Flujo vaginal amarillo, marrón o blanco: lo que dicen de tu salud

Flujo vaginal amarillo, marrón o blanco: lo que dicen de tu salud

Todas las mujeres se han dado cuenta en el desliz de pequeñas manchas de diferente color; esto sucede porque, en la vida de todos, es bastante común tener secreción amarilla, blanca o marrón, que brindan información importante sobre la salud de nuestro sistema reproductivo y, en general, de nuestro organismo.

Así que veamos qué significa cada uno de ellos y por qué son causados.

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    Pérdidas blancas

    Las pérdidas blancas se conocen como leucorrea e indican secreciones blanquecinas, bastante comunes en mujeres durante el ciclo menstrual. La función principal de estas pérdidas es proteger el sistema genital femenino de infecciones; pueden aparecer justo antes del ciclo menstrual, en el período ovulatorio pero también en el embarazo, y representan un verdadero mecanismo de autodefensa, salvo algunos casos excepcionales, donde en cambio son la alarma de otra cosa.

    Las causas del flujo vaginal blanco.

    Las causas de la secreción blanca pueden ser fisiológicas, como ovulación, relaciones sexuales, embarazo, posovulación y menopausia

    Pero estas pérdidas también pueden tener causas patológicas, como clamidia, virus del herpes, infecciones por virus del papiloma, gonorrea o cándida; en este caso, la secreción blanca no solo es más frecuente, sino que también provoca picazón, ardor y un olor desagradable.

    Síntomas y aparición de secreción blanca.

    En el caso de pérdidas fisiológicas, se manifiestan como transparente y pegajoso, incluso durante los primeros meses de embarazo, porque el cuerpo intenta proteger el útero de los gérmenes; pero en ocasiones también pueden deberse al uso de tejidos que la piel no tolera, o al estrés, ya que la tensión física contribuye a alertar al organismo, empujándolo a incrementar sus defensas.

    Finalmente, en la menopausia, debido a la falta de producción de estrógenos, las mucosas vaginales se adelgazan y las pérdidas aumentan.

    Tratamiento y remedios para la secreción blanca.

    Las recomendaciones en general son:

    • usar ropa interior de algodón, que promueve la transpirabilidad de la piel;
    • sigue uno higiene íntima adecuada, evitando usar jabones con demasiada frecuencia que pueden alterar el pH vaginal.

    Fugas amarillas

    Secreción vaginal, que suele ser incolora o blanca, cuando adquiere un color. amarillo y yo soy maloliente puede ser el síntoma de uno infección en progreso.

    Causas de las fugas amarillas

    Las causas de la presencia de fugas amarillas, aunque pueden ser diversas, son atribuibles a infecciones vaginales, ya sean provocadas por alteraciones de la microflora vaginal tras el uso de fármacos como antibióticos, espermicidas, anticonceptivos orales, o por la presencia de la espiral uterina.

    Pero en la base también pueden existir lavados frecuentes con duchas vaginales, actividades deportivas como montar a caballo o en bicicleta, estrés, diabetes o la presencia de bacterias y hongos transmitidos durante las relaciones sexuales sin protección; algunos ejemplos son infecciones da gonorrea, tricomoniasi o clamidia, da candida o da herpes genitale.

    Síntomas de fugas amarillas.

    Las fugas amarillas pueden ser asintomáticas, pero algunos signos, como cambio de color, mal olor, picor externo e interno acompañado de dolores al orinar, hasta sangrado vaginal inesperado o después de las relaciones sexuales en casos particularmente graves, hasta la presencia de pólipos en el cuello uterino.

    Cuidado

    Para tratar las fugas amarillas es aconsejable Bebe mucha agua y sigue uno dieta equilibrada, en el que se reducen los alimentos que contienen levadura, pan y setas, pero también carnes rojas, además de la eliminación de bebidas alcohólicas, azucaradas y carbonatadas.

    Dado que se trata de infecciones transmisibles, también se sugiere no tener sexo en esos días, y utilizar una toalla de papel desechable en lugar de la toalla habitual, ropa interior de algodón y limpiadores íntimos con acción calmante y desinfectante.

    Fugas marrones

    Fugas marrones, también llamadas punteo, puede ser un síntoma de factores extremadamente diferentes, pero en la mayoría de los casos son fisiológicos y deben despertar miedo solo cuando cambian de color y textura.

    Causas de las fugas marrones

    En la base puede haber muchas razones, entre ellas el cansancio, la tensión y el estrés, ya que la actividad del hipotálamo que regula, entre otras cosas, también el ciclo menstrual se ve afectada. También por ello es fundamental conocer su ciclo, ya que representa un indicador importante de nuestro estado de salud mental y física.

    Pero entre las causas también se encuentran los malos hábitos alimenticios, en particular trastornos como anorexia, bulimia, pero también obesidad, que afectan negativamente al ciclo menstrual provocando irregularidades, y por tanto la aparición de manchado.

    Las fugas marrones entre ciclos también pueden manifestarse como un efecto secundario de los métodos anticonceptivos hormonales como píldora, anillo y parcheal contrario: en los primeros meses de tomar estos anticonceptivos hormonales, la aparición de manchado se considera una respuesta normal del organismo a la ingesta de las hormonas estrógeno y progestina.

    Incluso en primeras semanas de embarazo Pueden ocurrir fugas marrones (fugas de implantación), un síntoma de la implantación del óvulo fertilizado en el útero.

    Síntomas

    Las fugas marrones suelen ir acompañadas de:

    • necesidad frecuente de orinar;
    • dolor pélvico;
    • fatiga;
    • picazón vaginal;
    • pérdida de apetito;
    • cambios de humor;
    • tensión de los senos;
    • náuseas y vómitos.

    Sin embargo, es aconsejable contactar a su médico solo si nota una frecuencia demasiado cercana o si ocurren durante un período continuo.

    Cuidado

    Solo porque normal mi temporal pérdidas marrones no requieren cura; sin embargo, si están relacionados con el estrés, es importante reorganizar su estilo de vida, dormir lo suficiente, seguir una dieta equilibrada y practicar una actividad física constante pero ligera.

    Solo en unos pocos casos es necesario tratar las pérdidas con tratamientos médicos farmacológicos o incluso con procedimientos quirúrgicos específicos.

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