"Fotografié la comida que me estaba matando, para salvarme"

"Fotografié la comida que me estaba matando, para guardarme"

A estas alturas debería quedar claro que siempre deben evitarse los extremos. También, y sobre todo, cuando se trata de salud.

En un mundo que con demasiada frecuencia lo ve todo, ya sea en blanco o negro, no es raro creer que incluso en lo que concierne al aspecto físico no existen sombras ni zonas intermedias. En cambio, en este caso es precisamente en el equilibrio y en la justa medida donde reside el secreto para vivir de forma serena y consciente.

Celebrar la delgadez excesiva, así como celebrar la obesidad, está mal porque significa dar importancia a dos puntos opuestos de una misma línea, ambos peligrosos y de los que conviene alejarse. Igualmente, cuidarse y cuidar su salud no significa perseguir un ideal de belleza artificial y, la mayoría de las veces, inalcanzable, como la que nos suelen servir las redes sociales o los medios de comunicación en general, considerando la comida como un enemigo mortal a evitar, ni importa cuánto y, sobre todo, cómo se come, relegando todo a una mera cuestión estética y continuando con la consigna de "Me gustas con mis rollos".

Cuando emergen estas dos caras que, aunque tan distintas, pertenecen a la misma moneda, el problema es patológico, ya no estético, y la aceptación de uno mismo no tiene nada que ver con "no comer nada" o "comer de todo".

Hay personas que han entendido la importancia de este concepto y hoy, habiendo tomado esta conciencia, están dando pasos increíbles para superarse, a menudo exponiéndose a la vanguardia para que su mensaje llegue al mayor número de personas posible.

Entre estos se encuentra el fotógrafo canadiense Erik Marcinkowski, quien creó un interesante proyecto fotográfico, MalestarComida, en el que muestra su morbosa relación con la comida chatarra, la llamada comida chatarra.

Erik nos explicó brevemente las razones por las que decidió documentar esta relación particular, eligiéndose a sí mismo como protagonista de las fotos, en un proyecto desarrollado a lo largo de tres años. "Quería explorar mis problemas de salud mental e imagen corporal de manera muy específica. - dado - Hice el proyecto para que no se centrara en la "salud de los hombres" o en las "imágenes corporales de los hombres"; está diseñado para estar completamente enfocado en mi viaje personal y mi salud. Creo que esto le facilita las cosas a cualquiera, independientemente de quiénes sean, identificarse con las imágenes“.

Erik también está dispuesto a especificar que habría hecho estas fotos de todos modos, incluso si nunca se hubieran publicado. Hizo esto para recordar qué lo impulsó a cambiar y perder 60 libras. [circa 27 kg, ndr.]. Lo hizo porque, en su caso, logró ser el salvador de sí mismo, y comprender cuánto el mórbido apego a la pizza, los sándwiches, las bebidas azucaradas y los dulces lo llevaban por un camino realmente difícil de seguir.

Su objetivo ahora es poder recopilar todas las imágenes en un libro, al que le gustaría agregar poemas.

¡Tengo un montón de trabajo sobre mi!

Sin embargo, el primer paso y el más importante ya lo ha dado. Dándose cuenta de que su vida anterior lo estaba matando lentamente, y luchando con todas sus fuerzas para asegurar un futuro digno de ser llamado así.

Explore la galería para ver algunas de las fotos de DiscomfortFood.

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