguien como Lucarelli desea que encuentre una buena queja.

Te sugerimos reflexionar sobre este aforismo de Ludwig Wittgenstein:

Sobre lo que no se puede hablar hay que callar.

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